Por Rafa.
Ya
teníamos ganas de estrenarnos, por fin una carrera después de un montón
de tiempo entrenando. En mi caso, además, no había corrido el Cross de
Itálica y la San Silvestre teniendo dorsal para correrlas. Ya estaba
dudando si entrenaba por que me gusta correr o sólo era por ponerme
mallitas como las bailarinas.
Y
ahora llegaba la carrera de San Juan, y llegaba con todas sus cuestas y
todos sus “Pentineles”. Me explico, lo de las cuestas es fácil, no
necesita mucha literatura. Con lo de los “Pentineles”, me refiero, a la
intimidación que un novato sufre cuando ve la materia prima que hay por
allí.
No
os voy a engañar, cuando estábamos esperando la hora de la salida y lo
único que oíamos era, que si maratones por allí, que si medias maratones
por allá, que si 4´40” el kilómetro...nos mirábamos y lo único que
pensábamos era -¿Qué pintamos aquí?-. Y el colmo fue cuando fuimos a
calentar. -¿Calentar? ¡Vaya una forma de perder energía tontamente!-...
Ya
tenemos todos los elementos: Un rosario de eventos frustrados,
“Pentineles” por todas partes y una carrera con unas rampas mortales.
Pero ahora...ahora no estábamos solos, ahora teníamos el aliento de
nuestro CLUB.
Y
de esta forma tomamos la salida. Desde el primer momento los “Penti”
del club fuisteis a por la clasificación por equipos, a pesar de que en
el calentamiento todo el mundo dijo que iba a ir de “escudero” de Belén
(¡traidores!). Jose y yo sí nos quedamos junto a Belén, pero solo le
aguantamos el ritmo el primer kilómetro (¡traidora!).
Allí
estábamos, Jose y yo apoyándonos mutuamente, dándonos ánimos,
preguntándonos por nuestro estado. Cuando en una de esas, por fin, Jose
me confesó que iba regular, que le estaba costando. A la altura de la
estación de metro, en plan “western” me dijo: “sigue, déjame aquí y
sigue tu, sigue sin mi”. Yo pensé:-¡Dejarte aquí, jamás!. ¿Cómo voy a
dejarte aquí, pudiendo dejarte justo en la subida al monumento, que
duele más?
Y
eso hice, me fui de Judas y lo dejé tirado en la estacada en plena
subida (¡traidor!). Ya de paso, en la bajada, enganché con Belén. Quería
negociar con ella la gestión de los últimos kilómetros, pero justo me
llamaron por teléfono (y no es coña) y después de la conversación, me
dije, bueno ya le doy yo “palante” y que sea lo que Dios quiera.
Al
final se me hizo un poco larguito y acabé “pidiendo la hora”, menos mal
que cuando pregunté cuánto quedaba, la respuesta fue: -Ahí a la
izquierda ya entras en el Carrefour.- y por su parte Belén me dio
ánimos: -“¡vamos Rafa, ya no queda nada!- Gracias a esto, además, Belén
ya no está en mi lista de “rencor-odio”, en la que había entrado minutos
antes, tras dejarnos atrás a Jose y a mi.
Lo
dicho, como ya quedaba poco, y con los ánimos recibidos, le apreté un
“bastante” más (sólo hay que ver la carita de las fotos en la última
parte) y al final llegué haciendo un tiempito muy curioso para mi.
54´47”.
Esta
es mi crónica, perdonad si es excesivamente coloquial, no creo que
derraméis lágrimas de emoción con ella, solo pretendo sacar alguna que
otra sonrisa. Es mi forma de deciros que me lo pasé muy bien el domingo,
que estoy encantado de haber entrado en el Club, que “no prometo un
número determinado de goles, pero si prometo mucho sacrificio y que
lucharé por conseguir la clasificación para la UEFA y todos los
objetivos del Club” y que quedan muchas carreras para que podáis salir
de mi lista de “rencor-odio” ;P



