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jueves, 15 de noviembre de 2012

Me voy a Valencia

Por Luisma.

Hola socios, solamente unas líneas para comentaros que el sábado me piro a Valencia a correr el maratón. Otro más, será la cuarta vez que me enfrente a esta carrera que me tiene totalmente entregado y con la que a día de hoy, con varios duatlones y triatlones a las espaldas, aún no he encontrado nada que la pueda igualar.

Ya sabréis que si estoy a 3 días de un maratón es que llevaré varios meses preparándome. Pues sí, 4 meses con sus 17 semanas intensas de entrenamiento, donde hemos metido dos duatlones cross, un triatlón cross y las carreras de la Ruta del Jamón (Aracena - Jabugo con sus cuestacas y sus 23 kilometracos) y la Media Maratón de Almendralejo, donde bajé mi marca personal en esta prueba en más de 4 minutazos.  (No he escrito crónica de estas carrerras porque al no ir acompañado de nadie del club, pues las sentía un poco ajenas a vosotros).

O sea que sí, que estoy contento y confiado en que el domingo hagamos un papel decente. En un principio me iba a atrever a meterme con un grupeto de colegas que van para hacer 3h20, pero al final he reflexionado bien y me conformaré con hacer sub3h30, que ya es bajar mi marca en maratón unos cuantos minutos. Creo que es lo correcto, con el maratón no se juega.

Así que la semana que viene os contaré cómo ha ido todo. Bien me lo voy a pasar, eso es seguro. Y aunque nadie de los Últimos me acompañáis en esta aventura (David se apuntó en cuanto se lo dije, pero una lesión lo ha dejado en tierra) no dudéis que pensaré en vosotros en esos momentos de sufrimiento y dolor que siempre nos reserva el bendito y maldito maratón. Mmmm se me hace la boca agua de pensarlo... ;)

Os dejo el spot de la carrera. Para daros envidia más que nada.


miércoles, 22 de febrero de 2012

AGRADECIMIENTOS


Por David.

Hace unos años, no muchos, pesaba 120 kilos, fumaba una cajetilla de tabaco diaria y era capaz de beberme un día cualquiera unos 5 ó 6 botellines como muy pocos. Justo después de casarme decidí ponerme a dieta y empecé a salir a andar 1 horita diaria. Poco a poco empecé a trotar y casi sin darme cuenta estaba corriendo unos veinte minutos diarios. Comencé a aficionarme a esto de correr hace dos años cuando fui con mi hermano y un colega a la nocturna del Guadalquivir. Me gustó aquella experiencia y decidimos mi colega y yo inscribirnos en el circuito de carreras populares del IMD. Un día por Internet, casi de casualidad conocí la página del Club “Últimos del Aljarafe” y decidí inscribirme ya que mi colega corrió solo una carrera y no le entusiasmaba tanto como a mí. Los conocí en la carrera de Nervión. Ahí realmente empecé a disfrutar con esto de correr. He hecho, creo, muy buenas migas con casi todos, digo casi porque a algunos ni siquiera los conozco. He disfrutado mucho con Salva, con Juanma, me he reido mucho con Fran el coriano, Juanra, con Belén, con Ana, con el genuino Kiko, me lo he pasado y me lo paso genial con el gran Arturo. También he compartido buenos ratos con Manolo, en fin con todos los que conozco. También conozco fugazmente a José Antonio y Sonia y me parecen también cojonudos. Pero tengo que hacer mención muy especial, y espero que no os moleste al resto, a los maquinones Ricardo y a mi debilidad, Luis. Será porque con ellos me he preparado, aunque solo haya sido las tiradas largas y algún que otro entreno en Umbrete lo que nunca me imaginé que haría, una MARATÓN. 
GRACIAS a Ricardo por aconsejarme en las tiradas largas y contarme sus experiencias en sus dos anteriores maratones; como hidratarme, que beber, regulando en los momentos claves, máquina, seguro que en la próxima estarás por debajo de 3h 30 minutos, me juego lo que sea con quien sea. Y GRACIASSSSSS, MUCHAS GRACIAS a Luis Macera Cabello. GRACIAS por aconsejarme, GRACIAS por dirigirme por email algunos entrenos, GRACIAS por enseñarme a regularme y no volverme loco en las carreras, pero sobre todo GRACIAS por haberme ayudado a cumplir un sueño. Un sueño que ha durado 3h 56 minutos, apoyándome desde el kilómetro 1 al 42, dándome ánimos y fuerza en todo momento. Lo pasé mal, muy mal los últimos 12 kilómetros y te puedo asegurar que si no hubieras venido a mi lado, posiblemente me hubiera retirado, pero ahí estabas tu, dándome ánimos sin parar y haciéndome sacar fuerzas de donde no tenía. GRACIAS tio, Muchas gracias. Hacer mención también al gran TATE, corredor salmantino que conocí allá por el kilómetro 20 y que me hizo hasta ¡¡¡reir en el kilómetro 40!!!. Gracias a ti también, figura. En fin, desde aquí invito a los miembros del club que no dejen esto del correr sin hacer una maratón, porque os puedo asegurar que hasta entonces, no sabréis lo que es sentirse lleno y colmado, deportivamente hablando.

jueves, 19 de enero de 2012

Rumbo al Maratón de Sevilla.

Por Ricardo.

Hola socios, pues sí, una parada obligatoria en nuestro rumbo al maratón de Sevilla siempre es la Ruta Carlos III - Écija, (25.600 metros) donde da tiempo para  todo, sobre todo a sufrir. Gran carrera y muy buena organización, como siempre.
En esta ocasión nos desplazábamos a la ciudad de las torres tres Últimos, (David benaca, Luis camero y un servidor).  La salida se realiza como es habitual, en el pueblo de la Luisiana. Y atravesando posteriormente dos pueblos más, el Campillo y Cañada Rosal. Ambientazo en los dos pueblos también como siempre, la verdad es que la gente se vuelca con esta carrera.

Bueno entrando en materia, nuestra carrera se presentaba en un principio bastante clara, puesto que desde un principio habíamos hablado de tomárnoslo como un rodaje largo, para que nos valiera para el maratón. Y así fue como salimos, por cierto con un frío bastante considerable. Comenzó la ruta, y nos pusimos a rodar, como habíamos dicho, el ritmo a llevar estaba muy claro. Y así fue, íbamos los tres rodando juntos a un ritmo tranquilo de 5min/km. Todo iba transcurriendo según lo previsto, hasta que en el km 10 aproximadamente, y no me preguntéis cómo pasó, surgió la anécdota del día. Tuvimos un percance, chocamos David y yo en medio de la carretera, y a mi se me descolgó el Garmin (tragedia). Intenté sobre la marcha ponerlo bien, pero me fue imposible y tuve que pararme, primer contratiempo, estuve casi cinco minutos parado hasta que pude enganchar el GPS a la correa, ni que decir tiene que este hecho me lastró  para toda la carrera.

Bueno me puse en marcha otra vez, y hasta pasada Cañada Rosal, es decir unos 3 km más adelante, no fui capaz de coger a Luis y David. Era ya el km 13,5 más o menos y parecía que comenzaba todo de nuevo otra vez, pero con 13 km más en el cuerpo claro.
A partir de ahí llegaba la carrera a un punto de no retorno, empezaba la temible recta de unos 12 km, que nos tiene reservado este lugar de la campiña sevillana. Afortunadamente, no hacía mucho viento y se podía ir llevando el ritmo sin desesperarte.

A raíz del km 15 Luis ya iba algo fatigado, puesto que desde que es papa no ha podido entrenar mucho y eso se nota ¿verdad maquina? Comenzó a quedarse, David me preguntó que si lo esperábamos, pero yo conozco al maquinita y sabía que eso le iba a lastrar mas. Así que le dije que no, que él no iba a recuperar y ya cogería su ritmo hasta meta.

Así pues nos pusimos los dos a rodar, y la verdad según pasaban los km, me sentía mejor. Hasta el km 20 fuimos los dos rodando cómodos a un ritmo de 4:50 o 5 min/km más o menos, hasta que llegó la impresionante, inconmensurable, alucinante cuesta que nos bajaba hasta Écija. Ahí David prefirió reservarse las pocas fuerzas que le quedaban para hacer los 3 últimos kms a mayor ritmo. Y a mí se me fue un poco la olla, cosa que no es de extrañar, y me tiré a tumba abierta cual Claudio Chiapuchi en un descenso del galibier, (el diablo Chiapuchi, qué grande, mi gran ídolo de la niñez.)

En fin, entré en Écija y ahí se me acabaron todas las tonterías y todos los pajaritos que tenía en la cabeza. Me encontré de lleno con el insufrible empedrado de la ciudad de las torres, ¡que sufrimiento por dios! Pero bueno ahí ya estaba lanzado y los últimos 2,5 km los hice a un ritmo de 4.10 o 4.15 min/km. La verdad es que se me hizo un poco largo, pero como buen maratoniano, se sufrió hasta la línea de meta.
Como siempre gran carrera, gran organización y grandes, muy grandes David y Luis, sufriendo hasta el final sin desesperar y terminando otra largada mas, (como diría lucho). 

Clasificación XX Ruta Carlos III

lunes, 28 de noviembre de 2011

Viva La Vida

Por Luisma.

Siempre que hemos seguido un plan de entrenamiento largo, la sensación es que parece que el gran día no llega nunca. Pero siempre llega. El gran día fue ayer, domingo 27 de noviembre, la fecha de la celebración de la 34ª Maratón de San Sebastián.  Y en estos 4 meses han pasado muchas cosas que nos han influido, perjudicado, animado...  porque en 120 días siempre pasan muchas cosas. Y menos mal que la vida es asi. Viva la Vida.

El sábado a las 9:00 am cogíamos el vuelo Sevilla-Bilbao Ricardo, Fran y un servidor, con distintas sensaciones y objetivos pero con la misma ilusión y las mismas ganas (y nervios). Ricardo y yo llegábamos bien de forma y de fisico, pero Fran, nuestro coriano, llevaba dos semanas de infarto por una dichosa lesión en el tendón rotuliano que ya le impidió correr el maratón de Sevilla en febrero. Ricardo y yo veníamos con la intención de hacer en torno a 3h30 o mejor un sub3h30. Fran se estrenaba en la distancia, pero con la lesión a medio recuperar, su participación en la carrera era una incógnita (ha estado el tío toda la semana a doble sesión de fisioterapia para poder venir).


Del viaje y el finde entero no os voy a hablar nada, porque lo pasamos teta y me harían falta dos blogs. Así que lo resumo con un aguuuuuuurrr. Tampoco os creáis que quemamos San Sebastián, somos unos atletas así que el sábado a las 23:30 ya estábamos en la cama. Bueno Ricardo y yo en la cama y Fran en la "putada" jajaja (al pobre le tocó la cama supletoria, es que es el pupas). 



El sábado a las 6 am. ahí estaban ya los tios, levantados y dispuestos para la gesta. Hasta el momento de la salida se puede resumir todo con una sola palabra: nervios. Nervios nada más levantarnos, deayunamos nerviosos, fuimos al baño, nervios, nos vestimos despacito, nervios, miramos por la ventana y hace 5º, nervios, volvemos al baño, nervios... A las 8:20 salimos por fin a la calle muy nerviosos, dejamos una mochila en el guardarropa, nervios, vamos calentando hasta la salida, ataque de nervios y por fin nos situamos en el pelotón junto a la liebre de 3:30 horas... Y ahí, por fin, cuando ya estamos rodeados de corredores, cuando más adrenalina concentrada estamos respirando, me tranquilicé de golpe. De hecho estuvimos todo el fin de semana charlando, riéndonos, hablando de running y de cualquier pollada graciosa (el que conozca al coriano sabe que mucho tiempo en silencio no se puede estar con él) y sin embargo ahí nos mantuvimos los tres un par de minutos casi sin hablar, concentrados, mirando alrededor... Buff se me encoge el estómago al recordarlo: ¡vaya ambiente de running, vaya runners del norte, vaya pelotón de máquinas nos rodeaba! Dicen en la página del maratón que el 90% de corredores acaban por debajo de las 4 horas, gracias al recorrido llano de la carrera. Es verdad, pero se olvidan de otro motivo: la gran mayoría de los inscritos son vascos y aquí hay una afición increíble por el atletismo. Estoy seguro que en el Pais Vasco es donde te encuentras la mayor concentración de máquinas de toda España. Aquí el más tonto te baja de 40' en un 10.000.

Salida puntual a las 9.00 am. con 5º de temperatura, estamos unos metros por delante de la liebre, que lleva durante todo el camino el cartel ¡sujeto a un palo de madera! Poco después de pasar por el km1 la liebre ya nos adelanta y con ella todo el pelotón que va a ir tras ella. Nos metemos en el pelotón pero en un km más nos damos cuenta que se van alejando de nosotros. Bueno, será que en estos primeros metros van regulando y cogiendo la distancia y ya dentro de un rato se pondrán a rodar a 5:00/km, que es el ritmo medio para la marca de 3h30. Pero no, cada vez que mirábamos el gps estábamos en torno a 04:40 y el pelotón se seguía alejando, por lo que ellos rodaban alrededor de 04:30. Antes del km5 ya habíamos comentado esto varias veces. Los corredores de alrededor comentaban lo mismo. Es lógico que la liebre vaya por debajo del ritmo porque es cabeza de pelotón, luego el pelotón irá al ritmo óptimo y la cola de pelotón algo más lenta; pero aquello era demasiado. 

En el km5, (todos menos el primero por debajo de 5:00) volvíamos a enfilar hacia el estadio de Anoeta, rodeo del velódromo y entrábamos en el tartán por una puerta y salíamos por la otra. Ahí ya se arremolinaban bastantes espectadores que animaban con ganas. Empezaba la primera vuelta grande, empezaba lo serio. Nosotros íbamos juntos, bastante concentrados y sé que aún rayados por el hecho de que la liebre estaba cada vez más lejos. La verdad es que Ricardo y Fran asumieron este imprevisto mucho mejor que yo. Decidieron, de forma acertada, que nosotros debíamos llevar el ritmo pactado, 5:00 km, y el pelotón y la liebre que hicieran lo que quisieran. Eso era lo correcto, porque la maratón es un mundo y teníamos más de 3 horas por delante para regular. Pero a mí, al revés de lo que suelo hacer porque soy más bien conservador,  me inquietaba ver el cartel de la liebre cada vez más lejos y a la altura del km7 tiré un poco hacia adelante con intención de engacharnos al pelotón. Ahora pienso que también era cosa de los nervios y de la frescura de piernas que tenía en este momento. La cosa es que éstos dos  pasaron de mí totalmente y sobre el km9 bajé el ritmo y me puse a su altura de nuevo. Enfilábamos el puente y entrábamos en el barrio de Gros, donde estaba instalada uno de los puntos con animación musical, unos tipos que hacían percusión con unos troncos. Interesante. Aquí también había un avituallamiento con pasitas, cogí un buen puñado.

Vuelta al centro y ahora a correr por el Paseo de la Concha (de tu madre). Un gustazo correr en paralelo a esta playa espectacular. Son los kms del 9 al 13 y todos siguen por debajo de 5:00, en torno a 04:45-04:50. Tras el túnel de la Concha se enfila la larga avenida de Tolosa, que luego volveremos a recorrer en el sentido opuesto. Éste es uno de los sitios de este llano recorrido donde hay una pequeña pendiente, muy poco, pero algo pica hacia arriba. Pasábamos por barrios modernos, rodeados de facultades de la universidad, edificios de viviendas, parques y avenidas anchas y como en el resto de la ciudad, todo estaba perfectamente limpio y cuidado. Tras la avenida entramos en la parte más fría del recorrido, pero en la que cambiará mi carrera radicalmente: el polígono industrial Igara. 

(Si no habéis escuchado la canción que os puse al principio, ahora es el momento de darle al play. Enseguida entenderéis por qué esta crónica tiene hilo musical). En torno al km15-17 hay tres rotondas, en la última de ellas la carrera vuelve sobre sus pasos hasta La Concha y el centro de la ciudad. Y en las tres hay unos altavoces con música a todo trapo y están poniendo el tema Viva La Vida, de Coldplay. A mi los Coldplay hace tiempo que es un grupo que ni fú ni fa, me gustaron sus primeros discos pero éste de Viva la Vida no mucho, la verdad. Pero oye, no sé que me pasó que de pronto me dió un subidón con la canción que flipé en colores. Cuando dimos la vuelta en la tercera rotonda ya se me fue la olla. Las piernas iban solas, podía ponerme a 04:00/km sin problemas, iba haciendo gestos con los brazos, se me puso una sonrisa de empastillao que no podía quitarme de la cara, me adelanté de Fran y Ricardo y al minuto volví a su altura para decirles que tiraran más fuerte... No me preguntéis qué me pasó porque no lo sé, pero parecía que iba totalmente puesto. Cuando volví a la altura del Richar le pregunté que cómo iba y me respondió con esa mirada seria que él pone en estos primeros tercios de carrera. "Este es tu momento malo de siempre, así que todo va bien", le dije. Fran comentó ya a estas alturas que notaba molestias en la rodilla  y que seguramente se pararía en la siguiente entrada a Anoeta (lo que ya estaba bien para venir lesionado, eso eran 24 kilometrazos). 

Aunque llevo tiempo intentando cambiar mi táctica de carrera, suelo correr en positivo, esto es, la primera mitad de las carreras mucho más rápido que la segunda. Dicen los que saben de esto que lo suyo es hacerlo al revés, pero bueno, ya iremos aprendiendo... En vista de mi "estado catónico" gracias a los Coldplay y que Ricardo y Fran, como es lógico, pasaban de mí, me puse a darle caña sin pensar en nada más. ¡Joder, qué fácil era correr rápido! Creo que me puse a 4:00 durante un buen rato. Iba disfrutando a tope, con la boca abierta, la sonrisa aún dibujada, adelantando a corredores y alargando zancadas a placer. A veces abría los brazos para sentir el viento fresquito. ¡Qué manera de disfrutar corriendo! En un adelantamiento creo que le dije a un corredor "Viva la Vida" y él con la mirada pareció decirme "viva tu puta madre". En ese mismo momento ya era consciente de que esos excesos los pagaría más adelante. Estaba seguro que la maratón se cobraría este derroche. Pero me daba totalmente igual, no podía pararme. El parcial del km18 me marca 04:40, pero porque no llevaba un ritmo constante. Seguramente estuve muchas veces por debajo de 04:20.

Con esa fiesta llegué sin problemas al pelotón de 3h30, que hacía tiempo que marchaba muy lejos de nosotros. Cerca del túnel que volvía a meternos en el Paseo de la Concha me puse a la altura de la liebre, ahí en cabeza de pelotón, con dos huevos (y ningún cerebro). Ya hacía tiempo que no sonaban los Coldplay, pero mis piernas seguían frescas, la juerga duraría un ratito más.  Por ahí había otro avituallamiento, momento que aproveché para tomarme otro gel, el segundo. En ese momento iba cerca de la liebre y observé que el tío ni cogía agua para beber, igual era casualidad y acababa de avituallarse, pero me llamó la atención. Mientras me tomaba el gel y el vaso de acuarius me descolgué un poquitín del grupo, nada unos metros. Tras la Concha venía la calle San Martín, la zona más céntrica de San Sebastián y ahí se agolpaba ya un buen puñado de espectadores que animaban a saco, ¡cómo mola la afición vasca! Un poco más adelante hicimos el paso por el medio maratón, en 1h44:50, justo la mitad de 3h30. Eso quería decir que la liebre realmente estaba cumpliendo, que iba por delante del tiempo pero no tanto como nosotros pensábamos. En este video tenéis el paso del grupo y el mío (si os fijáis un poco) por el medio maratón.

Y justo después de este ecuador de la carrera veo que por detrás viene otro corredor con la misma equipación de la organización y la marca de 3h30 en la espalda y le coge el relevo a la liebre. Ay mamones, os he pillado el truco! (nada que objetar en todo caso, cosas de la organización de la carerra). Pero claro, el tipo éste viene fresco e incrementa unos segundos el ritmo. Y esto ya sí que sí, hace que termine mi fiesta. Empiezo a notar que el pelotón se separa de mí. En apenas dos kms he dejado de estar a la cola del grupo y corro en tierra de nadie. Me hidrato bien en cada avituallamiento. Me como uno de los dátiles que llevo en el bolsillo... pero nada, el subidón ya hace rato que se pasó y ahora llegan las vacas flacas. Intento pensar en otra cosa, en nada, en todo, en lo que sea... pero en la cabeza solo tengo un concepto: ¡el muro!. Además en el km23???!!! Justo antes de que me entre el pánico me tranquilizo y tomo una decisión que creo que será la acertada: me fijo el 5:00 - 5:05 en el ritmo, meto ahí la cuarta y la dejo puesta todo el tiempo ya hasta la meta (si aguanto). Llega el momento de hacer funcionar el motor diesel, se acabaron los ritmos inferiores a 04:50. Me veo aún bien de fuerzas y no me duele nada, solo que ya no estoy para esos registros. Con el minuto escaso que llevo de renta, igual puedo seguir cumpliendo en meta.

Justo cuando llegamos a Anoeta y estamos bordeando el velódromo oigo una voz conocida "¡ILLO!". Es Ricardo, que está llegando a mi altura junto a un grupito de 2-3 corredores más que han marchado todo el rato juntos. Alegría, ahora toca correr en compañía. Igual llegamos juntos a meta, buena cosa... Le pregunto por Fran y me dice que hace mucho rato que se descolgó. Lo normal es que se quede ya en el estadio, si es que llega, porque segun Ricardo hace mucho que se paró. Volvemos a hacer entrada y salida del estadio y ahí, tras la puerta de salida, ya se arremolina un montón de espectadores que animan con fuerza. Buff, subidón. Pasamos por los kms 25 al 27 y hemos empezado ya la tercera y definitva vuelta. Aquí si que empieza todo, todo lo malo vaya. Seguimos marchando por debajo de 5, pero por poco. 04:55 podría ser la media de estos kms. Estamos por el centro, camino al puente sobre el rio Urumea y veo que Ricardo y el mini grupo va un punto por encima de mis posibilidades. Aún no siento el dolor, ni los calambres que el maratón te tiene siempre reservados como regalo final, pero sí que siento que ya no puedo correr por debajo de 5:00, así que prefiero ser fiel al plan que me tracé hace un rato y le digo a Ricardo que se olvide de mi. No se separa de forma radical, llevamos casi el mismo ritmo, pero me va a tocar verle la espalda un ratín. Poco a poco lo veo alejarse con esa forma de correr tan chula que tiene. Me cruzo con mi colega de Nike+ Luis71 que me llama al grito de "Aljarafe!" (es un tio gallego que conozco de esto del running a través de internet y corría también esta maratón. Un placer conocerte en persona, hermano). 

Cruzamos de nuevo al barrio de Gros. Voy tirando como puedo y noto el primero de los dolores: la nueva forma de atarme las zapatillas hace que se me clave el nudo en el empeine del pie derecho... (para qué tuve yo que cambiar mi clásico lacito de los cordones...). Ahí voy, acordándome del que me enseñó este nudo nuevo ;) cuando veo que un tío sale de entre dos contenedores. Es Ricardo, que se ha tenido que parar a mear, muy a su pesar. Volvemos a correr juntos, pero por poco tiempo. De la rabia de haber tenido que pararse vuelve a incrementar el ritmo un poqutio y yo vuelvo a acertar quedándome a mi ritmo fijo de 5:00. 

Km30 de vuelta en la playa de la Concha. Estoy pasando mis peores momentos de la carrera. Mi muro, si puede llamarse así, me vino mucho antes, cuando perdí contacto con el pelotón de 3h30 y empecé a plantearme cosas. Ahora ya no son sensaciones malas lo que siento, ahora ya es dolor puro y duro. Me paro primera vez para aflojarme los ¡malditos! cordones de la zapatilla derecha. Pienso que igual no tiene la culpa el nudo, sino la pequeña inflamación crónica que se me ha quedado tras el esguince. Cuando reanudo la marcha casi me mareo un poco, (bufff, qué malo es esto de correr maratones...) En el paseo viene un nuevo y completísimo avituallamiento, ahora también con un gel PowerBar. Está asqueroso y es espeso como su xxxxísima madre, pero intento tragármelo entero. De vuelta al túnel con su rotonda en desnivel y a la avenida de Tolosa que pica hacia arriba. 

Voy por el km 33 y me acerco al polígono industrial. Pienso que ojalá esté otra vez la canción de Coldplay, no es que tenga ya piernas para hazañas, pero seguro que me anima volver a escucharla. Pero cuando oigo la música es AC-DC, mola también. A base de rock aumento un poco el ritmo y sobre todo la moral. Pero de pronto llego a la segunda rotonda y empieza Viva la Vida, la banda sonora de mi maratón... Buff, ahora no es subidón lo que me entra, me emociono directamente. Las fuerzas ya flaquean mucho y ahora tenemos el cuerpo mucho más suceptible a cualquier detalle (por eso es tan normal ver a tios grandes como trinquetes llorando en la meta de esta bendita prueba). No llegué a derramar ninguna lágrima, pero los pelos de puntas yo creo que se veían desde Anoeta. Antes de cambiar el sentido de la marcha me cruzo con Ricardo, va apenas 300m por delante y me grita "venga Luis, con dos huevos" (gracias tio, cómo te quiero). Buaghh, pelos de punta y nudo en la garganta, aprieto los puños y me pongo a dar zancadones... Y ya me quedo loco cuando, todavía escuchando los últimos compases de Viva la Vida me veo, a lo lejos, a ¡¡Fran!! ¡¡nuestro coriano!!! Ostia eso ya no es subidón, ahí es que me creo que se me ha presentado la virgen. Y viene animándome desde lejos el tio... ¡Qué grande eres Fran, cabrón! Le digo que qué guay que siga, que es un campeón y él me dice que va a terminar como pueda, que va alternando el caminar con el correr. Bufff, cuando se aleja a mis espaldas llevo el estómago encogido... ¡ostia que subidón! ¡Viva la Vida y viva la madre que nos parío a todos los Últimos! 

Ahora ya sé que terminaré el maratón con fuerza y sé incluso que los tres vamos a terminar el maratón. Toca volver a tranquilizarse y volver a la táctica del ritmo fijo. El empeine del pie me duele ya una barbaridad cuando no lo pienso y tres barbaridades cuando me pongo a pensar en él. Antes del túnel que desemboca por última vez en La Concha (de tu madre) vuelvo a parar para desatarme y atarme de nuevo los cordones. Esta vez reposo el pie en un banco, para no marearme con la subida y bajada y para no hacer trabajar mucho a mis doloridos lumbares y a mis patitas. Túnel, playa, avituallamiento y de nuevo por el corazón de San Sebastián, por la calle San Martín. Es el km 39, ¡esto se acaba! Ahí vuelvo a emocionarme cuando veo a esta increíble afición super entregada. ¡Viva la Vida y viva Donostia! La peña está loca animando, se pone en medio de la calzada y nos hacen correr en fila de a uno (aquí me acordé de ti en la Behobia, benaca). De nuevo se me encoge el corazón y aunque no llego a llorar, si que tuerzo el gesto un par de veces, lo que hace que la gente me anime más al ver que iba emocionado. Ostia puta... es un momento precioso pero también es una faena porque se te encoge el pecho y no podía respirar. Tuve que abrir la boca mucho y coger bocanadas grandes porque me asfixiaba... tuve incluso que correr más lento para reponerme.

Km40 con una cosa y otra he bajado el ritmo en un par de parciales 05:40 y 05:21 en los dos kms anteriores... Aquí en el 40 me vuelvo a concentrar y llego de nuevo al 05:05. Me pongo a calcular cuánto me queda y veo que rozaré las 3h35min... Vale, dentro del objetivo, está de lujo, pero voy a intentar que ese 5 sea un 4... Aprieto un poco a la altura del último avituallamiento. Ya no bebo, ya beberé en el estadio. Km41, veo Anoeta a lo lejos. Creo que voy más rápido pero al pitarme el autolap veo que he hecho 05:34. Simplemente no tengo más fuerzas... hay que terminar esto como sea. Alrededor del estadio la peña ya se ha vuelto loca, animan a saco, gritan tu nombre, te tocan... Ahora ya no me permito emocionarme, aprieto los dientes y le doy la vuelta al velódromo para entrar por última vez (por hoy) en el estadio de Anoeta. 

Como me pasó en Sevilla, no veo el cartel del km42. No hace falta. Al bajar al tartán los espectadores, la megafonia, la música y los ángeles mismos te hacen correr sin darte cuenta. Sin embargo yo hoy voy fundidísimo. Creo que no podría haber corrido ni un km más. En la recta de meta le dedico este triunfo a Mariló y a Natalia, mis mujeres. Un detalle de futbolista hortera, pero muy sentido en estos momentos.

Tras la línea de meta paro el garmin en 3h34:52, lo he logrado, por poco... Sé que no he hecho el 3h30 porque no he corrido con cabeza. Que de haber racionado podría haberlo alcanzado y quién sabe si rebasado. Que solo llevo dos maratones y en este, más que en el primero, he pagado la novatada. Que no he demostrado inteligencia y que me queda mucho por aprender. Pero qué queréis que os diga: aún sabiendo todo esto, yo me siento como el campeón de San Sebastián 2011. 

Ricardo hizo 3h31:59, triunfazo que confirma, por supuesto, que tiene el sub 3h30 en las piernas. Y el pedazo de campeón de Coria del Rio hizo una marca que ya sería increíble para su primer maratón sin estar lesionado: 3h50:01. Ole tus huevos.
La experiencia ha sido increíble. Única. Pero algo sí que ha sido idéntico al maratón anterior. Es una contradición que yo creo que se repitirá cada vez que corra esta bendita carrera: después de sufrir lo indecible, de dolerte hasta sitios que no sabías que tenías y de pensar que eres el peor masoquista hijo de puta de la historia, entras en meta y al rato te estás preguntando para cuándo es el siguiente. 

Nosotros ya lo tenemos claro. La siguiente cita es el 19 de febrero en el Ciudad de Sevilla. Ojalá nos acompañéis muchos de vosotros. Ni que decir tiene que merece la pena.

Clasificación Maratón de San Sebastián 2011

domingo, 13 de febrero de 2011

XXVII Maratón Ciudad de Sevilla

Por Luisma.
Siempre ocurre lo mismo, cuando llega un evento grande, del que te llevas mucho tiempo pensando, deseando, esperando... siempre terminas diciendo "parecía muy lejano... y ya se ha terminado". Evidentemente eso mismo hemos dicho hoy un par de veces cuando hemos terminado, con ÉXITO, nuestra primera maratón. Y hoy tampoco es día de ser demasiado original, tengo el cerebro muy ocupado en mandar sangre a las piernas... así que voy a empezar así.

Hoy ha sido el final (feliz) de un sueño que empezó hace algo así como un año, cuando uno de nostros (Ricardo, siempre es él el primero en proponer) dijo que este año corríamos la Maratón de Sevilla. Un sueño que empezó a materializarse con un plan que comenzamos allá por octubre, cuatro meses de duros entrenamientos, tiradas largas, cortas, suaves, series y ritmos infernales, días de lluvia, de frío, mucho frío, enfermedades de todo tipo, lesiones... 1069 kms (que no hemos hecho del todo, ni de coña) para llegar en perfecto estado a este 13 de febrero y correr, de golpe, los famosos 42,195 kms que nos hemos comido hoy. Y oye, el plan nos los hemos tuneado y nos hemos tangado todo lo que hemos querido, pero realmente hemos hecho los deberes y el resultado lo hemos tenido en la carrera de hoy. Una de las más bonitas de nuestras vidas y sin duda la que mejor hemos corrido, con más cabeza.

Vamos al lío: Llegar al Estadio Olímpico y flipar ha sido todo uno. Hemos entrado por ese túnel sur que nos esperaría varias horas más tarde y nos hemos metido en una atmósfera difícil de describir con palabras pero absolutamente vibrante: la atmósfera que solo es posible cuando se unen 5000 personas para correr una maratón.

Una lesión nos ha privado de la presencia de nuestro querido coriano, Fran, así que solo hemos corrido Ricardo y yo. Como el maquinita es bastante pingu (friolero) hemos salido al tartán apenas 5 minutos antes del pistoletazo. Antes de eso Ricardo y yo volvimos a pactar, por enésima vez, el ritmo y la estrategia que íbamos a llevar: 05:25-05:30 hasta el final, con la posibilidad, yo sabía que imposible, de apretar en los últimos 5-7kms.

El sonido del disparo de salida fue solo un leve eco comparado con los 5000 corazones que se pusieron a latir a la vez en ese momento. La gente se puso a rugir para echar fuera esos nervios del arranque y allí que nos metimos los Últimos, en la vorágine maratoniana... ahora sí, estábamos saliendo del Olímpico y estábamos corriendo la maratón. No sabíamos cómo iba a acabar esa aventura, pero ahí estaba. El sueño empezaba a materializarse.

En los primeros KMS, del 0 al 2, apenas se podía poner el ritmo acordado. Mucha aglomeración y mucha paciencia por parte de todos, faltaba toda una vida y no era momento de adelantar. Nada más salir del estadio hubo una estampida de meones, motivado más por los nervios que por las reales ganas de evacuar (flipamos cuando vimos, por primera vez, a una mujer haciendo lo propio en medio de la multitud). Ritmos de 06:30! y 05:32.
KMS 2-6 ida y vuelta en la av. Carlos III. La Isla de La Cartuja, además de nuestra principal zona de entrenamientos, es muy protagonista en el atletismo sevillano. Pero a nosotros se nos hizo algo pesado el recorrido por aquí. Yo no terminaba de entrar en carrera, estaba frío y la cabeza era aún un mar de dudas, nada me decía aún que fuera a completar el sueño. En el primer avituallamiento ya se notaba el nivel de la organización: esto es la Maratón de Sevilla (avituallamientos que nos espraban cada 2,5km!!!). Ya pusimos nuestro ritmo a tono entre 05:14 y 05:24.
En el KM7 volvíamos a pasar junto al estadio y entrábamos en nuestro querido Parque del Alamillo. Al pasar por el KM8 se veía a la izquierda, si mirabas atrás, el cartel del 40... bufff... queremos entrar en las calles de Sevilla ya. Ritmo controlado 05:21 y 05:30.
El puente de la Barqueta nos traía de regalo el KM10. Avituallamiento completísimo, cogemos isotónica por primera vez. Y ya, a rodar por la orilla izquierda. Bien. Ritmo de 05:24.
KMS 11 al 14 Torneo, SE-30 y Alcalde Manuel del Valle. Ahí decidimos comernos nuestro primer gel, que entra poquito a poco ayudado por el agua que cogemos en el km12,5. Salir de La Cartuja, que mira que le tenemos cariño, nos ha venido bien. No tiene la culpa la isla, la tienen los primeros 10kms de nervios. Ya no se me va el ritmo de pronto, con la correspondiente bronca del Richar, ahora estamos metidos, buscando ya formar un grupeto... vamos de arte, que coño. Nuestro ritmo así lo avala: entre 05:20 y 05:25.
Tras el avituallamiento del KM15 en Carretera Carmona, nos metemos en la Ronda. Éste es mi momento cumbre. Al pasar por la Puerta Osario, Florida y Luis Montoto noto lo bien que me lo estoy pasando, disfruto de cada ánimo de la gente (que se toma mucho más en serio el papel de animador que en ninguna otra carrera), sientiendo las piernas ligeras, mirándolo todo... Disfrutando, con mayúsculas. Nuestro ritmo parece tallado en piedra: 05:20-05:23.
Del KM18 al 20 subimos Kansas City y subimos porque pica, muy poquito, pero pica hacia arriba. Y aunque el desnivel sea poco, nuestras piernas llevan ya casi una media maratón encima... y empezamos a notarlo. Vamos perfectos, de lujo, el cuerpo responde... pero la fiesta se ha terminado ya. Los síntomas de que un infierno futuro nos espera ya están asomando. Pactamos relajar el ritmo y así lo hacemos: 05:28 y 05:39. Éstos datos no son ni un milímetro negativos, ni tampoco señal de que vayamos mal, al revés, son señal de la inteligencia con la que hemos corrido hoy. Para mí, son un orgullo.
En el KM20 nos encontramos con mis padres, que nos dan isotónica y una barrita. Yo me como la barrita, como me recomendó un amigo del colegio que me encontré en la feria del corredor el viernes (si algún día lees ésto, siento que no hayas terminado, Basilio). La barrita entra bien. En la barriga se une al gel, los varios vasos de isotónica, la botella que me acaban de dar y que nos darán muchas veces más... y noto que hace su efecto. Es una muestra más de la cabeza que le hemos echado a la carrera. Beber siempre que hemos podido, alimentarnos, recuperarnos... Hemos tratado a la carrera con el respeto que se merecía y ella nos ha recompensado.

La Media Maratón está en la Carretera Amarilla. Llamadnos arrogantes, pero hemos hecho la Media con una facilidad insultante. Claro, llegamos a las metas de las medias con la lengua fuera a otros ritmos, por debajo de 05:00, pero ahora hemos marcado una media de 05:29 desde la salida. Y eso, arrogancia aparte, es comodísimo para nosotros.
KMS 22 y algo del 23 en la Ronda del Tamarguillo. Saludamos a los padre del Richar y tras eso, la anécdota de la carrera: a nuestra derecha suena una respiración desbocada, exagerada y un sonido extrañísimo. Es un pony desbocado, que se había escapado y debería estar flipando al ver tanta gente corriendo. Lo alucinante era ver al pony, ahí, en paralelo a nosotros por la vía de servicio. Lo malo es que al llegar a la curva con Carlos V el animal siguió recto y casi arrolla a varios corredores. Al final no pasó nada, cosas del Cerro del Águila. Ritmos en su sitio: 05:26 y 05:28.
Carlos V y avenida Ciudad Jardín, eso son los KMS23 y 24. Ciudad Jardín pica un poquito hacia arriba y por primera vez siento sobrecarga en mis piernas. Algo dentro de lo previsto. Ritmo clavado, 05:28 y 05:30.
En los KMS del 25 al 29 seguimos cumpliendo con lo previsto, pero yo noto mi primera bajona seria. Sé que en el estadio del Betis nos esperan las chicas, el pequeño Ricardo y también estaban mi hermano y el Enano... eso me animará, seguro, esto es un bajón sin importancia. Ricardo va bien, hablamos ya de sobrecarga, lógica, pero bien. El ritmo se acerca ya más a 05:30, pero nunca lo rebasamos demasiado.
En el KM30 el ritmo, afectado por los besos y los saludos a la familia, sí que sube a 05:35. Perfecto, no pasa nada. Cuando estábamos en medio de la pelea con la recta eterna de la Av. de la Palmera se une a nuestra odisea Tate, un corredor del Club Cazabaches de Salamanca que, posiblemente, cambió el resultado de nuestra carrera. Ahora empezaba lo malo (o lo bueno, como queráis), ahora empezaba el dolor, el calor, el ardor de pies, to lo gordo vaya... y en todo momento, metro a metro, ahí ha estado este pedazo de crack animándonos y subiéndonos la moral. Un descubrimiento. Desde aquí nuestro cariño y agradecimiento, Tate.
Con Tate y cada uno de nosotros animándonos todo el rato, volvemos a cruzar el río, dirección Los Remedios y Triana, KMS 31-33. El cuerpo pide parar. La cabeza quiere fiesta. De nuevo nos encontramos a mis padres y nos dan otra (otra más) botella de isotónica. La compartimos con Tate y todo el que tenemos alrededor. Ahora la carrera se ha convertido en una especie de comunión colectiva. Ritmo en forma: 05:30.
KMS 34 y 35!!!! Estamos llegando!!! Y lo que es más flipante, nuestro ritmo da señales de recuperación: 05:27. Empezamos a convencernos de que venceremos, pero aún no nos podemos creer que podamos mantener esta marchita tan alegre. Tate tiene buena culpa. Pasando el 35 nos encontramos con mi cuñado y socio del club, José Antonio y casi toda mi familia política. José está ilusionado, se vuelca. Sus ánimos son para nosotros aire fresco pa los pulmones y gasolina de la cara, la de 98, pa nuestras piernas. Ni tú mismo, Jose, ni nadie, sois realmente conscientes de lo importante que es vuestro apoyo. Nos hacéis unos cuantos metros con vuestros gritos. Gracias a todos vosotros, familia y a todos los anónimos por vuestros ánimos, porque son el alimento del maratoniano.
Enfilamos el puente del Cachorro guiados con maestría por el veterano Tate. Subimos la cuesta reservando, con cabeza, como en toda la carrera y cuando bajamos y giramos en Plaza de Armas nos enfrentamos a la última recta gorda, calle Torneo.
KMS 36-38 en Torneo. Al principio de la calle, a la altura de la gasolinera, me duele de pronto el lateral de la rodilla izquierda. No me gusta nada ese dolor repentino, pero me lo callo, no quiero ni nombrarlo. Tate sigue hablando y Ricardo también da muestras de ir al límite. ¡Ya está hecho! grita todo el mundo... pero el cuerpo ya no está para flores.... vamos machacados. Sin embargo este relato de sufrimiento no se corresponde con el ritmazo que estamos lllevando (manteniendo) y que lejos de decaer, se está alegrando otra vez: 05:23, 05:23 y 05:27. Yo lo flipaba entonces igual que lo flipo ahora al recordarlo. La carrera era un reguero de corredores caminando, parados o a ritmo bajísimo... esto quiere decir que adelantábamos a todo quisqui. A esas alturas ni te alegras ni te dan subidón los adelantamientos, pero la verdad es que los tres éramos cómo el AVE circulando en una vía paralela a un ejército de locomotoras de vapor.
Con el km38 hemos vuelto a la Isla de la Cartuja, a nuestra casa y tras el 39 volvemos a entrar en el Parque del Alamillo, nuestro parque. Tate sigue animando, nosotros nos animamos también pero las piernas, ya sí que sí, corren solas, duelen solas, queman solas... lo hacen todo por ellas mismas. Flipen ustedes: 05:21 en el KM39.
Ahí, en mitad del parque, junto al cortijo, hay un cartel con una cifra preciosa: KM40. Tras sobrepasarlo Ricardo pronuncia una de las frases de la maratón "me entran ganas de llorar de lo mal que voy". Todos íbamos igual. Pero yo estaba notando ya los efectos del subidón por terminar y reconozco que el cuerpo iba a más. Roto, pero de subidón. Nuestro ritmo siguie siendo un milagro: 05:29
Seguimos avanzando a duras penas. El 80% del cuerpo duele, sobre todo de cintura para abajo. Y seguimos adelantando y adelantando a corredores que caminan y a corredores que siguen corriendo a duras penas. Alguno incluso se sorprende y exclama alguna cosa al ser adelantado por nosotros con tanta facilidad a estas alturas de carrera. Parece que nos hemos estado reservando y ahora queremos ir dando hachazos sin piedad, pero no, ¡llevamos el mismo ritmo que en el km5! En éstas estábamos cuando, ahí mismo, junto al estadio, sobrepasamos el cartel del KM41. Maravilloso... Y mejor el ritmo: 05:25
Dos curvas y estamos en el olimpo, o sea, en el Olímpico. Tate nos dice que solo son dos curvas y entramos y nos dice, el pedazo de crack, que va a adelantarse un poco para entrar con su sobrinillo que lo espera en boca de túnel. ¡Qué tio! Todavía tiene un gramo de fuerza para dejarnos unos metros atrás. Me despido de él y veo que Ricardo no puede ni articular palabra. Su cara es un poema, corre totalmente por inercia y creo que está sufriendo más que yo. Me pongo a animarlo sin descanso, ¡ya estamos aquí, máquina! ¡Ahora sí! Yo estoy como él o peor, pero ya digo que la euforia de terminar me ha llegado antes. Al tomar el túnel vemos por última vez a mi hermano y al Enano. Sus gritos ya me dibujan una sonrisa casi histérica que no dejaré hasta un buen rato después de cruzar la meta.
Bajamos el Túnel Sur, otros corredores gritan, yo solo puedo echarme las manos a la cabeza y repetir la palabra "increíble" varias veces. Yo ya no veo el cartel del KM42, debe estar dentro del estadio. Ese último km marcamos un ritmo de 05:21... !!! (si me lo dicen antes de empezar no me lo creo).
La bajada de túnel a toda hostia (a menos de 03:30) y los 300m de tartán los hacemos volando. Tengo que gritar al máquina para que no se me vaya... Ahora sí que su cuerpo se ha salido de sí mismo y ya no le duele nada. A él le acaba de entrar ahora la morfina de los últimos metros y está que se sale. Noto que tiene la cara desencajada, está emocionado. Al fondo veo a nuestras mujeres, a su hijo y a Vane. Gritan, saltan y nos hacen fotos. En nuestro pecho no nos cabe el corazón, que late hasta en la punta de los dedos del pie. En recta de meta, no sé cómo, pero agarro de un brazo a mi colega Ricardo y le cojo de una mano. Él me coge el brazo entero y entramos abrazados en la línea de meta. El lugar, no donde acaba nuestro sufrimiento, eso ya está olvidado, sino donde se hace realidad nuestro sueño. El sueño de estrenarnos en esta distancia mágica en nuestra ciudad, en la Maratón de Sevilla, la mejor maratón de España. Dios, que nos nos despertemos nunca... quiero quedarme en este momento, por lo menos, un mes...

Como somos unos petardos, nos habíamos marcado el objetivo de bajar de 4 horas. Cuatro horas y quince minutos hubiera sido un triunfo igual, sin nada que objetar, sin embargo hacemos un tiempo (real) de 3h:52:23. Una verdera locura para nosotros. Una muestra más de que estamos en un puto sueño, que esto no es la vida real... Pero lo es.

Claro que lo es. Ésto es la vida real amigos, hemos completado nuestra primera maratón con una facilidad y una clase que no me avergüenza en absoluto reconocer. Y hemos sido capaces no porque seamos unos crares de las montañas, ni porque estemos hecho de otra pasta, ni cosas de esas. Hemos sido capaces porque nos lo propusimos, nos buscamos un buen plan de entrenamiento, lo cumplimos con obediencia (en un 80%) y porque corrimos con una inteligencia que nunca antes habíamos demostrado. Con esto quiero decir, y así quiero terminar, que si nosotros hemos podido, TÚ, socio o no socio de nuestro club, puedes hacerlo también. Por eso quiero dedicar este (largo) relato a tí, lector. Porque pienso que si tienes la suerte de haber vivido un sueño maravilloso, y yo he tenido esa suerte, creo que tengo el deber de difundir que TÚ TAMBIÉN PUEDES SOÑAR. Porque, a veces, los sueños se hacen realidad. Te lo digo desde el corazón, no hay nada más sincero que esto que te digo: puedes terminar una maratón. Puedes convertirte en parte de ese 0,1% de la población mundial que se hace llamar maratoniano.
Si te lo propones, puedes cumplir tu sueño.

Nosotros lo hemos hecho. Y estoy seguro de que lo repetiremos.

Clasificación General XXVII Maratón Ciudad de Sevilla

viernes, 11 de febrero de 2011

La señora de los 42km ya ha llegado

Ahí la tenéis, la serpiente de 42.195 metros que el domingo se extenderá por las calles de Sevilla y algunos intentaremos dominar.

En la imagen podéis ver una miniatura del recorrido que trazará la señora Maratón. Pero os recomiendo que vayáis a esta página, donde podéis ampliar la imagen, y ver los tiempos de paso.

http://imd.sevilla.org/node/402

Nuestros tiempos de paso, más o menos, serán estos:
KM10- 55:00 (10:25) Barqueta
KM20- 1h50:00 (11:20) C. Antioquía
KM30- 2h45:00 (12:15) Av. Palmera
KM40- 3h:40:00 (13:10) Parque Alamillo
META- 3h:50:00 (13:20) Estadio

No tenéis excusa para no venir a apoyarnos a vencer al monstruo...