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martes, 14 de febrero de 2012

La "Media Preparatoria"

Por Luisma.

Hace ya dos semanas (más vale tarde que nunca, no?) David, Ricardo y un servidor nos fuimos al olímpico para disputar la Media Maratón Isla de la Cartuja, que organiza el CA San Pablo. Una bonita carrera que cumple ya 17 ediciones, 17 años siendo la clásica "carrera preparatoria" del Maratón de nuestra ciudad. Será por eso que se ven tantas equipaciones de clubes andaluces y de más lejos, que vienen este día para experimentar qué se siente entrando por ese túnel sur, echando un ojillo a las instalaciones, al viario de parte del maratón... Será por eso que solo David, Ricardo y yo, los únicos Últimos que estamos inscritos al maratón el 19 de febrero, corrimos ese día. (Bueno, la verdad es que en este momento el club entero se reduce a nosotros tres y ahí el maratón no tiene nada que ver... qué le vamos a hacer).

Voy al grano, porque realmente no tengo muchísimo que contar de la carrera. Habíamos quedado que nos iríamos juntos una hora antes de la salida y rodaríamos por el Alamillo unos 4-5 kms más para convertir los 21kms de la media en un rodaje más larguito. Pero la verdad es que cuando dejamos las cosas en el guardarropa y salimos a las calles de la Cartuja, el frío de enero nos quitó las ganas de todo y nos  limitamos a calentar 20 minutos a ritmo lento, que para nosotros ya es bastante.

Ya sabéis, y los que no pues os lo cuento, que yo no he vuelto a recuperar la plena forma desde el maratón de San Sebastián de noviembre porque estoy adaptando -más bien reduciendo- mis entrenamientos a la nueva vida de padre novato; por eso mi plan era salir muy conservador, a 5 min/km o incluso algo más y si las cosas iban bien apretar, a partir del km 15-17. Así que esto para mi no era una carrera, sino un entrenamiento con dorsal, porque aunque había hecho algunas series buenas, la verdad es que mis piernas en distancias largas no dan aún para mucho... Yo aún no sabía (ni lo sé hoy en día) qué estrategia seguir el día 19 en el maratón, así que me tomaba esta pruebecita suave como un experimento para aclarar ideas. David dijo que corría conmigo, que le valía el entrenamiento con dorsal (no te lo crees ni tú) y Ricardo dijo que iría en progresivo, pero él si quería intentar hacer marca.

A las 11 en punto pistoletazo de salida con mucho ambiente (2000 corredores han conseguido ya reunir en esta carrera!). Y allí que nos pusimos el escuadrón a rodar juntos al menos hasta el primer paso por el parque del Alamillo.  En el barrio de San Jerónimo, kms 3 al 6, ya Ricardo se separó de nosotros y a mi me dio por pensar que estaba aburrido de la carrera, mala cosa. David y yo continuábamos con nuestro ritmo facilón, sin sobresaltos. (En todo caso tengo algo que comentarte, benaca, que en carrera te pones nervioso pronto y te dejas llevar por el ritmo de otros corredores. Vale para cuando estés bien y para carreras cortas. Pero no vale para la prueba que te espera la semana que viene. Es solo una opinión, ok? ;)

Puente del alamillo y vuelta al parque (cómo me gusta el recorrido de esta carrera! El 90% pasa por mi zona de entrenamiento habitual) Seguimos en torno a 5 min/km y llevamos ya 8 kms. Al salir del parque por segunda vez se tomaba el nuevo paseo de San Jerónimo, una zona que en cuanto se inauguró en mayo pasado pensé "por aquí debería ir la media de la cartuja". Pasando por el Huevo de Colón, David se separó de mi y yo le dejé irse. Era el km9 y yo no bajé el ritmo, fue él quién lo subió. Mi plan era apretar más adelante, así que pasé de variar mi plan (los que me conocéis sabéis que soy muy conservador en eso). Sin embargo algo sí que me afectó, porque en el km10 eché mano del gel que Ricardo nos había dado a cada uno y me lo bebí. Después de años de correr carreras sin música, hoy me había traido el ipod sabiendo que correría solo un buen rato. Éste fue el momento de darle al play. Y vaya subidón!


Sonaba Between Stars de los Underworlds, buff, electrónica de la güena que me pongo pa correr (tampoco es que sea mi música de cabecera) y eso es lo que empecé a hacer en ese momento, empecé a correr realmente en el km 10... Tarde, la verdad es que sí, pero entonces fue cuando empecé a exigirle algo más a mis piernas. Adelanté a mucha gente, a mucha gente en muy poco tiempo. Quizás iba demasiado rápido de golpe, quizás. Ahí delante estaba David otra vez, cada vez más cerca. En mi cabeza planeé incluso qué le diría al llegar a su altura, porque iba a llegar a su lado y seguramente lo adelantaría. Me puse a 04:20, tampoco ninguna locura pero mucho más de lo que venía corriendo. Km11 Paso por debajo del puente del alamillo, paseo fluvial de Torneo, sigue mi fiesta electrónica y... David no aparece ¿lo he adelantado? No, es que él ha apretado más, seguro. Por debajo de 04:20 irá. Bueno, eso está bien, se están encontrando bien y ya hemos pasado el ecuador de la carrera, es buen momento para apretar. Me alegro por él, pero me rayo un poco, la verdad.

Al final del paseo, en Plaza de Armas, km13, la carrera sube hasta el mismo asfalto de Torneo, (igualito que en los últimos kilómetros matadores del maratón). Y al cambiar de dirección, de golpe, aire fuerte de frente. Bufff, eso me mató, me sacó de la fiesta musical y dió con mis huesos en el suelo de golpe. Empecé a ser adelantado por corredores a los que había dado el hachazo en los 2 kms anteriores. Pero ya en la Barqueta, empezaron a adelantarme corredores que iban incluso detrás de mí antes del km10.

Km 16 en la Cartuja y ya no saldremos de ella. Rodeamos el Teatro Central y cogemos el Paseo de Ribera (cuántas veces me lo habré recorrido de cabo a rabo en ambas direcciones?). Tras el paseo se llega a Puerta Triana y se enfila ya la larga avenida Americo Vespucio que te deja ya prácticamente en el estadio. No tengo mucho que comentar de estos últimos metros. Varias veces intenté subir el ritmo, pero en las patas no me quedaba nada. No tengo los datos del garmin, pero debí marcar en estos kms finales un ritmo de 4'50" /km raspón y gracias...

No me gustó nada (a pesar de que el cuerpo lo agradecía) la medición de la carrera, que por mucho que se empeñen en repetir en el CD San Pablo que no es así, estaba muy mal medida. Sobretodo en estos últimos kms. El km 20 al 21 fue maravillosamente corto... Al final un tiempo muy discreto para mí, sobre todo teniendo en cuenta que había unos 500-600m de menos (lo que pueden ser 2 minutazos o más). David en su línea, contento y con buenas sensaciones. Y Ricardo tampoco se puede quejar de tiempo. Aunque (y esto va para los 3), si contamos esos dos minutos que nos han regalado, la marca se hace más discretilla. Asi que tampoco saquemos pecho de la actuación de hoy.

La próxima carrera, el próximo dorsal, la próxima meta (ojalá) es la del XXVIII Maratón Ciudad de Sevilla. Suerte y mucho ánimo. Máquinas ya lo tenemos aquí. Ya podemos tocarlo con las manos. Sufrámoslo y disfrutémoslo, porque un maratón está para eso.

Clasificación Media Maratón Isla de la Cartuja


jueves, 22 de diciembre de 2011

Dos maratones y medio

Por Luisma.

No pensaba escribir nada de la Media Maratón Sevilla - Los Palacios que corrimos el domingo pasado, pero como nadie se anima y sí que pasaron cosas importantes, creo que no podemos dejar escapar ninguna carrera sin que quede aquí en el blog para los restos. No pensaba escribir nada porque para mí, la cita llegaba en un momento de forma muy bajo, yo llevaba tres semanas casi sin entrenar y con una mala  recuperación tras la maratón de San Sebastián (gajes del oficio de padre novato), así que muy buena carrera no podía salirme

Lo más destacable de este día, al menos para mí, fue la incorporación como atleta invitado de mi amigo Manuel, un compi de entrenamientos de nike+ (y del club virtual La Hermandad, de ahí la camiseta de la foto), que llevaba meses con esta cita en la cabeza. Aunque hablábamos por teléfono, vía facebook y email muy a menudo, la verdad es que Manuel y yo nos conocimos personalmente el día antes. Y en lo que ami respecta, será una amistad que perdurará, porque es un tio muy grande. Lo que el running ha unido que no lo separe el hombre (ni las mujeres...) ;)



Aunque estábamos inscritos siete Últimos, a la línea de salida de Bellavista solo nos presentamos David, Juanma, Manuel  y yo. Bueno, cosas del invierno, las lesiones, los maratones recientes... Será porque íbamos de anfitriones de Manuel o porque éramos pocos y puntuales, la cosa es que llegamos a la salida con ¡más de una hora de antelación! En la foto que veis ni siquiera está inflado el arco. Nos dimos  un paseito, nos cambiamos de ropa, mochilas al autobús ropero, más fotos y... ¡anda!, solo tenemos 10 min para calentar, en eso sí que somos tradicionales. Tengo que decir que por fin hemos conocido a Isaac, el último socio en incorporarse al club, procedente del pueblo que más corredores aporta, Sanlúcar. Espero que este saludo, Isaac, sea el principio de tu actividad más regular con nosotros.

Antes de empezar con la carrera me gustaría lamentarme de los imperdonables errores de la organización de la carrera. Siempre digo que ésta es la major carrera de Sevilla y posiblemente de Andalucía. Por algo lleva años entre las 5 mejores medias del ranking de la Federación. Este año no creo que repita ese honor. Primero la desatrosa recogida de dorsales en Evasion Runnning (un saludo al gran Fernando, él no tiene nada de culpa en esto), donde podías llevarte todos los que quisieras, de hecho a nosotros nos faltó uno. Luego había que volver a hacer cola para recoger el chip (entonces para qué entregais el dorsal antes???). Tras la carrera no quiero ni nombrar las ridículas y malísimas camisetas a que nos tiene acostumbrado yomury (cuando llevan años dando camisetas de marca), el caos en la recogida de avituallamientos, el que no hubiera diploma como otros años, etc... Pero lo más imperdonable fue lo que ocurrió con los autobuses que conectaban la meta con la salida. Hubo un autobús que llegó con la carrera empezada. Imaginaos: 40 ò 50 corredores que llegan y en la salida no hay nadie, los corredores llevan ya 7 minutos corriendo y ellos sin ni siquera chip, ponerse a correr con ese retraso, con el correspondiente cabreo, con el tráfico abierto.... El desastre total. Espero que la crisis no siga afectando al atletismo popular tal y como lo está haciendo. Al menos no a carreras como ésta, porque si las buenas no se salvan, imaginaos las carreras modestas...

Volvemos a nuestra carrera. Manuel se puso unos meses antes el obejtivo de bajar aquí su excelente marca de 1h:34 en media, pero tuvo algunos problemas y perdió varias semanas de entrenamiento y, realista él, varios días antes ya se despidió de este objetivo. Así que ambos acordamos intentar bajar de 1h39:00, para al menos yo, batir mi mejor marca. A Juanma le valía el plan y David no se casaba con nadie, aunque tampoco le ponía mala cara. Así que empezaríamos a 04:50 para luego meterle algo más ritmo a partir de la cuesta del km7. Yo realmente no veía muy lejos ese 1h38, pero luego mis piernas me confirmaron que sí que estaba lejos, al menos por hoy.

Salimos con cierta alegría, como se sale siempre cuando hace un día tan bueno para correr con tres colegas a los que le gusta lo mismo que a tí. Eso sí, yo notaba un dolorcillo de las piernas. No tenía nada que ver con el maratón, ni con la falta de entrenamiento. Era debido a la falta de descanso. Era un dolorcillo llamado paternidad (eso de no dormir del tirón durantas tantas noches no puede ser bueno). Desde el km1 se notaba a Manuel mucho más alegre, con ganas de correr más. Juanma siempre iba a su lado. Yo no iba mal, aún, pero casi nunca marcaba el ritmo y David, reservón, prefería quedarse a mi lado.

Así corrimos los cuatro, por parejas, hasta la dichosa cuesta del km7. Los que hayáis corrido Los Palacios estaréis de acuerdo conmigo que la cuesta no tiene nada del otro mundo, en peores, mucho peores plazas hemos toreado. Pero bueno, hay que subirla. Yo iba fresco aún, tan solo sentía ese dolorcillo en las piernas, así que no subí muy mal. Pero cuando coroné, me di cuenta que David estaba como a 200m de mi y que la mayoría de corredores me adelantaban y que marchaba a... 05:35! Joder, para ir fresco no eran muy buenas señales, ¿qué será de mí cuando vaya fundido en el km18? No me costó demasiado llegar a la altura del grupo. Todos  me preguntaron que cómo iba y yo les dije que a tirones y yo no suelo correr así, asi que tiraran como quisieran que hoy no era mi día.

Tras hablar con ellos volví a quedarme solo, creo que en un avituallamiento. En las carreas donde ponen naranjas creo que rindo menos, porque soy un adicto a esta fruta y siempre pillo uno o dos trozos. Iba solo de nuevo cuando adelanté al globo de 1h45'. Me extrañó que el globo fuera tan adelantado. Para hacer esa marca hay que rodar a 5 min/km y yo llevaba toda la carrera por debajo de esos ritmos. Bueno, lo adelanté y se acabó. A lo lejos (vivan las rectas de Los Palacios!) se veía el globo de 1h40'. Yo aún pensaba entrar más o menos cerca de ese globo. Pero en poco tiempo el globo desapareció por delante y nunca más volví a verlo.

En el km11 aproximadamente Juanma y Manuel se dejaban caer hasta mi altura para preguntarme. Me gustó el detalle de generosidad por su parte, pero no me gustó tanto el hecho de que se frenaran por mi culpa (ese sentimiento orgulloso y ridículo a la vez que tenemos todos los runners). Así que nada más llegar les dije que tiraran, que pasaran de mí. Y eso hicieron.

Ahora sí que sí, tocaba hacer el resto de carrera, la mitad más o menos, totalmente solo. Realmente ahora empezaba la carrera para mí (ese tópico que se dice tanto). A estas alturas de carrera empecé a darme cuenta que estaba peor de lo que yo pensaba. Que ni siquiera 1h40' era realista... No me importó demasiado, tenía razones para no tener fuelle hoy, lo que me afectó más era no haberlo sabido antes. Bueno, pues a sufrir y a terminar como se pueda. El cuerpo no siempre está igual, el día que esta mal, pues lo mejor es no correr. Pero si ya estás metido en harina, pues de lo que se trata es de disfrutar. Y eso intenté.

Pero en pocos kilómetros cayeron dos señales que supusieron un mazazo. Una me la esperaba: los parciales. A partir del km15, todos los kms menos dos, me marcaron por encima de 5min/km, poco por encima, 5:08 era el que más, pero da igual, jode tela. A estas alturas correr por encima de 5 en una media es una decepción. Pero lo que fue más chocante es que por el km16 más o menos emmpecé a escuhar un jaleo a mis espaldas. Era el globo de 1h45' que llegaba a mi altura. ¿¡1hora 45'?! Eso no puede ser, cómo voy a ahcer yo ese tiempo ahora??? La verdad es que me rayé. Por supuesto intenté no descolgarme del grupo y lo conseguí. Pero lo que estaba claro es que no podía ir mucho más rápido que el pelotón. Por lo que tendría que conformar con estar más cerca de 1h45 que de 1h40. 
Así que me puse en la cabeza de ese pelotón, todo el rato (menos en un avituallamiento donde me volví a despistar comiendo) y llegué a Los Palacios sin dejar que se me fueran. Igual que en San Sebastián, la liebre se había empezñado en entrar un par de minutos antes que lo que marcaba su globo, porque mis cálculos me daban todo el tiempo 1h43' entrando con ese grupo... Enfilamos la primera calle de Los Palacios, donde había un montón de gente animando como en nignuna otra carrera de Sevilla y ya me puse a tirar de orgullo, porque fuerza no tenía mucha. Así que adelanté a la liebre y a lo que quedaba del pelotón que iba junto a ella. Así fui racionando lo poco que me quedaba hasta la meta. La última recta se me hizo muy muy larga. No podía apretar pero iba apretando... buff, que sufrimiento de final, que se acabe ya...

Y se acabó. Resulta que Manuel, Juanma y David (benaca eres cobardón de palabra, pero luego te sales mamona...) entraron casi juntos y en ese 1h38' y pico que habíamos pactado en la salida. Me alegra que vosotros cumpliéseis, ya me hubiera gustado entrar en plan escuadrón con vosotros... Yo tampoco al menos no hice 1h45', hice 1h43' y algo, porque no paré el crono bajo el arco, lo paré después, así que no estoy seguro de la marca. Ni me importa, claro. En fin, otra media que se me resiste. Las medias maratones y yo tenemos una extraña relación amor-odio. Cuando no estoy bien, pues porque no estoy. Y cuando llego bien de forma, siempre me ocurre algo y no hago el tiempo que creo que me merezco... Hoy estaba claro: no estaba bien de forma. Yo me levanté por la mañana para correr 21kms y pico. Pero mi cuerpo no estaba recuperado del maratón de Donostia, ni del maratón Natalia, dos maratones demasiado cerca. Y con la carrera de hoy: dos maratones y medio. Mucha tela





jueves, 17 de noviembre de 2011

47 Edición Behobia – San Sebastián


Por David er Benaca

Os cuento lo que fue la carrera en sí, porque el fin de semana que he pasado es bastante largo y con tantos detalles que no seria capaz de plasmarlos en esta página y además, para mí se queda, jejeje.

Ha sido una experiencia imposible de olvidar porque, seguramente, no viviré jamás un ambiente de running como éste. Hablando con un madrileño que corre la san silvestre, dice que no tiene ni punto de comparación con esta. La organización cuidada hasta el útimo detalle, el corredor mimado hasta no poder mas, y posiblemente las carreras mas importantes del mundo no sean tan perfectas como esta: enhorabuena al club FORTUNA, organizador de este macroevento. Que aprendan los de la nocturna del guadalquivir.

Me presento en el restaurante del hotel a las 7:30 de la mañana para pegarme un buen desayuno y primer subidón: todo el salon lleno de corredores pegandose unos desayunos bestiales y una mesa con un monton de “negritos”, entre los que se encontraba ¡¡¡el futuro ganador de la prueba!!!. Me senté en una mesa con tres corredores del club de atletismo de Rentería, otros tres del club de atletismo de Olot, y cuatro de la Rioja (no me acuerdo del nombre del Club). El único que se estrenaba en esta prueba era yo, el resto llevaban, el que menos cinco ediciones y todos cincidieron en lo mismo: repetirás, seguro. Empezaron a darme pequeños consejos: hidrátate constantemente, pues es muy alta la humedad y va a hacer mucha calor y mantén la cabeza fría, pues el gentio te anima tanto y te dá tal subidón que es muy probable que corras por encima de tus posibilidades y lo acabes pagando.
           
Después de un desayuno que no olvidaré nos fuimos al Hall del hotel donde a las 8:30 nos recogía un autobus que nos llevaria al pueblo de Behobia (Irún) que lo divide de Francia el Puente Internacional que se encuentra sobre el rio Bidasoa. A las 9:30 llegamos a Behobia, donde al bajarnos del autobus empieza un cosquilleo que no desapareció hasta que no entre en meta. Había dorsales de varios colores: Los primeros rojos, verdes, azules, naranjas y finalizando en blancos. Yo estaba en los de color azul. La salida de los primeros fue a las once y los de color azul, que estabamos divividos en tres grupos salimos a las 11:18, 11:24 (en ese grupo salí yo) y 11:30. A las 10:30 de la mañana no cabía un alfiler en aquella avenida impresionante. Antes a las 10:15 salieron los discapacitados y a las 10:45 los rollers (patinadores). A las 11:20 nos plantamos en la linea de salida el grupo donde estaba yo (corredores desde el dorsal 12.301 al 15.000, el mio era el 13.641).

Pistoletazo de salida y a correr. Enfilamos la Avda. de Navarra, junto al Río Bidasoa en Irun, donde no se puede ni correr por la cantidad de público que hay. Antes de llegar al km. 2 empieza la primera subida de unos 300 metros al 8% que nos lleva hasta Ventas de Irun. Toboganes constantemente hasta el km. 4 donde hay una pequeña bajada para dejar ya atrás Irún. Llaneamos, e incluso bajamos hasta el km. 6 donde empieza el infierno, el Puerto de GAINTXURIZKETA Los primeros 5kms. lo hago a 5 minutos clavados. Una subida de dos kilómetros (hasta el km. 8) donde se empiezan a ver los primeros síntomas de que la carrera iba a ser tremendamente dura: vómitos, pajaras tremendas e incluso tropezones por levantar poco los pies, que parecen que se pegaban al asfalto. Me recordaba este puerto a los del tour de francia donde la cantidad de gente que había estrechando la carretera, hasta tal punto que a los corredores nos obligaban a ponernos en fila india. Me lleve todo el puerto con unas ganas de llorar por la emoción que hasta se me escaparon unas lágrimas. Creo que las piernas iban solas.

Al coronar empieza para mi la peor parte de la carrera. Desde el km. 8 hasta el kilometro 12 constantes toboganes donde empiezo a tener los primeros calambres, aunque logro mantener el ritmo a 4:50 el km. En estos 4kms. Pasamos por la localidad de Lezo, en dirección al Puerto de Pasajes. Desde el kilómetro 12 al 15 la carrera discurre por el Puerto pesquero de Pasajes y, es despues del esfuerzo del puerto de  GAINTXURIZKETA y los 3 kms. de constantes toboganes cuando empiezan a verse los primeros dramas que ponen la piel de gallina: corredores tirados en la carretera vomitando, uno convulsionando, y ambulancias sin parar de recoger a gente (hay 3 personas en la UVI y mas de 200 atenciones médicas durante la carrera, todo ello debido a lo exigente del recorrido, a la alta temperatura y a la humedad reinante ese día (mas del 80%). A partir del km. 16 empieza otra parte inolvidable de la carrera.

Dejando atrás mis calambres y fisicamente crecido por la cantidad tan impresionante de gente que ya no nos dejaria hasta meta, empezamos a subir el puerto de MIRACRUZ en el barrio de Trintxerpe. Le llaman la pared de San Sebastián. Un puerto de 1km. Corto pero muy, muy exigente, donde se me llega a pasar por la cabeza incluso parar, pero no podía, pues las piernas se me iban solas con los ánimos de los aficionados. Al coronar el puerto, justo enfrente del restaurante de Arzak, empezamos una bajada hacia el barrio de GROS donde la gente parecia estar poseída, fuera de sí, animando de una forma como seguramente no veré jamas.

Enfilamos los 2 últimos kilómetros a la altura de la playa de la Zurriola. El kilómetro 19 y 20 transcurre por avda. de la Zurriola, Palacio de Congreso del Kursaal, Puente del Kursaal y Alameda del Boulevard, lugar de la meta a la altura del ayuntamiento y de la Playa de la Concha. Me hago los 2 últimos kms. A ¡¡¡4:03 y 4:02!!! y clavo el tiempo en 1h38m10s. ¡¡¡Ostias que de gente!!!. los avituallamientos de la carrera, todos, me costaban trabajo de digerir por la emoción constante. Toda la carrera con un nudo en la garganta. Fijarse como de bien cuidada esta la organización y el trato al corredor que al llegar hay una fila de voluntarios en horizontal sentados en unos bancos con una especie de poyete donde tu apoyabas el pie y te quitaban el chip para que no te tuvieres ni que agachar. Una medalla, cantidad y variedad de fruta (platanos, peras, manzanas, naranjas en cantidades para hartar a cada corredor), igualmente con los líquidos (agua, coca-cola, gatorade, zumos), barritas energéticas.... Sufrimiento para reventar, pero de verdad, creo que hubiera sido capaz de correr otros 10kms más, solamente para no dejar de ver tal espectaculo.

Ricardo, Luis, Fran, dicen los corredores que han corrido medias por toda europa (hable con uno de Madrid y otro de Palencia que han corrido una docenas de medias y maratones por toda europa, entre ellas las de Berlin, Praga, Viena y Estocolmo entre otras) que no hay nada que se asemeje a la Behobia, pero yo os digo que si la maratón cuenta con público igual de entusiasta y entregado que el de esta carrera, seguro que se os escapa mas de una lágrima y por supuesto vais a dar un poco mas de lo máximo, ese poco más que no sabemos que tenemos y que yo he sacado en esta ocasión. No os puedo dar mas detalles porqué esta experiencia ha sido inenarrable. Os invito a realizar alguna vez esta prueba porque no creo que experimenteis unas sensaciones como las que yo he experimentado. Yo si no hay causa de fuerza mayor, no me la pienso perder mientras mi cuerpo siga corriendo. Seguro que se me quedan montones de detalles en el tintero pero todavia no logro asimilar dicha experiencia para plasmarlos todos en el papel: INOLVIDABLE

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Los entrenamientos dan resultado

Por Ricardo.


Pues si socios, entrenar da resultado. Esa es a la conclusión que he llegado después de la media maratón de Dos Hermanas, que corrimos el domingo. Aunque para ser sincero, la carrera se presentaba con dudas. No sabíamos que estrategia de carrera adoptar, ni que ritmos llevar.
A esta media maratón nos presentamos: un siempre constante y sufridor Juanma; un Fran Sicilia que siempre le duele algo, (aunque el domingo se portó bien y no se quejó de nada); un Luis medio lesionado, aunque como siempre tirando de raza y pundonor y un servidor (Ricardo).

Metiéndonos en carrera, decir que el ambiente fue buenísimo desde la salida, y con participantes de categoría como Penti. Se dio la salida y al final acordamos, que iríamos los primeros kms a 4.40 o 4.50, ya que eran los mas duros, de constantes subidas y bajadas. Y así fuimos hasta la salida de Montequinto, en escuadrón como buenos espartanos, auauauauauaua.
Una vez salimos de Montequinto, la carrera se estiró. Conseguimos imponer un muy buen ritmo y el escuadrón se mantuvo infranqueable hasta el km 12 aproximadamente. Luis empezó a descolgarse, por unos dolores que tenía en las plantas de los pies, y prefirió no forzar, para así evitar cualquier lesión que le impida viajar a san Sebastián, sabia decisión máquina.

Continuamos Juanma, Fran y yo juntos en carrera, y con unas sensaciones, por lo menos por mi parte, muy buenas. Así seguimos hasta el km15 más o menos, yo me sentía fuerte, y tenía una cosa metida en la cabeza: intentar bajar de 01:35 horas. Entonces vino la pregunta de Juanma, que cambió la carrera para mí. Deberíamos bajar un poco el ritmo, para intentar apretar al final en los últimos kms. Mi respuesta fue, "vamos a echarle huevos", a tope y a ver hasta donde llegamos. Y ahí cambio la carrera.

Juanma como buen sufridor, comenzó a hacer la goma. Fran y yo impusimos un ritmo, que cuando miraba el garmin, me quedaba un poco sorprendido, la verdad. Nos tiramos los siguientes 4 km aproximadamente a 4.20 ó 4.25. Fran se mantuvo conmigo hasta los 3 últimos km, donde comenzó a quedarse unos metros, no muchos. 

A partir del km 18, mi carrera ya estaba lanzada y como me veía muy bien, decidí jugármela para bajar de 01:32, cosa que creo que hubiera conseguido, de no ser por los problemas estomacales que me surgieron en los 2 últimos kms,  donde tuve que bajar considerablemente el ritmo.

Por fin llegamos a meta, con unos tiempazos.
Yo llegue con 01:34:17
Fran hizo: 01:34:50
Juanma: 01:36:47 creo.
Y Luis 01:39.
Mis felicitaciones a todos, tiempazos de verdad y como dijo Luis antes de ponernos el dorsal: La próxima crónica será la de un maratón, donde os digo "humildemente": que vamos a arrasar. 

Auauauauauauauauauauauauau.

lunes, 17 de octubre de 2011

Estrenos y reencuentros


Por Juanma.

Tras disputarse una semana antes la primera carrera mañanera de la temporada 2011/2012 en “el Naranjo”, llegaba en Marchena la primera media y la confirmación de que lo bueno ya ha comenzado. También se confirmaba en la XIV edición de la media maratón Marchena-Paradas que el C.D. Últimos del Aljarafe goza de muy buena salud y es que nos presentábamos seis locos dispuestos a levantarnos un domingo antes de las 8 de la mañana para meternos algo más de 21Km entre pecho y espalda y lo conseguimos. Para tres de nosotros, Arturo, David y un servidor (Juanma), era nuestro estreno en la distancia, mientras que Fran, Luis y Ricardo, más expertos en estas lides, se reencontraban con ella. Yo estaba deseoso que llegara la carrera, me hacía mucha ilusión completar una media, quería superar un nuevo reto, incluso había intentado seguir un plan (si se le puede llamar así con solo tres semanas) y llevaba dos semanas sin jugar al fútbol por miedo a lesionarme.

Arturo, David, Luis y yo quedamos a las 8 en el Carrefour de Camas y salimos los cuatro en el coche de Luis con dirección Marchena, con lo que ganaba mi primera batalla en busca de la sostenibilidad del club; cuatro socios en un mismo coche no está nada mal. Además de colaborar con el planeta esto nos sirvió para ir despertándonos con la charlita en el coche, para repasar el perfil de la carrera y para llegar con tiempo a la salida, donde pudimos recoger los dorsales y cambiarnos tranquilamente. Allí nos encontramos con Ricardo, que estaba acompañado por Miriam y dos futuros runners (sus hijos) y Fran que también fue con Vanesa, su mujer. Ricardo nos comentaba que había tenido problemas en la parte trasera del muslo de la pierna izquierda y nos enseñaba la cinta de kinesiotaping (creo que es así) que se había colocado.

Pudimos calentar bien comparado con lo que hacemos de costumbre (en esto hay que seguir mejorando) y nos colocábamos en la salida donde todos llegaban con su estrategia clara, menos yo, que me toparía de lleno con un gran dilema ¿Cuál era mi propósito en la carrera? El día antes, hablando con Ricardo por teléfono me recomendaba que me la tomara con tranquilidad, que era mi primera media y que intentara disfrutar de la carrera. David en el coche comentaba que no quería perderle el respeto a la carrera, que incluso estaba nervioso por ser su primera media y que su idea era terminar sin pasar apuros. Arturo también debutaba e iba a correr junto a David. Mi cabeza y mi lado responsable me decía que ésa debería ser mi estrategia, pero mi corazón y mis piernas me pedían más guerra. Llevaba tres semanas entrenando bien, comiendo bien, tenía mucha ilusión por esta carrera e incluso la noche antes me había sacrificado para descansar al menos seis horitas, por lo que no quería que la carrera se me quedara en las piernas, todo lo que había preparado había que dejarlo en el asfalto, aunque reventara a la mitad estaba seguro que si no pasaba nada raro iba a terminar, por lo que merecía la pena arriesgar. Así que mientras escuchaba como Luis, Fran y Ricardo repasaban su estrategia concienzudamente me decidí definitivamente por salir con ellos y que la carrera me fuera poniendo en mi sitio.

El pistoletazo sonó puntualmente a las 10:00am y los primeros kilómetros trascurrieron según lo previsto. Primer kilómetro, sin zigzaguear para adelantar, a 5:05, el segundo caía en 4:55 y a partir de entonces había que empezar a apretar. La estrategia era que Fran, Luis y Ricardo se turnarían por ese orden para marcar un ritmo constante de 4:30, pasando antes por el 4:40 en uno o dos kilómetros para intentar terminar la carrera en 4:20. Pero lo del 4:40 se quedó en palabras y el primer kilómetro en el que el coriano se ponía al frente del grupo nos lo comimos en 4:34, en el kilómetro cuatro marcamos 4:31, y en el cinco 4:30, hasta ahí todo fue rodado.
Cuando ya habíamos devorado la mitad del sexto kilómetro, el segundo en el que tiraba Luis, Ricardo y yo íbamos detrás, sin salirnos del grupo, y le pregunté qué cuantos kilómetros más pensaban recorrer a 4:30 antes de dar el salto a 4:20 a lo que me contestaba que no tenía ni idea, que no sabía ni cómo iba y que la cinta le estaba molestando, acto seguido empieza a quedarse un poco, se quita la cinta y la tira a la cuneta. Yo que hasta entonces siempre había ido en la cola del grupo decido intentar hacer de puente entre Ricardo y los dos de cabeza, para que no nos separemos, pero el intento fue en vano y Ricardo se quedaba. Cerramos el sexto kilómetro en 4:36, me puse junto a Luis y Fran y les comenté que Ricardo se había quedado, el plan inicial empezaba a desmoronarse…. Fran tomó de nuevo la responsabilidad de marcar el ritmo y antes de entrar en Paradas superamos el séptimo kilómetro en 4:43, por lo que definitivamente el ritmo había bajado, aunque más que por falta de fuerzas por el desconcierto que creó la inesperada baja del maquinita, lo que creo que hizo que entraran dudas en los demás sobre si el ritmo era el adecuado. Yo intentaba guardar mi posición en la cola de lo que ya se había convertido en un terceto y Fran seguía tirando, tirando, tirando, y cuando me quise dar cuenta estaba unos cincuenta o sesenta metros por delante, me da por mirar el reloj y veo que vamos por encima de 5min/km y se lo comento a Luis que con resignación me responde que lo sabe y terminamos el kilómetro ocho en 4:58, definitivamente el Escuadrón de los Últimos se había disuelto antes de tiempo. Me veía con fuerzas y creía que podía ir a más por lo que decidí apretar un poco para ponerme a la altura de Fran, fuimos los dos juntos por las calles de Paradas e intentamos retomar el 4:30 de media y buscar un grupeto en el que incrustarnos. Lo del grupo no lo conseguimos, pero lo del ritmo sí, ya que marcamos 4:29, 4:36, 4:32, y 4:35 hasta llegar al kilometro 12, al que llegué bastante concentrado en mantener mi ritmo, tanto que no me di cuenta que me había quedado sólo. Antes de eso, a la salida de Paradas, miramos hacia atrás y vimos como Ricardo y Luis venían cerca y pensamos que nos cogerían al poco, pero eso no pasó.

Los adoquines de paradas y las primeras subidas serias de la carrera se habían quedado atrás y lo que esperaba ahora era una larga recta por la carretera y siempre picando hacia arriba. Me vi sólo y por un momento me entro el canguelo de que me viniera un bajón, pero después pensé que había sido capaz de aguantar un ritmo que creía que iba a abandonar mucho antes, que iba muy bien de piernas y de pulmones, y que el trabajo realizado en las semanas previas estaba dando sus frutos,  esto hizo que mis depósitos de moral se llenaran hasta rebosar. Pero aún así había que ponerle cabeza al asunto si no quería ahogarme en la orilla. 


En los últimos entrenamientos en las pistas y el día del Naranjo, Ricardo y Luis me habían dado muchos consejos sobre la media y sobre las carreras en general (lo que os agradezco desde aquí máquinas y es que el resto tenemos aún mucho que aprender de vosotros), y una de las cosas que me comentan siempre es que cambio mucho el ritmo. Esto me hizo usar otro de sus consejos, “sigue a los viejos que mantienen el ritmo como nadie”. Busqué mi objetivo y me puse tras él, era un señor de más de 60 años junto el que fui adelantando a corredores conforme pasaban los metros, no fui capaz de reconocer a que club pertenecía, pero por su acento, ya que incluso charlamos un poco, me pareció Cordobés. Llegamos a Marchena ya en el kilómetro 17 corriendo entre 4:41 y 4:47. Mi ritmo se resintió un poco, pero había conseguido el objetivo de no desfondarme dando apretones sin sentido y llegaba al pueblo con las reservas llenas para afrontar el tramo final. Antes de entrar en Marchena, mi acompañante me decía que si me veía con fuerzas que tirara y que siguiera a un corredor del club maratón Jerez que teníamos por delante, que era una buena rueda. Pero al momento llegó una fuerte subida en la entrada del pueblo y este corredor, con perdón, se cagó literalmente en los muertos de la cuesta, y yo la intenté superar distrayéndome en tomarme el segundo de los dátiles que me había guardado en el bolsillo (otro consejo de Luis). Le quité el papel de aluminio en que el que lo había envuelto, me lo comí pausadamente masticando bien, bebí agua y por arte de magia la cuesta había pasado. 

Ya sólo faltaban tres kilómetros y lo de pensar se había terminado, de ahí hasta la meta sólo quedaba correr. Esos últimos kilómetros fueron en su mayoría de bajada y por las aceras intentando evitar los adoquines. Había conseguido terminar la carrera muy bien de fuerzas, último parcial de 4:06, y al parar el cronómetro me esperaba mi premio 1:37:07. Allí en la meta esperé a mi inesperado compañero de los últimos kilómetros a quien le di las gracias por dejar que le siguiera y por sus consejos. Detrás de mí, poco más de un minuto después, llegaba Ricardo, lo que me sorprendió gratamente, ya que cuando vi que se quitaba la cinta y se quedaba pensaba que abandonaría o que terminaría en un tiempo mucho más discreto, pero volvió a demostrar su categoría superando los impedimentos e incluso me comentó que si llega a durar la carrera quinientos metros más, me coge. 

Continuó el goteo de Últimos del Aljarafe, en la línea de meta con Fran tras el que entró David con un tiempazo, 1h 41´y comentaba que sus sensaciones habían sido muy buenas, siempre de menos a más, puedes estar tranquilo, que no te va a reñir tu mujer por no terminar la carrera en San Sebastián. Después entraba Arturo, que corrió toda la carrera junto a David y confesaba que la última subida había podido con él, pero que también superaba con nota su estreno, y tras Arturo entraba Luis. Es para que todos estemos orgullosos, porque los seis locos, o más bien valientes, habíamos conseguido vencer a los 21Kms. 

De aquí en adelante a continuar con los objetivos, Fran, Luis y Ricardo a centrarse en el maratón de San Sebastián que cada vez queda menos, David en la Behobia y el resto a pelear por los nuestros, yo aún tengo que definir el mío (Ricardo y Luis no me piquéis más porque NO voy a correr el Maratón de Sevilla este año). A los que tampoco tengáis un objetivo claro os recomiendo que os propongáis correr una media y a los que ya la estéis preparando que sigais en la pelea y que no decaigan las fuerzas, porque hoy he descubierto que: LA MEDIA ES UNA DISTANCIA MUY COMPLETA.

Pd: esta semana se cierran las inscripciones del club para la media de los Palacios en la que los Últimos nos tenemos que hacer notar.

domingo, 8 de mayo de 2011

Domingo de Sufrimiento

Por Luisma.

A este último día de la Feria de Abril le llaman Domingo de Farolillos (aunque también he leído por ahí que es el domingo anterior... bueno qué más da), la cosa es que nosotros en el club vamos a tener que ponerle un nombre propio. Un nombre que alude a nuestro constante masoquismo en esto del running. Queda bautizado como Domingo de Sufrimiento, o de Sufridores, o de Masoquistas...

Esta tradición arrancó el año pasado, donde, a pesar de no entrenar en toda la semana y someter al cuerpo al divino castigo de la feria, dos de los tres únicos socios que había entonces, Ricardo y Fran, corrieron y sufrieron la Popular Blas Infante de Coria. !Y cómo sufrieron en ese primer día de calor del bueno! Vaya carita que traían los dos en su entrada a meta. Yo estaba allí, viéndolos desde la barrera, porque me empeñé en no correr ese día y no corrí, es la única carrera que ha asistido alguien del club que me he perdido.

Pues hoy hemos vuelto a ser dos los masoquistas, los sufridores, los valientes que nos hemos ido a Isla Mayor (eso qué es???) a correr, nada más y nada menos que una Media Maratón. Solo con escribirlo ya me entra la risa floja. La distancia en sí no nos mete miedo, el Richar y yo nos hemos hecho un puñado de medias, esa no es la novedad. Lo guapo es que él lleva un mes sin entrenar, yo en ese tiempo he entrenado poco y mal, llevamos más de tres meses sin correr más de 18km y por supuesto, ya lo sabéis, haciendo carreras de 10.000 y metiéndole caña a la velocidad y casi nada al fondo. Si a todo ello le sumas el calor que ha hecho hoy y que estamos en domingo de farolillos y ambos nos hemos castigado el hígado y otras partes del cuerpo durante esta feria... pues ahí tienes el resultado de la ecuación: dolor, muerte y sufrimiento (sin exagerar, eh).

Yo llegaba tarde a la cita en Coria debido a un problemilla que tengo en un dedo del pie, que parece sacado de una película gore: 3 ampollas una encima de la otra, bueno, con la de hoy 4. Cuando nos asomamos por la salida de la carrera a eso de las 10:30 comprobamos que, efectivamente, solo había 100 dorsales. Si a eso le restas los 10-12 que no habrán asistido, pues ahí tenéis la pachanga de 80-90 runners que nos íbamos a meter los 21kms entre pecho y espalda hoy. Nosotros solo hacíamos mirar a la peña, a ver si había más "maquinitas" o más "papas fritas". De las dos cosas había, nos quedamos más tranquilos. Nos pusimos a calentar un poquito (nada, 5 min nos os creáis). Terminé ya con sensaciones reguleras y al llegar al coche a cambiarnos le ofrecí al Richar meternos pa dentro, arrancar y pirarnos a por un desayuno de 2 horas en algún lugar civilizado. "Nadie se tiene que enterar" le dije. Por la cara que me puso, pensó que no era mala opción. Pero no hombre, habíamos llegado hasta este país de arrozales y mosquitos para algo, para demostrar la clase de runners que somos los Últimos... y lo íbamos a demostrar.

En la línea de salida, un tanto "artesanal" por cierto, alguien del club que organizaba la carrera nos hizo una foto de grupo a todos los corredores. Una foto de grupo! Cabíamos todos en una foto! Jeje, allí estábamos posando, en dos o tres filas, no más. A ver si encuentro esa imagen y la pongo aquí. En esta edición de la carrera se estrenaban los corredores a pie. Hasta este año era una media reservada a atletas en silla de ruedas y handbikes. Estos dos grupos salieron dos minutos antes y después salimos los runnes de a pie. Bang! Empezaba el jaleo (qué bonito momento).

El día antes de la carrera Ricardo y yo fantaseamos con hacer hoy mejor marca personal en media. ¡Cuánta tontería se puede hablar por el whatsapp! Ya sobre el terreno, conscientes de la incógnita de nuestro estado de forma, pactamos salir a un ritmo lento, entre 04:50 y 05:00. Ya veríamos cómo rodábamos a esa velocidad y según sensaciones, ya tiraríamos más adelante. La carrera no salió muy loca, la verdad y enseguida nos encontramos con un grupo de tres corredores del Atletismo Coria que decían que irían a 04:40. Ricardo me dijo "éste es el grupo", a mí me pareció bien e incluso se lo dije a ellos. Pero Ricardo enseguida desistió, la carrera era muy larga, todavía no era plan de meternos en estrategias y ritmos... Y tenía razón, hicimos bien en descolgarnos de ellos en el km2. Exceptuando el típico dolorcillo de cuádriceps que no han entrado en calor, teníamos buenas sensaciones. Hicimos los primeros tres kms entre 04:32 y 04:50. Eso debía de ser señal de que íbamos bien. A ese ritmo quizás era verdad que hoy pillábamos MMP (mejor marca personal) de alguno de los dos... o de los dos. Vaya triunfo!

Entre los kms 3 y 6, en algún momento imposible de recordar en esta lineal y monótona carrera, llegaron por detrás dos hermanos, más jóvenes que nosotros, no sé si con intención de adelantarnos o hacer grupeto. En las rectas interminables del corredor verde (precioso paisaje de marismas) siempre había viento, a veces de cara, lateral, de espaldas... Entonces nosotros nos pusimos un km o menos a la espalda de los dos hermanos, para que nos taparan, pero enseguida comenzamos a cooperar y a charlar con ellos. Gracias (o por culpa!) de esta compañía seguimos manteniendo nuestro cachondo ritmito y nuestro correr alegre. De 04:44 a 04:50 hasta el km 10, de ahí no bajábamos. En esos momentos felices, volvimos a comentar un par de veces eso de que igual hacíamos MMP.

Ese fue nuestro gran error. Todo esos condicionantes negativos que traíamos a esta carrera tenían que dar la cara en algún momento. Máxime al tratarse de una Media. Esto no es igual que una carrera corta, si hay algún punto de tu forma que flaquee, algo de la ropa que te moleste o alguna otra cosa que pueda ser un problema, en 21km va a dar la cara seguro.

En el km 10,5 estaba el tercer avituallamiento y la carrera volvía por sus mismos pasos, por la misma larga, recta y desesperante carretera. Además al darnos la vuelta el viento de cara dejaba de soplar y, simplemente, dejamos de oir y sentir el viento. Esto que en principio parece positivo, a las doce de la mañana y con 25 graditos o más a pleno solazo, se tornó en un problema, al menos para mí. De pronto empecé a notar un calor insoportable. De momento nuestro ritmo no bajaba. Hicimos 04:53 en el km11 y 04:44 en el km12 y 13. Aquí tuve una primera desconcentración que me hizo separarme del grupeto de cuatro que llevábamos. El mayor de los hermanos se descolgó conmigo. Y cuando tenía ya al Richar y al otro tipo a 40-50 metros metí un acelerón para volver junto a ellos. "Qué fácil, ¿no?" me dijo el makinita, pero qué va, nada de eso, con ese arreón se me encendió la luz de la reserva. A partir de aquí todo fue cuesta abajo.

En el siguiente avituallamiento me eché todo el agua por el cuerpo. Me moría de calor. También bebí bastante, lo necesitaba. Corría el km14 y ya sí que sí, dejé que Ricardo y el pequeño de los hermanos se fueran definitivamente. Un km más tarde me descolgué también del otro de los hermanos. Y es que estaba empezando el infierno y la cabeza, que siempre juega un papel importante para bien o para mal, me decía que esto era solo el principio. Este primer km infernal caí hasta 05:03.

En la primera mitad de la carerra pensé que ojalá no rozara los 5' de ritmo, pero ya veis que sí, y tanto. De hecho ya no bajaría a 4' y algo hasta la meta. De vez en cuando me mentalizaba, "venga, km14 eso son dos tercios de carrera hechos"... pero con lo fundido que iba y lo rápido que había caído en este pozo, los 7km restantes parecían un mundo. De lejos veía todo el rato a Ricardo y a los dos hermanos, que se unieron pronto. E incluso adelanté a un par de corredores que iban fundidísimos, peor que yo (si es que eso era posible). Las rectas eternas de la marismas y el solazo me estaban machacando, pero yo todo el rato me repetía que tenía que acabarla como fuera. Lo malo es que después de pensar eso, pensaba en mil maneras de abandonar: me siento y espero a la ambulancia, paro a una de las motos de la Guardia Civil que estaban todo el rato para arriba y para abajo, en el próximo avituallamiento me paro que hay una sombrilla... En estos momentos terribles no le ves ni puta gracia a esto que estás viviendo, pero luego al terminar y ahora al recordarlo, me gusta haber sufrido así, es una lección de running de las buenas. Y estamos tan locos que ahora pienso incluso, que me gusta sufrir así...

En el km15 mi ritmo era de 05:02, todavía no era muy malo, pero me dio rabia volver a ver ese 5' en el Garmin. Qué iluso. En el km16 me cayó un 05:10 y el km17 05:13... Último avituallamiento. Bebo media botella y me echo la otra media sobre el cuerpo. La camiseta y las mallas están empapadas. Corre algo de viento que me refresca. La carretera hace una curva y ya 3,5 kms de recta hasta el pueblo, que se ve al fondo. Ricardo se ha separado ya mucho de mí, unos 400m, pero desde hace tiempo no veo que se aleje más. Debe estar sufriendo de lo lindo también. Ahora ya siento que la reserva se ha agotado, no me queda gasolina. Y cuando a un coche no le queda gasolina, se para. Pero un runner aún tiene un corazón y un orgullo (y una gilipollez) que le hace correr por inercia. Cuando se corre por inercia se pierde todo: la técnica, la velocidad, ¿la dignidad? y hasta la noción del tiempo y la distancia. En el km18 empecé a correr por inercia, sin pensar en correr, solo poniendo un pie delante del otro. Lógicamente el ritmo tenía que ser nefasto, un 05:24 que realmente no reflejaba lo mal que iba. En el km19 intenté meterle psicología al asunto. Me adelantaron tres veteranos del Palaciego en intenté pegarme a ellos lo que pude, apenas 400m. Con una cosa y otra subí ligeramente a 05:18.

El calor era insoportable y por mucho que pasaran los metros y los minutos el pueblo seguía ahí, lejísimos, parecía un espejismo. Todos los corredores iban sufriendo de lo lindo. Uno de los tres corredores del Palaciego que acababan de adelantarme se puso a caminar tambaleante. No podía poner un pie delante del otro. Llegué enseguida a su altura y le pregunté si estaba bien. Me dijo que sí, que él no corría más y que tirara. Si sus compis se habían ido no me iba a quedar yo... Como pude llegué al km20, venga apenas un km más... Imposible aumentar ritmo. Hice este penúltimo mil a 05:28.

Tras pasar junto a una finca, se abría ante nosotros la primera calle del pueblo. A la ida me pareció que enseguida salíamos al campo, pero ahora esta calle era eterna! Había que llegar a una única curva a la derecha y 100m más adelante ya estaba la meta. De fondo y quizás ¡cada vez más cerca! seguían corriendo juntos los dos hermanos y aún podía ver a Ricardo más lejos. No se habían separado definitivamente de mí, eso es que también iban fatal. No me consolaba, pero bueno, al menos me sentía acompañado en el infierno. Cuando miro el garmin veo que la distancia real ya es de 21km, ¡coño, al final la carrera tiene un poco más de media maratón! Pues eso es lo que me hacía falta mí, ¡300m de regalo! 05:29 en este último mil y aún gracias que no he llegado a cinco y medio en ningún momento.

Curva a la izquierda y uno de los momentos más bonitos de la carrera: la meta. ¡Por fin! Además del gustazo de que se acabe el infierno, estuvo bien el grupito de gente del pueblo que se agolpó en meta y no dejaba de aplaudir. Con ellos estaban los miembros del club BTT Isla Mayor, que fueron voluntarios en bici a lo largo de toda la carrera. Y como había muy pocos corredores y yo entré totalmente solo, los aplausos eran solo para mí... Unos ánimos que se agradecen y emocionan. 1h 46:28, el tiempo es lo de menos, desde luego. Es uno de mis peores tiempos en media maratón, pero no el peor. Nuestro error fue hacer una primera parte de carrera como si estuviéramos en plena forma. La próxima media que me tome en serio haré la primera mitad igual que ésta para mantenerlo o incluso apretar al final. Entonces ya hablaremos de MMP.

Dejé de correr de golpe, no podía más. Cogí una botella de agua y me fui hasta el interior del pabellón buscando una sombra como fuera. Allí, nada más entrar, sentado en una escalera, me esperaba Ricardo sonriendo, con una de esas miradas cómplices que dicen tanto sin necesidad de palabras. Me tiré al suelo y nos reímos un rato antes de contarnos los pormenores de la batalla. Nos reíamos de nosotros mismos, nos reíamos del rato de sufrimiento agudo que habíamos pasado y nos reíamos del masoquismo que nos había traído hasta aquí. Pero nos reíamos del mundo también. El sufrimiento es una enseñanza más. Y paradójicamente el sufrimiento es placer también, es placer... cuando termina. Por eso en ese momento éramos dos tíos felices.
Al final va a ser verdad: sufrir mola...

martes, 1 de febrero de 2011

XVI Media Maratón Isla de la Cartuja

Por Ricardo.
Una carrera más y un día menos para el gran día.

El pasado domingo 30 de enero se presentaba lo que podemos llamar la antesala del maratón. La Media Maratón Isla de la Cartuja. Es como si hubiéramos corrido en casa, porque es donde hemos basado la mayor parte de nuestros entrenamientos.

El día se presentaba algo fresco, pero con un cielo totalmente despejado. La carrera por sus características suponíamos que iba a ser bastante cómoda y rápida, ya que el perfil era totalmente llano. A esta media solo asistimos del club Luis y yo (Ricardo), ya que nuestro querido coriano se ha lesionado inesperadamente. Esto le hace ser seria duda para el maratón, desde aquí te mandamos un fuerte abrazo y esperamos que te recuperes pronto.

La salida en el Parque del Alamillo fue masiva y hasta el km 2 aproximadamente, no pudimos ponernos a lo nuestro. En el km 3, comenzamos con nuestra velocidad de crucero, imponiendo un ritmo cómodo de 04:55 - 04:50. Entramos entonces en el barrio de San Jerónimo cual Rocky Balboa, merced a unos altavoces que alguien había puesto en medio de la calle con la banda sonora de la película. En el km 5, primer avituallamiento líquido, con sorpresa incluida. Mientras pasábamos, una charanga amenizaba la carrera, todo un espectáculo.

Los siguientes kms fueron cayendo casi sin darnos cuenta, ya que íbamos bastante cómodos a ritmos de entre 04:40 y 04:50.

Ya en el km 8, volvimos a entrar en el Parque del Alamillo. Aquí hay que resaltar el apoyo del hermano de Luis y de su colega el Enano, que nos hicieron la carrera mucho más amena.

En el km 10 abandonamos el parque y nos dirigimos hacia el Jardín Americano de La Cartuja. El primer diez mil había sido un minuto mas rápido de lo que nosotros habíamos pensado. Pero la carrera seguía su curso y lo más importante, nosotros seguíamos corriendo juntos y a un ritmo cómodo, 04:45 - 04:50. Atravesamos toda la zona del Jardín Americano, un sitio muy familiar y muy agradable porque solemos entrenar por aquí.

En el km 12 enfilamos la avenida de Américo Vespucio y ahí fue donde cambio la carrera. Luis había dicho desde el principio que no iba a apretar, que se lo iba a tomar como un rodaje largo preparativo para el maratón. Pero yo quería probarme e intentar hacer algo de marca. En el km 13 nos separamosm y a partir de ahí fue otra carrera.

Arranqué con fuerza y marqué en el km 14 y 15 un ritmo de 04:20 y 04:30 el km. Intentaba coger las estelas de algunos corredores y mantenerme en sus ritmos, así que en el km 16 baje el ritmo hasta 04:15, manteniéndolo todo el km. El km 17 fue un poco mareante, ya que estuvimos dando vueltas por La Cartuja y resultó muy pesado. Y en el km 18 vino el pequeño bajón, la carrera giró hacia la calle Torneo y se me hizo larguísima, además daba un poco el viento de costado, casi nada, una brisita, pero con tantos kms a tus espaldas se te hacia un poco duro. Por fin en el km 19 desembocamos en el puente de la Barqueta, y ahí recibí la agradable visita en bici del Enano, que me animó mucho. De nuevo os damos las gracias por estar ahí.

En el km 20, la carrera estaba echa. Solo quedaban unos 1200 metros de carrera y mi cabeza, inconscientemente, empezaba a sentir la alegría de haber terminado otra media maratón. Con las pocas fuerzas que me quedaban apreté y entre en el estadio casi sin darme cuenta. Iba tan metido en carrera que no me fijé ni en la bajada del túnel sur que da acceso al estadio. Finalicé en alto y con muy buenas sensaciones, con una marca de 01:39:59. Mi mejor marca en media maratón.

Unos minutos después llegó Luis. Había hecho una carrera muy cómoda y cuando no separamos, encontró la compañía de Tomás, un colega del instituto que corre en los Lentos de Torreblanca. El ritmo fácil y la conversación amena todavía le endulzó más su carrera. Y aún así hizo la misma marca que en Los Palacios, por lo que a poco que apriete en la próxima media, baja su marca sin problemas.

Entró en meta contento y al igual que yo, con ganas de que llegue ya el maratón. Aunque ahora me pregunto como será entrar en el estadio después de correr 42 km. Probablemente el 13 de febrero de 2011, será una fecha difícil de olvidar.

Pero eso es harina de otro costal.

Clasificación XVI Media Maratón Isla de la Cartuja

lunes, 20 de diciembre de 2010

XXXII Media Maratón Sevilla - Los Palacios

Como no podía ser de otra manera, una media maratón para terminar el año. Teniendo en cuenta que desde septiembre hemos corrido más veces los 21km que cualquier otro tipo de carrera, parece lógico que hayamos escogido Los Palacios para cerrar este año inaugural del club que, por lo menos a mí, me parece que ha sido redondo.

Al final ha salido bien y los tres mosqueteros del Aljarafe (Jose volvió a descolgarse por falta de entrenamiento) estábamos en la línea de salida de Bellavista a las 11 en punto. Pero solo unas horas antes el que escribe, (Luis) pensaba que iba a correr solo, hubiera sido la primera vez que nos ocurre. Problemas familiares del Richar y problemas de ¿..? Fran el Coria, hacía presagiar que los Últimos solo iban a llevar un corredor a la mejor carrera de la provincia de Sevilla. Pero no, al final las ganas de correr y el veneno de este deporte pudo con las demás cosas y allí que estuvimos los tres para desafiar al atleta de bronce que nos esperaba en territorio palaciego.

Después de una caótica llegada a la línea de salida en Bellavista a eso de las 10:40 (tiempo de sobra, teniendo en cuenta nuestro calentamiento...) por fin nos reunimos los tres con tiempo apenas de desvetirnos, ponernos los dorsales, vaselina, entregar mochilas y poco más... No quiero olvidarme de la llamada del speaker desde la megafonía "Útimos del Aljarafe, diríjanse a megafonía". El Richar y yo lo flipamos, porque faltaban diez minutos para empezar y allí había 3000 personas, ¿quién nos estaba llamando? Pues el coriano, que acababa de llegar, claro.

Con la compañía de Mariló hasta el mismo barullo de la salida, (gracias guapísima) apenas tuvimos tiempo de enfriarnos porque cinco minutos después de situarnos sonó el disparo y allí que nos pusimos a la tarea a la que veníamos. El KM1 fue el normal de una carrera masificada como ésta. Gracias a que no había curvas cerca de la salida y a que la calzada era muy ancha pudimos poner cierta velocidad desde el primer momento. Y fuimos los tres juntos, por supuesto. Lo hicimos en 05:03. No es mal ritmo para un primer 1000.
En el KM2 enfilamos ya el polígono La Isla. Hace sol y no tanto frío como creíamos. Van volando los primeros guantes, camisetas y sudaderas viejas que se ha puesto la gente para no enfriarse en la salida y hay miles de comentarios y risas entre los corredores. Parece un momento relajado pero a mí siempre me ponen nervioso estos primeros kms. Los tres vamos bien, un poco silenciosos. Subimos un poco a 05:00.
KM3 desde hace unos minutos empieza a vislumbrase el SORPRESÓN del día: el Richar se va quedado poco a poco. Primero son unos metros de nada. Miro hacia atrás y lo veo ahí, es normal, pienso, "es su extraña forma de correr". Pero poco a poco la distancia se agranda. Le digo una vez a Fran que aminore un minuto para que se enganche, pero Ricardo parece que no tiene planes ni ganas de enganchar. Vamos cogiendo nuestra velocidad media y el ritmo marca ya 04:57.
En el KM4 seguimos Fran y yo delante y Ricardo unos metros por detrás, pero como hay tantos corredores, porque vamos en la parte gorda del pelotón, cada vez es más difícil verlo. Cerca del avituallamiento del 5 Fran y yo decidimos dejarlo estar, al mákina le gusta ir por sensaciones y luego, si puede, nos pasará sin pararse a mirar. Pues vale. Aumentamos a 04:53.
KM5 y primer avituallamiento. Los avituallamientos, por su gran número, han sido una realidad muy presente en esta carrera. Bien organizados por lo general, con mesas a ambos lados, pero como hay tanto corredor junto, hay que estar muy pendiente para que nadie te empuje, ni empujar a nadie, ni resbalarse con tanta botella, esponja o cáscara de naranja. Por cierto, qué ricas las naranjas... Aunque no tenía planes de beber tan pronto, cojo una botella y me despego un poco de Fran. El ritmo en este km es de 04:57.
KM6 acabamos de entrar en la carretera de la Corchuela, donde se desarrollan dos tercios de la carrera y de fondo ya se ve la famosa cuesta del km7. Voy siempre rodeado de corredores pero, otra sorpresa, Fran se me ha escapado por delante. Él dice que no aumentó el ritmo en ningún momento, pero los tiempos que estoy escribiendo aquí son los que me marca el garmin, y ése no miente. De hecho en este km incluso aumento el rimo hasta 04:54.

Aquí tengo que hacer un inciso para putear al Fran, porque se lo merece. Por si alguien no lo sabe: estuvo toda la semana previa a la Media diciendo que igual se descolgaba por falta de entreno, que luego en las carreras lo pasa muy mal si se queda solo y que sufre lo más grande y no se cuántas mamonadas más... y mirad por donde el coriano éste se nos escapa por delante en el km5 y ya no le volvemos a ver hasta la entrega de los regalos en meta. ¡¿Se puede ser más perro?! Desde aquí Fran, te repito lo que te dije el domingo 200 veces: guárdate para siempre todo tu catálogo de excusas previas porque no te va a creer nadie más en la vida. (Te lo digo de buen rollo... ok?)

Ya llevo un km rodando solo. Los últimos 400m del 6 y el arranque del KM7 se desarrollan en la famosa cuesta. Oigo la estrategia de los corredores que hablan a mi alrededor y decido seguirla: voy a conservar subiendo y luego aprieto arriba, que el km7 es demasiado pronto para ir desfondándose. Tiene huevos la cuesta, pero tampoco es ningún infierno y la subo bien. Tras la bajadita viene otro falso llano que pica hacia arriba. Continuas subidas y bajadas en la carrera, nada de "carrera casi llana" con la que la publicitan. El tema de las cuestas me hace bajar hasta un 05:07.
En el KM8 marco 04:59 y no sé por qué, el terreno es casi todo descendente. Sin embargo en el KM9 meto ya una velocidad más y marco un ritmo de 04:42.
En el KM10 llevo ya un rato corriendo sin mis compis, pero siempre rodeado de otros corredores. En esta carrera que me he encontrado tan bien y no he sufrido mucho, he estado estudiando bastante el terreno y sobre todo los corredores que tenían mi ritmo. He retenido visualmente a un grupo de 5-10 y siempre he ido buscándolos, hasta la meta. A veces me adelantaban pero poco después llegaba de nuevo a su altura y viceversa. No he mantenido mucho contacto verbal con ellos, pero me ha gustado esta experiencia. Apoya y te motiva para apretar en ciertos momentos. Pienso repetirla. Vuelvo al ritmo medio de 04:55.
KM11 me voy comiendo la naraja que cogí en el avituallamiento anterior. Pasamos por una zona donde el viento molesta mucho más. Voy estudiando cómo resguardarme tras otros corredores. Ritmo de 04:58.
En el KM12 ocurre lo que estaba esperando de un momento a otro. El Richar llega hasta mi altura y me dice "vamos Luis". Eso es señal de que quiere que tiremos más fuerte los dos juntos un rato, pienso yo. Ok, pero no quiero comprometer mi ritmo medio bastante alegre con el que me estoy sintiendo muy cómodo desde el principio. Me apetece tirar los dos juntos unos kms, pero de pronto, 500m después de llegar a mi altura, veo que el Richar se va quedado otra vez. Lo miro y le digo que enganche, pero me dice que vaya a mi ritmo y que adiós muy buenas. Pues nada, otra vez solo.
El KM13 es casi todo de suave bajada, ya digo que la carretera está llena de repechos. Vienen muy bien a estas alturas. Aún así no me cebo y sigo en mi 04:58.
En el KM14 la carretera vira hacia el suroeste metiéndose el viento de cara. Me pongo a hacer un eslalon la mar de entrenido, adelantando corredores y recuperándome medio metro detrás de ellos para resguardarme del viento. Seguro que alguno se da cuenta, pero me da igual, tácticas de carrera, jeje. Por todas estas pequeñas cosas me ha gustado estar tan despierto y tan fresco en esta media. Si vas reventado no te enteras de nada, te confortmas con seguir corriendo. Con tanta carrrerita he subido un poco el ritmo a 04:50.
KM15 y 16 ya se ve el pueblo de fondo, las piernas están cansadas pero el alma se empieza a poner contenta. Aún así no hay que cebarse, medias de 04:54 y 04:51.
KM17 aquí anunciaban "la otra cuesta" de la carrera... No es más que la subida y bajada del puente que sobrepasa la N-IV. Detrás de la carretera, el fantástico ambiente en las calles de Los Palacios y Villafranca nos espera. La subidita no me hace mella ninguna, pero me aumenta el ritmo medio hasta 05:01.
KM18 ¡subidón! vaya ambiente en las calles. La gente de Los Palacios se merece una carrera cómo ésta solo por la entrega con la que te reciben. La gente se agolpa en las puertas de las casas, fuera de los bares, en las esquinas... algunos hasta han sacado sillas a la calle... En medio de este ambientazo me llega por detrás Ricardo. Llega y se va, sin decir nada. Iba lanzado ya en sus últimos tres kms y su único plan era exprimir lo que le quedara en las piernas. Lo hace muchas veces. Me anima tenerlo delante durante un rato y bajo la media en este km hasta 04:49. Pienso "venga, vamos a darlo todo, como si fuera un entrenamiento de ritmos de 3000m". Pero cuando llego al cartel del km19 decido conservar un poco de lo que me queda para llegar a meta esprintando fuerte, como se merece esta carrera.
KM19 conservo más de la cuenta, no pensaba volver al 5, pero hago 05:03 en este penúltimo 1000. No es que me arrepienta, pero sí que peco de demasiado conservador, (05:03 a estas alturas???? que rácano!) Las calles siguen llenas y la mitad del esfuerzo lo hacen los vecinos de Los Palacios, no me canso de comentarlo.
KM20 ya está todo hecho, ahora sí que hay que meter caña. En este momento ya no veo manos de los niños para chocar, ni bordillos de acera, ni corredores que han hecho conmigo toda la carrera. Ahora solo hay que sufrir y meterle velocidad. Dos paréntesis en los que me fijo: adelanto en recta de meta a un corredor que ha hecho conmigo toda la carrera y le hago un gesto. Y mi compi de trabajo, Celia, me saluda desde las vallas con todo el arte que ella tiene. El resto de las imágenes de ese km las veo como en un túnel acelerado... Aún así tampoco es para tirar cohetes, he subido solo a 04:55

RECTA DE META: 150 m con gradas a cada lado (que yo no veo) y que hago a 03:15. Bonito sprint para terminar.

Seguramente me habrá quedado larguísima la crónica, como siempre, pero esta vez con más razón porque estuve muy despierto y muy atento a todos los detalles en esta carrera tan bonita. Eso y mi recuperación perfecta, es señal de que cumplo con el plan de entrenamiento y de que sigo sin cebarme en la competición. Quizás sigo pecando de conservador en muchos momentos. Tengo que mirarme eso.
Fran llegó un minuto antes que Ricardo, que también me sacó un minuto a mí. Así que seguimos los tres en esos dos minutos de horquilla.

Con esta carrera cerramos este año glorioso donde empezó todo. Ojalá dentro de mucho tiempo hablemos del 2010 como el año en el que comenzamos a correr a carreras y en el que nuestro C.D. Últimos del Aljarafe, empezaba a dar los primeros pasos. Y que para entonces, el club tenga un montón de corredores en sus filas y trofeos (por qué no?) en sus vitrinas. Y también que nosotros vayamos mejorando año a año nuestros tiempos, aunque seamos más viejos y más gordos... porque en este fascinante deporte no importa tanto la talla de pantalones, ni la edad, para ser cada vez mejor. Lo que importa es la constancia, el trabajo diario, la dedicación y las ganas.

Eso siempre, muchas ganas. Ojalá no se nos acaben nunca.

lunes, 29 de noviembre de 2010

XXVI Media Maratón de Córdoba

La distancia de la media maratón es preciosa. Es suficientemente larga como para exprimirte y necesitar un esfuerzo que no está al alcance de todo el mundo, pero tampoco te exige demasiado entrenamiento para poder terminarla ni terminas hecho un guiñapo cuando la corres. Es muy bonita, yo creo que a todos en el club nos gusta correr esos 21.097 metros.

Pero en esta ocasión no se trataba solo de una hora y cuarenta y pico minutos corriendo. Esta vez había por delante un fin de semana estupendo con nuestras parejas, la ciudad de Córdoba que no es poco y una organización exquisita que nos hizo sentir corredores de una buena maratón. La pena es que solo hemos corrido la media Fran y yo (Luis) porque Jose sigue pensando que no está preparado para la distancia y Ricardo se descolgó de esta aventura por una amigdalitis muy gorda que lo tenía fastidiado desde el miércoles. En todo caso nos acordamos de él 200 veces al día y cada vez que hacíamos algo pensábamos cómo reaccionaría el Mákina del Cerro. Y te llamamos un montón, eh tio?, y te mandamos mogollón de fotos por el móvil, no te podrás quejar...

Para empezar a hablar de la media de Córdoba hay que hacerlo desde el sábado. A las 14:00 estábamos Fran y yo en la feria del corredor, recogiendo nuestros dorsales, chips y regalos y recorriéndonos todos los stands. No sé si será normal en las medias maratones, pero la verdad es que la feria mola, estás un buen rato hablando con gente y conociendo, escuchando y viendo cosas relacionadas con este deporte. Nos hicimos fotos en el podio, con los trofeos en la mano y no compramos nada pero pedimos cita en un stand y nos hicimos un pedazo de estudio biomecánico de nuestra pisada a cero euritos. Después de andar por toda Córdoba durante un día de perros, donde no dejó de llover ni dos minutos, nos fuimos a la cena de la pasta, que también había. Creo que solo yo me comí mi plato y más por vocación que por gusto. Las niñas lo miraban con bastante cara de asco y sin hambre (eran las 21h) y Fran también pasó un poco de los carbohidratos.

Por fin llegó el domingo con un día radiante y un frío que pelaba. En la línea de salida apenas se alcanzaban los 5 graditos y eso, unido a que era el primer día de verdadero frío de la temporada (al contrario que la carrera de Coria, que fue el primer día de calor del año) nos afectó mucho más de lo que pensábamos, al menos en el previo a la carrera. Calentamos poco, como siempre, pero esta vez nos daba igual poner a tono las piernas, lo que queríamos era entrar en calor de grados centígrados. Al coria se le ocurrió la buena idea (sin que sirva de precendente) de que si nos metíamos entre el pelotón de corredores que ya esperaban en la salida, esquivaríamos el viento frío. Y tuvo razón, allí metidos notabas por lo menos 5 grados más. Qué alivio.

En esas estábamos cuando sonó el disparo. Salida aglomerada, mucho más de lo que parecía. Los élite se fueron pitando y allí nos quedamos los otros 3000, empujándonos y casi todos riéndonos con la bulla. Las curvas, demasiadas, del primer km hicieron que la carrera tardara un rato en descongestionarse. De hecho los primeros 300m los hicimos a 06:30! y no llegamos a los 05:00 de ritmo hasta bien pasado el primer km. Total que para nosotros la carrera empezó aproximadamente en el 1500, donde ya pudimos poner nuestra marchita a 04:45 más o menos.

Del km 2 al 5 corrimos por la parte más bonita del recorrido, al menos para mi gusto. Lógicamente íbamos muy cómodos, hablando entre nosotros y con algunos otros corredores y manteniendo nuestro ritmo todo el rato. El km5 estaba a la altura de la torre de la Calahorra y después venía el primer avituallamiento. Como últimamente le hemos cogido manía a eso de beber (que listos somos nosotros, hacemos lo contrario de lo que todos recomiendan) pues apenas bebimos un sorbo y venga, a tirar.

Km6, hemos vuelto a cruzar el río. En la Ronda de los Mártires seguíamos fieles a nuestro ritmo y pactamos mantenerlo hasta el final, hasta el km 20. Luego el que estuviera fuerte que corriera más en el último 1000. Si conseguíamos hacer esto, mantener el ritmo de 04:40 - 04:50 hasta el 20, íbamos a hacer un tiempito curioso. (Qué iluso se puede ser en el km5, cuando uno está fuerte).

Km7 a la altura del Estadio Nuevo Arcángel y seguimos a 04:41, finos. Sin problemas. En el km8 hemos enfilado una recta muy larga y muy pesada. Ya vamos muy calladitos, concentrados, notando los metros en las piernas, pero bien. En estos momentos de la media es cuanto empiezas a pensar que queda todavía un mundo y tú ya llevas un buen rato corriendo. Ay, esa cabeza...

Km9 sigue la recta eterna. Sin darnos cuenta ahora tocamos mucho más el 04:50 que el 04:40. Las piernas van bien, pero yo empiezo a notar un dolor en el lado que no es flato por el esfuerzo, sino una cosa que va a cambiar mi carrera hasta el final: CANSANCIO.

Justo en el cartel del km10 hay que bajar a un túnel. Ahí está el control intermedio y justo después el primer repecho de la carrera. Nada, parece solo el desnivel de salir del túnel, pero no, tras el túnel está la larga avenida Carlos III que pica hacia arriba y donde se encuentra el segundo avituallamiento. Fran no bebe, yo sí y cuando salgo de la trampa de los tapones y las botellas-proyectiles, el coriano se ha separado de mí al menos 100m. Será sobre el km11 cuando me doy cuenta que estoy cansadísimo, pero no por los metros que llevo recorridos hoy, sino por la genial idea de correr dos medias en 7 días, hacer turismo el día anterior y darme una paliza de entrenamientos durante esta semana. Pero ¿quién es nuestro entrenador que nos aconseja esa planificación? Ah, que no tenemos!!! Se me olvidaba... (fin de la ironía). Nada, sin excusas y sin rollos, estaba cansado y tuve que bajar el ritmo. No hay más. Fran hizo bien y se fue, no apretó nada, simplemente mantuvo el mismo ritmo y yo lo bajé.

Km12 entramos en la Avenida de las Ollerías una calle larga que va a picar hacia arriba durante más de 1,5km. Tengo a Fran muy cerca, lo veo siempre a 200m máximo, pero yo decido seguir bajando el ritmo, para descansar un poco. Aún hago adelantamientos a 04:20 pero por lo general comienzo a correr por encima de 5 minutos el km.

Km13 cruzamos la avenida de América para enfilar la del Brillante, que también pica en subida, de hecho vas viendo la sierra al fondo todo el tiempo. Pasamos por un sito muy agradable, uno de los barrios pijos de Córdoba y ya no veo al Fran. Noto que me adelantan bastantes corredores y me doy cuenta que mi descanso quizás dure ya hasta la meta. Ojalá tenga fuerzas para meter otra marcha, pero creo que va a ser que no. Ritmos de entre 05:15 y 05:45.

Km15 se termina la subida de la av del Brillante y se vuelve en dirección al centro. Otro avituallamiento. Saco una gominola y cojo agua para que baje… pero entonces me doy cuenta que también hay naranjas de zumo, por lo que cojo un cuarto de naranja y me la voy comiendo. ¡Qué rica está! Luego me como la gominola también… Y en ese momento me llega una ayuda en forma de espectadores. Un tipo nos dice que ya todo lo que queda es de bajada o recto hasta meta… ojalá. Y una cuarentona pija con perrito, a la que se le ha debido de subir el café, me grita algo con mucho arte. Entonces llega otra ayuda en forma de glucosa, esta vez. Y me voy sintiendo mejor. Y sonrío… y con la tontería he pasado el km16 sin enterarme… ¡Resurreción! Hay que apretar.

Km17 llevo unos minutos apretando y la media del Garmin también va bajando. Se había puesto por encima de 5, pero ahora va bajando segundito a segundito. Noto que puedo mantener el 04:45 sin mucho problema y me digo a mí mismo “así hasta el final”.

Km18 hago algún 05:10 y 05:15, pero por lo general sigo por debajo de 5. Voy bien y tengo ganas. Ahora soy yo el que adelanta, otra vez.

Km19 veo el estadio. Mi ritmo sigue contento pero decido que quiero terminar en alto así que me voy a tomar 500m sin bajar de 04:55. Mejor.

Km20 una recta en dirección al estadio, ya con mucha gente, el sol te da de cara. Siento que todo se acaba, lo malo y lo bueno también, así que decido disfrutar del momento. Hay un último avituallamiento ¿ahora para qué? No bebo. Pero me da la impresión de que podría comerme el mundo... por lo menos me comería Córdoba entera... Qué divertido es terminar así.

Paro mi relato ahora para referirme a Fran. Él ha hecho su carrera viento en popa a toda vela hasta este momento, cuando le ha dado un pinchazo en el gemelo. Tiene que caminar unos metros y llega hasta la fachada posterior del estadio a duras penas, donde se pone a correr otra vez para entrar en las pistas como se debe. Luego le duró el pinchazo varias horas, por no ir al fisio de carrera, que había un montón...

Km21 en la entrada de las pistas. Solo hay una recta sobre el tartán. Vane y Mariló, unas gradas llenas y una charanga de música en directo te llevan en volandas en esos bonitos últimos 97 metros. El que esté leyendo esto y no corra quizás no lo entienda, pero vosotros, Últimos del Aljarafe, os podéis imaginar la gozada de este momento: se acaba la batalla de más de 1 hora y cuarenta minutos donde has luchado contra el frío, el cansancio y sobretodo, contra tí mismo. Y has ganado. Da igual el tiempo, compañero, estás aquí y has ganado.

Ricardo tenía “entre ceja y ceja” como dice él, esta carrera. Estaba deseando correrla y disfrutar también del ambiente y los extras de este desplazamiento a Córdoba. Su máquina se plantó y no pudo venir físicamente. Pero como él mismo nos dijo en un mensaje, su cabeza y sus piernas sí que estuvieron con nosotros ese domingo. Y a nosotros así nos lo pareció, sentíamos que casi podíamos verlo alejarse, en una arrancada de las suyas… Además, para hacerlo más palpable, por la mañana decidí llevarme su chip y correr con él. Imagino que así intentamos sentirnos un poco más cerca, los tres mosqueteros del Aljarafe. Imagino que, simplemente, echábamos de menos a nuestro amigo.
Lo que es seguro es que así, los tres juntos, sacaríamos mejores resultados de esta batalla. Una más. Y no será la última.

Clasificación Media Maratón Córdoba 2010