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miércoles, 12 de enero de 2011

XIX Ruta Carlos III - Ciudad del Sol

El domingo en que se acaba, por fin, todo el periodo navideño, está marcado en el calendario runner de la provincia de Sevilla con una carrera que parece que está diseñada para exprimirte todo lo que te has metido por el cuerpo en las comidas de Navidad. Son 25.600 metros que nos metimos en las piernas los tres Últimos de siempre: Fran, Ricardo y Luis.
El recorrido por la campiña es muy atractivo, salida en La Luisiana, pasando por El Campillo, Cañada Rosal y llegada a la Ciudad del Sol, Écija. Distintos corredores y conocidos nos habían advertido de la dureza de la carrera por culpa de tres elementos principales: frío, fuerte viento de cara y una temible cuesta abajo a 3 km de meta.

Pero como correr NO es de cobardes, allí que estábamos nosotros en la salida de La Luisiana, sin miedo ninguno a los elementos, bien pertrechados y equipados (aunque a algunos nos quede grande, es nuestra equipación y la queremos) y acompañados de nuestras estupendas e incansables seguidoras Mariló y Vanessa. A las 11:08 se dió la salida y nos pusimos a la tarea a la que habíamos venido, rodeados del ambiente estupendo que solo es posible cuando se reúnen 1200 atletas.

Quizás debido al respeto que nos causaba la carrera más larga a la que nos habíamos enfrentado nunca, esta vez parece que salíamos con ganas de rodar los tres juntos. El ambiente por las calles de La Luisiana y nuestro calentamiento natural de los primeros metros provocó que el primer KM lo hiciéramos a 05:15. Discreto, muy cómodo. En los KM2 y 3 ya corríamos por carretera y aún íbamos calentando, 05:10 y 05:11 respectivamente.
En el KM4 entrábamos y salíamos de la pequeña localidad de Campillo y los ánimos de la gente nos llevaron a subir un poco a 05:09. Y al salir del pueblo, de nuevo a la carretera, una recta enorme de 5 km nos esperaba. Íbamos hablando, relajados y con un ritmo muy cómodo, pero casi siempre adelantando a grupos corredores. Ese ritmo era de 05:07 en el KM5 y subimos un poco (por culpa de algún repecho) a 05:12 en el KM6.
En el KM7 recuperamos nuestra marcha a 05:09, sin embargo observamos algo que nos llamó la atención: un nutrido grupo de corredores acortaban distancia desde nuestra espalda hasta que llegaron a nuestra altura y nos adelantaron. Como eran tantos y la carretera era tan tranquila, al escuchar el sonido de sus zancadas y sus voces cada vez más cerca nos dió la sensación de que una marea humana nos iba a arrollar por la espalda. Sensaciones subjetivas aparte, la explicación debe estar en que muchos corredores (alguno caería más adelante, eso seguro) se tomaron 5-7 kms de calentamiento y ahora estaban metiendo su velocidad de crucero, más rápida que la nuestra.
Alguno de nosotros dijo que debíamos engancharnos al grupo y algo debimos seguirlos porque en el KM9 marcamos un 04:58. En el KM10 volvimos por encima del 5, pero esa bajada de cuatro minutos marcaba ya un cambio de tendencia en nuestro ritmo, que a partir de ahora iba a ir alegrándose hasta la meta. Se puede decir que nos tomamos esta primera mitad de carrera tranquila y luego fuimos a más hasta el final, como deber ser.
El paso por Cañada Rosal fue muy entretenido. Mucho ambiente en las calles de este pueblo que giraba el sentido de la carrera para enfilar ya camino de Écija. Hasta aquí habíamos corrido dirección norte y ahora lo haríamos dirección sur-este, por una interminable carretera de 12km donde ya no había más pueblos, ni espectadores, ni un mal cortijo, nada, vaya. Y sobretodo, algunos corredores nos advertían que ahora empezaba la verdadera carrera en compañía del enemigo number one de esta ruta: el viento de cara.
Al salir del pueblo pasamos el KM11 a 04:56 y ahí nos esperaba otra pequeña sorpresa: un repecho bastante irregular pero de más de 1500m, que parecía puesto ahí para seleccionar a los débiles. Nuestro ritmo se resintió un poco, 05:04 en el KM12 y 05:03 en el KM13. Pero lo que más se resintió en la subida fue mi pie izquierdo (Luis), porque tengo una distensión leve en la planta. El dolor empezó de forma suave pero se fue haciendo más agudo y a mi me dio por pensar que ya no se iba a acabar hasta que dejara de correr. Temí que podría no terminar la carrera y se lo dije a mis compañeros. Ricardo, como hace siempre, me animó con sus palabras y me ayudó a concentrarme en el ritmo y olvidar el pie. Y funcionó, conforme la carretera se hacía más recta, el dolor fue remitiendo, poco a poco.
Quizás para burlar un poco al viento (que hemos de decir que tampoco fue para tanto), en esa recta eterna se unió a nuestro grupo Sergio, un corredor desconocido que vive en Écija y que nos iba contando pormenores de la carrera. Le debió de convenir nuestro ritmo, que ahora era de 05:04 en el KM14 y 05:01 en el KM15 porque llegó y se quedó. Y a nosotros ir charlando con él nos iba distrayendo, así que hicimos grupeto.
Pero justo en ese momento Ricardo empezó a quedarse poco a poco. Tras el avituallamiento del 15 veíamos que estaba ahí cerca, por lo que Fran y yo pensamos que el mákina haría una de esas estrategias suyas de quedarse para luego pasarnos en el último km, así que lo dejamos estar. Y sin planearlo, quizás porque las piernas iban bien, quizás animados por la conversación con Sergio, empezamos a meterle más ritmo a cada km. En el KM16 bajamos ya de 5 para no volver, hicimos 04:57. La progresión fue lenta pero constante: 04:56 en el KM17, 04:53 en el KM18, 04:50 en el KM19, 04:48 en el KM20 y 04:49 en el KM21.
La carrera ya estaba hecha, habíamos completado la media maratón (por cierto, en un tiempo parecido a nuestra marca de esa distancia) y faltaba la temible cuesta abajo que nos dejaba a las puertas de Écija y tres kms finales por el pueblo. A mi personalmente las bajadas me encantan, así que de temible nada, seguro que le dábamos una alegría al cronómetro bajando rapiditos.
Y tanto que se la dimos. El cartel del KM22 estaba en el principo de la cuesta, pero ya se nota la velocidad porque marcamos ese km a un ritmo de 04:40. Ricardo seguía por detrás pero bastante cerca y yo me llevé a Fran conmigo para bajar a toda hostia, porque de lo que se trataba era de divertirse, ¿no? Me puse a tirar y a dejar que las piernas se volvieran locas. El Garmin dice que el ritmo óptimo fue de 03:40, pero yo mire como pude el reloj y marcamos 02:50 en algún momento. Como la bajada terminaba antes de que llegara el cartel del 23, el ritmo medio no era tan espectacular, "solo" 04:24.
Con el KM24 empezaban los casi tres kms por las calles de Écija. Nada más entrar jutnos en el pueblo Fran se fue adelantando y yo decidí no seguirlo, quería terminar en alto, pero faltaba bastante, así que no me cebé. Otro de los temores de todos los corredores en esta carrera era el adoquinado al llegar a Écija. Molestaba bastante, pero tampoco era la muerte. Lógica subida de ritmo hasta 04:58.
El KM25 nos regalaba un último pequeño repecho de 500m por el pueblo. Las calles de Écija estaban llenas de gente, los corredores de alrededor también intentaban apretar y en el corazón y los pulmones se quemaban las últimas gotas de gasolina con gusto y apretando los dientes. Este sufrimiento de los últimos metros es muy bonito si llegas en buen estado al final. Marcan la diferencia entre haber corrido con la estrategia equivocada o haber hecho una carrera inteligente. Yo suelo levantar un poquito el pie en el penúltimo 1000. Y hoy tampoco fue una diferencia, marque un discreto 05:07.
Gracias a ese ritmo menor, Fran se separó un poco de mí y yo pensé que el Richar se me echaba encima. Pasamos el cartel del 25 y ya solo quedaban 600 metros para exprimirse. Y eso hicimos los tres porque llegamos a meta en la misma posición en la que estábamos con un intervalo de apenas dos minutos (otra vez). Vanessa nos dijo que deberíamos entrar los tres juntos, de la mano o no, como hacen muchos corredores. Y pensándolo en frío no lo veo mal, con las diferencias tan pequeñas que hay entre nosotros, podríamos entendernos y planear una entrada bonita para la foto alguna vez... Todo se andará.

Tras la recuperación, un par de recompensas extras: el trofeo que ganamos los tres (y los otros 1000 que terminaron) que supone las primeras copas para las futuras vitrinas del club y el gustazo de darse un baño en la piscina climatizada y ducharse como dios manda con agua caliente (y a lo exhibicionista). Con solo estos dos detalles ya merece la pena repetir el año que viene. Pero bajo mi punto de vista, lo mejor de esta Ruta Carlos III - Ciudad del Sol es el recorrido, exigente y estepario, por el que te hacen correr el segundo domingo del año.

Clasificación XIX Ruta Carlos III - Ciudad del Sol

lunes, 20 de diciembre de 2010

XXXII Media Maratón Sevilla - Los Palacios

Como no podía ser de otra manera, una media maratón para terminar el año. Teniendo en cuenta que desde septiembre hemos corrido más veces los 21km que cualquier otro tipo de carrera, parece lógico que hayamos escogido Los Palacios para cerrar este año inaugural del club que, por lo menos a mí, me parece que ha sido redondo.

Al final ha salido bien y los tres mosqueteros del Aljarafe (Jose volvió a descolgarse por falta de entrenamiento) estábamos en la línea de salida de Bellavista a las 11 en punto. Pero solo unas horas antes el que escribe, (Luis) pensaba que iba a correr solo, hubiera sido la primera vez que nos ocurre. Problemas familiares del Richar y problemas de ¿..? Fran el Coria, hacía presagiar que los Últimos solo iban a llevar un corredor a la mejor carrera de la provincia de Sevilla. Pero no, al final las ganas de correr y el veneno de este deporte pudo con las demás cosas y allí que estuvimos los tres para desafiar al atleta de bronce que nos esperaba en territorio palaciego.

Después de una caótica llegada a la línea de salida en Bellavista a eso de las 10:40 (tiempo de sobra, teniendo en cuenta nuestro calentamiento...) por fin nos reunimos los tres con tiempo apenas de desvetirnos, ponernos los dorsales, vaselina, entregar mochilas y poco más... No quiero olvidarme de la llamada del speaker desde la megafonía "Útimos del Aljarafe, diríjanse a megafonía". El Richar y yo lo flipamos, porque faltaban diez minutos para empezar y allí había 3000 personas, ¿quién nos estaba llamando? Pues el coriano, que acababa de llegar, claro.

Con la compañía de Mariló hasta el mismo barullo de la salida, (gracias guapísima) apenas tuvimos tiempo de enfriarnos porque cinco minutos después de situarnos sonó el disparo y allí que nos pusimos a la tarea a la que veníamos. El KM1 fue el normal de una carrera masificada como ésta. Gracias a que no había curvas cerca de la salida y a que la calzada era muy ancha pudimos poner cierta velocidad desde el primer momento. Y fuimos los tres juntos, por supuesto. Lo hicimos en 05:03. No es mal ritmo para un primer 1000.
En el KM2 enfilamos ya el polígono La Isla. Hace sol y no tanto frío como creíamos. Van volando los primeros guantes, camisetas y sudaderas viejas que se ha puesto la gente para no enfriarse en la salida y hay miles de comentarios y risas entre los corredores. Parece un momento relajado pero a mí siempre me ponen nervioso estos primeros kms. Los tres vamos bien, un poco silenciosos. Subimos un poco a 05:00.
KM3 desde hace unos minutos empieza a vislumbrase el SORPRESÓN del día: el Richar se va quedado poco a poco. Primero son unos metros de nada. Miro hacia atrás y lo veo ahí, es normal, pienso, "es su extraña forma de correr". Pero poco a poco la distancia se agranda. Le digo una vez a Fran que aminore un minuto para que se enganche, pero Ricardo parece que no tiene planes ni ganas de enganchar. Vamos cogiendo nuestra velocidad media y el ritmo marca ya 04:57.
En el KM4 seguimos Fran y yo delante y Ricardo unos metros por detrás, pero como hay tantos corredores, porque vamos en la parte gorda del pelotón, cada vez es más difícil verlo. Cerca del avituallamiento del 5 Fran y yo decidimos dejarlo estar, al mákina le gusta ir por sensaciones y luego, si puede, nos pasará sin pararse a mirar. Pues vale. Aumentamos a 04:53.
KM5 y primer avituallamiento. Los avituallamientos, por su gran número, han sido una realidad muy presente en esta carrera. Bien organizados por lo general, con mesas a ambos lados, pero como hay tanto corredor junto, hay que estar muy pendiente para que nadie te empuje, ni empujar a nadie, ni resbalarse con tanta botella, esponja o cáscara de naranja. Por cierto, qué ricas las naranjas... Aunque no tenía planes de beber tan pronto, cojo una botella y me despego un poco de Fran. El ritmo en este km es de 04:57.
KM6 acabamos de entrar en la carretera de la Corchuela, donde se desarrollan dos tercios de la carrera y de fondo ya se ve la famosa cuesta del km7. Voy siempre rodeado de corredores pero, otra sorpresa, Fran se me ha escapado por delante. Él dice que no aumentó el ritmo en ningún momento, pero los tiempos que estoy escribiendo aquí son los que me marca el garmin, y ése no miente. De hecho en este km incluso aumento el rimo hasta 04:54.

Aquí tengo que hacer un inciso para putear al Fran, porque se lo merece. Por si alguien no lo sabe: estuvo toda la semana previa a la Media diciendo que igual se descolgaba por falta de entreno, que luego en las carreras lo pasa muy mal si se queda solo y que sufre lo más grande y no se cuántas mamonadas más... y mirad por donde el coriano éste se nos escapa por delante en el km5 y ya no le volvemos a ver hasta la entrega de los regalos en meta. ¡¿Se puede ser más perro?! Desde aquí Fran, te repito lo que te dije el domingo 200 veces: guárdate para siempre todo tu catálogo de excusas previas porque no te va a creer nadie más en la vida. (Te lo digo de buen rollo... ok?)

Ya llevo un km rodando solo. Los últimos 400m del 6 y el arranque del KM7 se desarrollan en la famosa cuesta. Oigo la estrategia de los corredores que hablan a mi alrededor y decido seguirla: voy a conservar subiendo y luego aprieto arriba, que el km7 es demasiado pronto para ir desfondándose. Tiene huevos la cuesta, pero tampoco es ningún infierno y la subo bien. Tras la bajadita viene otro falso llano que pica hacia arriba. Continuas subidas y bajadas en la carrera, nada de "carrera casi llana" con la que la publicitan. El tema de las cuestas me hace bajar hasta un 05:07.
En el KM8 marco 04:59 y no sé por qué, el terreno es casi todo descendente. Sin embargo en el KM9 meto ya una velocidad más y marco un ritmo de 04:42.
En el KM10 llevo ya un rato corriendo sin mis compis, pero siempre rodeado de otros corredores. En esta carrera que me he encontrado tan bien y no he sufrido mucho, he estado estudiando bastante el terreno y sobre todo los corredores que tenían mi ritmo. He retenido visualmente a un grupo de 5-10 y siempre he ido buscándolos, hasta la meta. A veces me adelantaban pero poco después llegaba de nuevo a su altura y viceversa. No he mantenido mucho contacto verbal con ellos, pero me ha gustado esta experiencia. Apoya y te motiva para apretar en ciertos momentos. Pienso repetirla. Vuelvo al ritmo medio de 04:55.
KM11 me voy comiendo la naraja que cogí en el avituallamiento anterior. Pasamos por una zona donde el viento molesta mucho más. Voy estudiando cómo resguardarme tras otros corredores. Ritmo de 04:58.
En el KM12 ocurre lo que estaba esperando de un momento a otro. El Richar llega hasta mi altura y me dice "vamos Luis". Eso es señal de que quiere que tiremos más fuerte los dos juntos un rato, pienso yo. Ok, pero no quiero comprometer mi ritmo medio bastante alegre con el que me estoy sintiendo muy cómodo desde el principio. Me apetece tirar los dos juntos unos kms, pero de pronto, 500m después de llegar a mi altura, veo que el Richar se va quedado otra vez. Lo miro y le digo que enganche, pero me dice que vaya a mi ritmo y que adiós muy buenas. Pues nada, otra vez solo.
El KM13 es casi todo de suave bajada, ya digo que la carretera está llena de repechos. Vienen muy bien a estas alturas. Aún así no me cebo y sigo en mi 04:58.
En el KM14 la carretera vira hacia el suroeste metiéndose el viento de cara. Me pongo a hacer un eslalon la mar de entrenido, adelantando corredores y recuperándome medio metro detrás de ellos para resguardarme del viento. Seguro que alguno se da cuenta, pero me da igual, tácticas de carrera, jeje. Por todas estas pequeñas cosas me ha gustado estar tan despierto y tan fresco en esta media. Si vas reventado no te enteras de nada, te confortmas con seguir corriendo. Con tanta carrrerita he subido un poco el ritmo a 04:50.
KM15 y 16 ya se ve el pueblo de fondo, las piernas están cansadas pero el alma se empieza a poner contenta. Aún así no hay que cebarse, medias de 04:54 y 04:51.
KM17 aquí anunciaban "la otra cuesta" de la carrera... No es más que la subida y bajada del puente que sobrepasa la N-IV. Detrás de la carretera, el fantástico ambiente en las calles de Los Palacios y Villafranca nos espera. La subidita no me hace mella ninguna, pero me aumenta el ritmo medio hasta 05:01.
KM18 ¡subidón! vaya ambiente en las calles. La gente de Los Palacios se merece una carrera cómo ésta solo por la entrega con la que te reciben. La gente se agolpa en las puertas de las casas, fuera de los bares, en las esquinas... algunos hasta han sacado sillas a la calle... En medio de este ambientazo me llega por detrás Ricardo. Llega y se va, sin decir nada. Iba lanzado ya en sus últimos tres kms y su único plan era exprimir lo que le quedara en las piernas. Lo hace muchas veces. Me anima tenerlo delante durante un rato y bajo la media en este km hasta 04:49. Pienso "venga, vamos a darlo todo, como si fuera un entrenamiento de ritmos de 3000m". Pero cuando llego al cartel del km19 decido conservar un poco de lo que me queda para llegar a meta esprintando fuerte, como se merece esta carrera.
KM19 conservo más de la cuenta, no pensaba volver al 5, pero hago 05:03 en este penúltimo 1000. No es que me arrepienta, pero sí que peco de demasiado conservador, (05:03 a estas alturas???? que rácano!) Las calles siguen llenas y la mitad del esfuerzo lo hacen los vecinos de Los Palacios, no me canso de comentarlo.
KM20 ya está todo hecho, ahora sí que hay que meter caña. En este momento ya no veo manos de los niños para chocar, ni bordillos de acera, ni corredores que han hecho conmigo toda la carrera. Ahora solo hay que sufrir y meterle velocidad. Dos paréntesis en los que me fijo: adelanto en recta de meta a un corredor que ha hecho conmigo toda la carrera y le hago un gesto. Y mi compi de trabajo, Celia, me saluda desde las vallas con todo el arte que ella tiene. El resto de las imágenes de ese km las veo como en un túnel acelerado... Aún así tampoco es para tirar cohetes, he subido solo a 04:55

RECTA DE META: 150 m con gradas a cada lado (que yo no veo) y que hago a 03:15. Bonito sprint para terminar.

Seguramente me habrá quedado larguísima la crónica, como siempre, pero esta vez con más razón porque estuve muy despierto y muy atento a todos los detalles en esta carrera tan bonita. Eso y mi recuperación perfecta, es señal de que cumplo con el plan de entrenamiento y de que sigo sin cebarme en la competición. Quizás sigo pecando de conservador en muchos momentos. Tengo que mirarme eso.
Fran llegó un minuto antes que Ricardo, que también me sacó un minuto a mí. Así que seguimos los tres en esos dos minutos de horquilla.

Con esta carrera cerramos este año glorioso donde empezó todo. Ojalá dentro de mucho tiempo hablemos del 2010 como el año en el que comenzamos a correr a carreras y en el que nuestro C.D. Últimos del Aljarafe, empezaba a dar los primeros pasos. Y que para entonces, el club tenga un montón de corredores en sus filas y trofeos (por qué no?) en sus vitrinas. Y también que nosotros vayamos mejorando año a año nuestros tiempos, aunque seamos más viejos y más gordos... porque en este fascinante deporte no importa tanto la talla de pantalones, ni la edad, para ser cada vez mejor. Lo que importa es la constancia, el trabajo diario, la dedicación y las ganas.

Eso siempre, muchas ganas. Ojalá no se nos acaben nunca.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Empezar a volar


Los Últimos del Aljarafe corrieron juntos por primera vez el domingo 7 de marzo a las 10:22 de la mañana. Entonces ni nos llamábamos Últimos del Aljarafe, ni sabíamos entrenar juntos, ni por separado, vaya... Además por aquellos entonces coqueteábamos con el nombre de un club que ya existía... de Guillena por cierto... Hasta eso desconocíamos.

Nos vimos en el puente del Alamillo, era uno de esos domingos del final del invierno, con ese frío "de mentira" que hace en Sevilla en esa época del año. 8,78 km (con un pequeño cambio de ritmo incluído, a la altura de Chapina... ). Casi 9 km que nos parecieron 900...

Lo desconocíamos casi todo de este deporte (ahora tampoco es que seamos olímpicos...) pero de algo sí que nos dimos cuenta... que aquello era el principio de algo bueno.

Ese mismo día decidimos correr nuestra primera carrera. La Popular Villa de San Juan, uno de los pocos pueblos del Aljarafe con cuestas duras y largas en sus calles. Y además, teníamos apenas 15 días para entrenar... ¿para qué más?

Los Últimos del Aljarafe iban a hacer honor a su nombre.
La cita: el próximo domingo 21 de marzo.