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lunes, 22 de octubre de 2012

Sanlúcar, mi último duatlón del año

Por Luisma.

Pues si, el I Duatlón Cross de Sanlúcar La Mayor es por este año la última de mis incursiones por los duatlones y triatlones en los que tan bien nos lo hemos pasado. Éste no ha sido menos. Fran, Ricardo y yo hemos vuelto a ser los tres valientes que nos hemos enfrentado a esta primera edición de esta prueba muy bien organizada, con recorridos bonitos y gustosa de correr. Allí con nosotros estuvo toda la mañana David, nuestro benaca, que vino a acompañarnos y a animarnos con su pequeño y futuro campeón. También estuvo Miriam, con Ricardo y Juanjo, la familia del maqui. Y a los que no vimos es a ninguno de los sanluqueños del club, cosa rara...

Aunque desde que llegamos solo hablábamos que no traíamos ganas de duatlón, la cosa se fue animando conforme llegaba la hora de la salida y también con la ayuda de David, un colega duatleta del Richar, del ADS (que solo por eso ya mete respeto, jeje). Yo, que estoy metido en las peores semanas del plan del maratón de Valencia (me falta menos de un mes), quería calentar mucho y bien, pero al final se quedó en lo de siempre, cinco minutillos. En el primer tramo de carrera, éstos querían seguir mi táctica porque dicen que ahora estoy más entrenado que ellos, pues vale. Les dije que saldría progresivo, nada de ponernos a 4' en el primer km. Estoy entrenando maratón y por eso preferia empezar más modesto, por encima de 4'30" y luego en el km 2 ó 3 meter caña ya incluso por debajo de 4'/km.

Bueno, pues nada más empezar, pun! a 4'10"... Lo de siempre. El circuito era un recorrido muy bonito por el centro de Sanlúcar, a dos vueltas de 3 kms cada una. Daba gusto correr por él. Había varios repechos y calles empedradas, pero ninguna de las dos cosas eran complicaciones serias. Hicimos los 4 juntos el primer km y marcamos aproximadamente (no llevaba autolap) un 4'30" que no está mal, pero que era un poco más rápido de lo que yo quería. Yo iba concentrado, pero éstos solo hacían charlar, mirar a todo el mundo y comentar la jugada. No me rayo y me pongo a la cola de nuestro grupeto, eso sí, yo no gasto energías hablando....  Pasado el km2 ya bajamos la media a 4'20" y David, el colega de Ricardo, parece que está fuerte y se va para adelante. Yo secretamente  me había propuesto entrar por delante de él en la transición, pero en ese momento pensé que no sería posible, que este tío iba fuerte y que me olvidara. Pero nuestro coriano es de carácter anárquico y sí que tiró detrás de él, mientras Ricardo y yo nos quedábamos rezagados unos metros. No sé si el Coria estaba muy fuerte o lo pagaría luego, pero yo tenía que hacer mi carrera, que esa semana me metí dos sesiones de series y tres rodajes y sé bien cómo estoy. Mi momento de apretar era más el km3 o incluso el 4.

Primer paso junto a los boxes y ahí están Miriam, David y los niños animando. Sigo corriendo con Ricardo, que ahora se ha puesto ya a mis espaldas. La media del km3 se parece a la del km2 y David y Fran se siguen viendo por delante, así que no van muy progresivos. Pues ha llegado mi momento. Me pongo a apretar muy muy progresivo. Con cabeza. No me cebo en las cuestas y alargo zancada en las rectas y en las bajadas. Cuando estamos en la parte más lejana del recorrido me veo ya al Coria a menos de 20m "los cojo, fijo". Ricardo ha dejado de sonarme a mis espaldas, pero no vendrá muy lejos. Tras la curva que hay junto al silo, en la recta, meto un pequeño acelerón y me pongo a la altura de Fran y David. "Vámonos" es lo único que les digo (aunque realmente no pienso en llevar a nadie, que se pegue el que pueda...). Y Fran reacciona, el tio, con el lumbago que ha tenido estas semanas que le ha impedido entrenar... Él siemrpe es así. Quedará apenas un km y ahora ya no me preocupo ni por las cuestas ni por el ritmo, ¡a saco! Rodamos todo el rato en torno a 4' y por debajo de 4'/km durante bastante rato. Fran parece que sigue cerca por detrás de mí y David está un poco más despegado, pero viene ahí detrás. En estas últimas calles adelanto a duatletas que luego me van a dar el repaso de  la vida en la bici, pero bueno, mes estoy gustando y me lo estoy pasando teta, así que quién dijo miedo.  Entro en la transición el primero de los cuatro, primer objetivo conseguido. La bici será otra historia... (En la clasificación oficial me dan una media de 4'21"/km en este tramo y eso incluyendo la transición).

En los boxes ya no veo a nadie... Estoy resoplando por el sprint final y al ponerme el casco flipo... ¡esto no me entra! Y es que había dejado el casco cerrado al máximo y aunque trae unas presillas que se mueven fácilmente, en los boxes de una transición la cosa más tonta te puede costar horrores. Y yo estuve como medio minuto ajustando el casco, una eternidad. Luego las zapatillas, las gafas y venga, pilla la bici y a salir pitando.

Con este desatre de transición tanto David como Fran han salido por delante. Luego intentaré llegar a la altura del Coria, porque al del ADS no lo veo más hasta la meta, fijo. Al salir del pueblo venía la gran protagonista del recorrido, la cuesta del Camino Viejo. Joer, empezaba muy empinada y de asfalto malo, pero de pronto se hacía de tierra, con piedras sueltas, socavones de medio metro y vegetación lateral que la invadía en más de la mitad... Un regalito. Yo tenía cerca a una duatleta que iba bajando muy prudente así que pasé de adelantarla e hice lo mismo: tres dedos de cada mano en los frenos y el cuerpo más agarrotao sobre la bicicleta que Nelson "Cacaito" Roidríguez el año que ganó en el Tour :)). Y en lo más chungo de la cuesta, cuando se va a terminar el asfalto y va a empezar el infierno me oigo un grito "izquierdaaaaa" y un tio to loco que baja follao, con el cuerpo entero fuera del sillín, a mil por hora... Es Ricardo sí, que le gusta marcarse estas chuladas en la bici... No sé si le insulté gritando o no me salió la voz, pero el mamón me dejó helado. Me lo esperaba tirado en la cuneta unos metros más adelante...

Al final de la cuesta adelanté a la duatleta y a mí me adelantaron 3-4 duatletas más. Y ya cogimos el corredor verde y a rodar, en llano, con camino bueno, durante 15-16 kms. Puse plato grande y me propuse exprimirme todo lo que pudiera todo el tiempo posible, sin descanso. Y de hecho, exceptuando la subida y bajada fui a una velocidad de constante en torno a 2'20"/km. 

Sobre el km4 del tramo de bici vi de lejos a Fran, que iba super parado y llegué a su altura rápido. Le dije que fuéramos los dos juntos, pero me dijo que para nada, que iba reventadísimo y que tirara yo solo. ¡Tio, que te queda todo el duatlón todavía! (No solo tienes que entrenar más la bici, también estabas pagando tu carrera a pie tan rápida, loco) Así que me fui para adelante y me separé de él muy rápido. Pues nada a pedalear sin mirar atrás.

En el km6 más o menos adelanté a un tipo que iba en zapatillas, con calzonas de correr y una bici del Decathlon que sonaba como un organillo. Tendría algunos años más que yo, pero no muchos y pensé que lo dejaría atrás rápido, pero qué va. Tras 1-2 kms por delante, de pronto veo que me adelanta y se pone a tirar de mí. Como puso un ritmo más flojito, en menos de 500-700m lo adelanté de nuevo  y él se enganchó...  y ahí estuvimos casi todo el recorrido, haciendo lo mismo, los dos íbamos relevándonos, yo daba relevos más largos y más rápidos, pero el no se descolgaba y me relevaba de vez en cuando. No me lo tomé mal, me cayó simpático el tipo. Yo soy duatleta popular de los de abajo, pero muy abajo y apenas he corrido 3 duatlones, pero él se notaba que era su primer duatlón. Aunque el tio era  un deportista, eso fijo, luego me lo demostraría en el último tramo de carrera a pie. Hicimos un grupito de 3 con otro tipo que nunca nos dio relevos y luego nos adelantó al final, lo típico.

Poco antes de cruzar otra vez el rio y enfilar hacia la cuestaca (que ahora era de subida) le dije que a ver si llegábamos juntos a meta. Tiré hacia la cuesta y lo debí de dejar atrás porque dejé de oir la carraca de su bici. A él le costaría un huevo subir poque iba en zapatillas de correr y con pedales normales. Y las calas subiendo ayudan bastante. (Luego me confesó que se tuvo que bajar de la bici). Y así en solitario llegué a LA CUESTACA. Bufff... Eso es lo peorcito que yo he subido nunca en bici. Se da la casualidad que una vez entrenando en el corredor con Juanma y David ya subimos por aquí corriendo. Lo recuerdo como una pesadilla, pero en bici es mucho peor. Más de 1500m de subida irregular, con suelo malo o muy malo... El plato pequeño echaba humo. Intenté reservarme piñones para lo peor pero qué va, antes de llegar a los 1000m ya no tenía nada más de lo que tirar. Pues venga a mirar al suelo y a sufrir. Había gente mirando y animando. Y solo me adelantó un tipo, un tipo mayor además. En los últimos metros de asfalto subíamos a cero por hora y dando bandazos... pero bueno, se subió. Y nada, apenas un km más y entrabábamos en boxes de nuevo.

Otra vez perdí mucho tiempo en la transición porque cuando empecé a correr me vi al tio de la bici-carraca delante de mí (él no tenía que cambiarse de zapatillas, eso es un avance). Era una sola vuelta al circuito y bueno, no fui mal. Me dolía el gemelo izquierdo porque lo tenía subido no, en la espalda, por eso empecé muy lento, casi a 5. Pero en cuestión de pocos metros pude poner un ritmo constante, de unos 4'20" todo el tiempo. A mitad del recorrido llegué a la altura de mi amigo, le dije algo que no recuerdo y le adelanté. En una calle de doble sentido me crucé con Fran, que vendría un km por detrás. Adelanté a muchos corredores y por el rabillo del ojo veía que mi colega los adelantaba tambiény seguía ahí detrás, demostrando que estaba fuerte. Bueno, pues vamos a acabar en alto. En las últimas dos calles todavía pude correr por debajo de 4' y en recta de meta adelanté (de maricona) a otro duatleta que ya iba frenado. En la zona de avituallamiento saludé a mi colega, que me confirmó que era su primer duatlón y que iba con una bici prestada... Pues para ser el primero e ir tan mal equipado, el tio estaba en forma, desde luego. José Miguel creo que se llama. Un saludo.

Cinco minutos! más tarde entró Fran, que no tuvo su mejor día (pero tío, no te rayes por la bici, a mí se me da igual de mal que a tí y es porque no entrenamos, cómo quieres que avancemos...). Ricardo y David entraron casi a la vez, unos 6 minutillos por delante (6 min que es un mundo, pero es mucho menos de los 12 que me metió en La Algaba).

Así que un día más echando un rato buenísimo, que es para lo que veníamos aquí, pues claro que sí. La bici me sigue costando horrores y me adelantan hasta las farolas, pero en la carrera a pie me sentí bien y conseguí correr como yo quería (y entrar por delante del que iba con el mono del ADS, que eso siempre anima, jeje). Y eso es lo que tengo ahora que tener, cabeza, porque en tres semanas afronto, otra vez, la carrera que más me gusta de todas, la que más cabeza te exige, la maratón. No será con mis compis de los Últimos, pero será apoteósico, seguro. ¡Valencia is coming!


Clasificación General Masculina I Duatlón Cross Sanlúcar la Mayor



jueves, 27 de septiembre de 2012

En la Copa de Andalucía de Duatlón

Por Luisma.

Un mes más tarde de la última crónica aquí estoy de nuevo, para que veáis que en verano algunos no hemos estado inactivos, ni mucho menos. Hemos entrenado en la bici, en la piscina y quemando zapatillas. El 16 de septiembre tocaba duatlón. Se celebraba el VI Duatlón Cross Villa de Los Palacios y este año era también la Copa de Andalucía de duatlón. O sea que iba a haber máquinas en mono de nylon.

Y allí, con nuestros monos también, estuvimos Ricardo y yo, dispuesto a darlo todo. No llegábamos esta vez con mucho tiempo, parece que le hemos perdido el respeto ya a los boxes y a los preparativos que tienen estas carreras. Bueno, íbamos a divertirnos, eso estaba claro. Y a sufrir también: 6kms de carrera, 25 kilometrazos de mtb y 3 kms más de carrera a pie. Y a las 9:30, media hora antes de la salida, ya hacía un calor curiosete. Esta vez calentamos bastante. Yo llevo ya más de un mes metiendo kms de cara al maratón de Valencia, por lo que este calentamiento más largo me vino muy bien (de hecho retrasaron la salida unos minutos y volvimos a calentar, lo nunca visto en nosotros).

Pasadas las diez, salida y ¡a correr! Ricardo y yo teníamos muy claro que no veníamos a quemarnos en media hora, así que planificamos los primeros 3 kms más cómodos y luego ya se vería. Los primeros metros del recorrido daban una vuelta al Parque de las Marismas en un sendero más o menos estrecho, por lo que fuimos muy pegados a otros duatletas y sin preocuparnos del ritmo, que fue de 04:40 en el km1. Antes de salir del parque Ricardo ya había dicho dos veces que estábamos corriendo muy bien. Esto quiere decir "con cabeza, reservando" pero a buen ritmillo. Bueno pues al salir del parque yo iba bastante fresco y decidí echarle menos cabeza y más gasolina. Los kms 2 y 3cayeron clavados a 04:27 y a partir de ahí apreté un poquito más. Vi que el máquina se quedaba unos metros pero me dijo lo de siempre, "coge tu ritmo". Sabía que estaría ahí, cerquita por detrás. Y le metí en torno a 04:10 durante un rato. Cerré el km4 en 04:18. Ricardo seguía cerca, yo estaba ya sudando como un perro y quedaban casi 2000 metros, así que bajé un poquito para hacer el km5 a 04:20. Enfilamos una recta ya paralela al parque, me puse a adelantar a unos cuatro o cinco que tenía delante y ya decidí bajar el ritmo para no entrar en la transición muy vacío. Recta de meta y me oigo unos zapatazos por detrás de mí y lo tuve claro sin necesidad de mirar, era el maqui.

Entramos juntos en boxes. Venga, el caso y a cambiarse las zapas de running por las de bici, que por cierto estrenaba en competi ese día. Fui bastante rápido, creo, porque salí de boxes como un minuto por delante de Ricardo (que no siempre ha sido el más rápido arreglándose, jeje). Empezaba la bici, 25.000 metrazos, una nueva vuelta al parque. Bufff, el pedaleo sigue siendo mi punto flaco y como esta prueba era muy larga, que me lo tomé con tranquilidad y tracé las curvas y las primeras rectas a ritmo lento. Saliendo por la puerta del parque me coge el Richar y me adelanta. "Pégate a rueda" me grita, pero el mamón va rapidísimo y a mi me coge a contrapié. Intento meter pedales, subo a plato grande y cojo ritmo, pero cuando miro, éste me lleva 150 metros mínimo. ¿Cómo me cojo a rueda? Y no es que la carrera a pie me haya pasado factura, tampoco he ido a morir corriendo. Es que me cuesta entrar en la bici, eso es todo. Ricardo, además de que últimamente entrena bastante en bici de carretera y en mtb también, ha pedaleado mucho en su juventud y está fuerte. Bueno, primeros kms de sufrimiento e incomodidad, no me encuentro. En el km5 o así me olvido ya del maqui, aunque aún se ve no muy lejos e intento sobreponerme al hecho de que me adelanta mucha gente. Imagino que la bici es el fuerte de todos éstos a los que he adelantado sin problemas corriendo y ahora ellos se empiezan a sentir cómodos. A mi sin embargo me hicieron falta unos 10kms para entrar bien, bien en faena sobre las dos ruedas. Qué le vamos a hacer, hay que entrenar más. Lo más destacable de estos primeros kms son los toboganes que nos tienen preparados en el recorrido. Se subía y se bajaba por lo menos 4 veces a una especie de muro de defensa que rodea Los Palacios por la zona sur. Las subidas, cortas y explosivas, pero a fuerza de meter riñones y cambiando rápido se subían sin problemas. Pero las bajadas... ¡qué miedo por Dios! Había una en que veías desaparecer al ciclista de delante como si se lo tragara la tierra. Eran paredes verticales llenas de piedras, arena... Para alguien sin técnica como yo, eran un infierno, porque cuando bajabas tenías que frenar en seco y girar a derecha o izquierda en 90 grados. Pero bueno... tocando frenos y haciendo malabarismos de pie en los pedales, salí vivo, que ya es mucho...

Tras estos 5-7 kms se enfilaban unas largas rectas que te separaban ya del pueblo y te metían en esa tierra llana de regadío de esta zona de Sevilla. Justo cuando más o menos voy entrando en calor y estoy empezando a disfrutar, me veo a un tío parado a la derecha cambiando rueda: sí, el maquinita. Resulta que había tenido un reventón y estaba cambiando la cámara. Le pregunté y me dijo "he reventao" aflojé el ritmo con intención de parar a ayudarle, pero luego pensé que me cogería en pocos kms, que él me da un repaso en bici. Y así fui toda la carrera, pensando que me adelantaría en cualquier momento.

En el ecuador, más o menos, nos meten por un pedazo de arenal en el que había que echar el pie a tierra. Y unos kms después me pegué a un grupito de puretillas que iban fenómenos y con ellos llegué a la meta volante de la aldea de Maribáñez. ¡Qué bueno! Yo nunca he entrenado en bici en grupo  y aquí se notó. Me pongo a tirar de este grupo de cinco, creo, que poniendo un buen ritmito. Entramos en las calles de la aldea y veo la meta volante al final de una larga recta (meta volante que no puntuaba ni nada, claro, eso solo para el primero). Cuando faltan unos 200m para llegar al cartel me adelanta uno de los puretas y pensé "si claro, ahora vas a pasar tú primero, un mojón" y metí un piñón más y lo vuelvo a adelantar. Me coloco en la bici para meter más velocidad, mirando al suelo y justo cuando voy a pasar bajo el cartel veo que el pureta de antes me adelanta a toda leche y pasa primero. No le hizo falta nada, en menos de 20m el tío me metió una bici de diferencia. Joe, qué novato fuí.

No especifico el ritmo de la bici por kms porque exceptuando zonas muy técnicas, el arenal y otros momentos, estuvo siempre en torno a 02:20- 02:40, sin muchas variaciones. En el tramo final ahí seguí, peleándome con este grupito hasta llegar de nuevo a las inmediaciones de Los Palacios. Todavía tendríamos que subir y lo peor, bajar, algunas de las cuestacas del principio para entrar al parque por detrás. Volví a llegar solo, el grupo me descolgó y yo ya pasaba de explotar, que quedaban esos 3 kms a pie de los duatlones que te dejan loco. Un tipo me gritó que ya quedaba poco, "¿cuánto es eso?" le pregunté. Y me dijo que como 1km. Joder, vaya sorpresón, Ricardo no había podido llegar a mi altura todavía. Pues ya no creo que lo hiciera.

Media vuelta al parque y al entrar de nuevo a boxes ahí estaba la sorpresa. El Richar, con el mono por la cintura y la mochila a la espalda, me esperaba ya to relajado. Chorreando de sudor y exhausto le miré y no tuve que preguntarle "he reventado dos veces, tío". Ostia colega, ¡qué mala suerte! Solo podía pensar en eso mientras me cambiaba de zapatillas y me quitaba el casco, pero luego me contaría que no fue todo mala suerte, que el nervios del maquinita se dejó un trozo de cámara por fuera de la cubierta y al llenarla la reventó. Reventó la cámara de repuesto mientras la montaba, juar, juar. De mecánico de bicis no te ganas la vida, pichita, eso fijo...

Bueno pues a correr de nuevo. Con un calor del copón, montones de duatletas entrando ya en meta, lleno de polvo hasta las orejas y tras más de hora y media de ir a tope... qué ganitas... Aquí lo tengo clarísimo, coger un ritmo constante y no cebarte con nada ni con nadie. (Bueno esto no tienes ni que pensarlo, aquí son tus piernas las que van en piloto automático y tú no tienes que decirles lo que tienen que hacer). De modo que a eso me puse y bueno, no estuvo mal. Adelanté a bastantes corredores e incluso en el último km y en recta de meta me pude fijar distintas "presas" para rebasarlas y los alcancé a todos.  Km1 a 04:57, km2 a 04:40 y el último km algo mejor, quizás hice 04:30 (no lo sé porque aún no sé configurar bien el garmin para duatlon/triatlon y lo tengo en autolap, por lo que me canta los kms naturales y no los de los tramos por separado). Además no paré el crono al entrar en meta, imaginaos como llegaría.

Así que contento por la carrera a pie y por aguantar ese recorrido tan largo de bici y sobrevivir a esas bajadas de la muerte. Sabor agridulce porque en la bici me falta muuucho recorrido aún y como decimos siempre, en estas carreras se saca ventaja o se hunde uno en el tramo ciclista, el más importante sin duda. Pero bueno, lo mío es el running, sigue siéndolo y creo que lo seguirá por mucho tiempo. Y mira, mejor, así lo normal es que siempre vaya mejorando en bici. Siempre que no reviente rueda dos veces, claro, jeje.

Desde luego objetivo cumplido porque disfruté como un enano. De hecho hay nuevas citas en el horizonte cercano. Dos carreras que se estrenan: este domingo I Triatlón Cross de La Puebla del Rio y a final de octubre el I Duatlón Cross de Sanlúcar la Mayor, donde tenemos a unos pocos socios. Apuntaros, ¿no?

Clasificación VI Duatlón Cross Villa de Los Palacios y Villafranca

jueves, 19 de abril de 2012

Estreno en duatlón

Por Luisma.

Hola socios, algunas palabrillas breves para que haya constancia de que este domingo corrimos el I Duatlón Ruta del Azahar, en La Algaba.

Alguno de vosotros ya tenía ganas de estrenarse en este tipo de carreras donde se alterna bici y carrera a pie. Ésta en concreto constaba de 6kms de carrera + 21 kms de bici + 2.5kms de carrera. Yo realmente no es que me mueriera de ganas, pero como no me pierdo una, al enterarme que era en bici de montaña pues allí que me tiré de cabeza, cómo no. En la aventura participamos Ricardo, Fran, Belén, Luis Carlos y un servidor.

Llegamos a La Algaba con más de una hora de antelación, que eso de poner dorsal a la camiseta, a la bici, al casco, dejar las cositas en el box... todas esas cosas eran mucho jaleo y no sabíamos cómo era. Pero como los tenemos mu gordos, nos pusimos tardísimo en la cola de recogida de dorsales y chip y tuvimos que esperar de casi una hora. Total, que Ricardo, Fran y yo llegamos con tiempo de casi abrir el estadio Pedro Bazán, donde era la salida, transciones y meta, pero al final no calentamos na de na. En eso no fuimos novedosos.


Con más de una hora de retraso, sonó el cohete de salida (aquí en La Algaba el tema va de cohetes) y nos pusimos a correr el primer tramo. Ricardo y Fran decían que saldrían conservadores, no más rápido de 04:40 el km, que aunque sea poco, luego viene la bici que es realmente el tramo importante.  Pero bueno yo no sé porque me fio de estos petardos porque nada más salir se van para adelante a 04:15/km. Hice el primer km solo, Fran estaba muy cerca ahí delante, pero yo corría a 04:30 y no lo cogía, así que pasé de ellos y fui a mi ritmo. Ojo, que está muy bien correr con corazón, pero yo soy más de cabeza, ya me conocéis y si me pongo una velocidad en el cuentakilómetros me gusta cumplir con lo que he planeado. Tardé en entrar en calor, pero el resumen de estos 6kms y pico es que fui muy cómodo. La carrera llegaba hasta un barrio que está a las afueras del pueblo y volvía sobre sus pasos hasta el estadio. En la vuelta notaba como iba cogiendo y adelantado sin problemas a muchos corredores. Algunos de ellos era gente que se notaba que no corrían muy a menudo y con nivel discreto. Pero también adelanté a bastantes duatletas que estaban fuertes y que evidentemente lo suyo no era la carrera a pie, o bien pasaban de machacarse o qué se yo.  Llegué al estadio bastante entero y me fui hasta el box para hacer la primera transición sin muchas prisas, la verdad. Bebí y me cambié incluso de camiseta para ponerme mangas largas (algo de lo que me alegré en la bici). Y cuando voy a salir, oigo un grito del Coria, justo fuera de la zona de transición, esperándome. Acababa de hacer la transición y al verme prefería pedalear en compañía. ¡Qué bien!

Me cogí la bici y me uní a Fran y allí que nos fuimos los dos charlando al tramo verdaderamente importante de la prueba, los casi 22 kms por caminos de tierra, piedra y terrones... Mientras salíamos del pueblo fuimos todo el rato hablando, de cómo nos había ido la carrera, de la estrategia, de que mejor en compañía que solos, que si el Richar iría ya embalado... Ya en el pueblo nos adelantaron 3 ó 4 en bici, la verdad es que nos los tomamos con tranquilidad. A la salida de La Algaba se rodaba por el tramo más técnico de todo el recorrido: un camino de apenas medio metro de ancho, pegado al Guadalquivir, con un par de bajadas y subidas empinadas y varias curvas cerradas. Yo iba delante y estuve todo el rato riéndome a carcajadas, de puros nervios. Joer, hay un momento en que me vi en el agua. En la última cuesta empinada habia incluso tres o cuatro garrulos de La Algaba que te cogían la bici y te empujaban hacia arriba a empellones.  Y todo en los dos primeros kms del tramo de bici!

Tras esto se pasaba por un polígono industrial, donde volvieron a adelantarnos duatletas (esa gente que se defiende en la bici y que adelanté sin problemas corriendo porque pasaban de correr). Le llegué a decir a Fran que nos uniéramos a uno de estos grupetos y que ellos nos trazaran el camino. Je, qué iluso. Nosotros somos unos auténticos novatos en la bici y ni siqueira tuvimos huevos de pegarnos a los ciclistas que nos adelantaban. Aquí ya nos dimos cuenta de algo que repetimos el domingo varias veces, que los dautlones se ganan o se pierden en el tramo de bici. En nuestro caso lo notábamos en la cantidad de gente que nos adelantaba. Pero bueno, ahora venían varios kms con caminos más o menos llanos, aunque con un suelo muy irregular, así que empezamos a meterle caña.

Y al ponernos a pedalear en serio surgió el problema técnico que condicionó toda mi carrera (y ya me habia pasado la semana anterior): la tija no se queda fijada perfectamente al cuadro y se me baja poco a poco el sillín. No sé si es que yo no sé fijar bien el perno o es que está pasado, pero la cosa es que se baja hasta un punto y ahí se queda. No es muy incómodo, pero claro, ya no extiendes la rodilla del todo y notas como el pedaleo es menos potente.

Y ahí estaba yo, empezando a rayarme con este asunto cuando por detrás nos oímos a nuestra campeona en Palomares, ¡Belén de las Amparo-runners en persona! La tía cómo pedalea! Sin duda la bici se te da bien, porque apenas iríamos por el km 6 del tramo de bici y ya nos habías quitado la ventaja (poca, seguro) que te habíamos sacado en la carrera a pie. Y claro, pensando que ella podría hacer podio, ya Fran y yo nos tomamos el tema mucho más en serio y nos pusimos a tirar a saco. Y al aumentar la velocidad, empecé a ver que iba retrasándome con respecto a mis compis y me iba descolgando. ¡Maldito sillín! Me puse a estudiar qué sería mejor teniendo en cuenta lo del sillín: si dar más cantidad de pedaladas o meterle desarrollo y pedalear menos y más fuerte... Yo qué sé, la cosa es que éstos se iban alejando y yo no quería quedarme solo. Así que en una recta larguísima, con un viento en contra que flipas, decidí parame y poner el sillín a su altura. Nada, apenas perdería 20 segundos, pero claro, estos dos se alejaron. Era el km10 de bici, me quedaba la mitad y de momento tenía que remontar como fuera. Curva y viento a favor en un carril más o menos bueno. Le meto plato grande y me levanto de la bici ¡a saco! Y oye, poco a poco voy acortando distancias y en menos de un km llego a la altura de Fran y Belén.

Ahora estaba reventado, pero bueno, me recupero, nos ponemos a  hablar un ratito y me concentro para no perder la rueda de éstos. Incluso tiro un poquito del grupo. Pasamos junto al otro río, el Rivera de Huelva, es el km14. Pero el sillín se está bajando otra vez, lo noto en la pedalada y se ve a simple vista, así que me quedo a la cola del grupo sin despegarme ni dos metros de la rueda de Belén. Pero llega una curva muy cerrada, me distraigo y me la como entera metiéndome de lleno en un sembrado. Aprovecho y vuelvo a poner el sillín en su sitio ¡segunda parada! Buff, me duele ya hasta el ombligo, pero vuelvo a la bici y rápido otra vez, que tengo que cogerlos. Pero yo no contaba con el que el km17 nos metemos por dentro del huerto de naranjos. ¡Por dentro! ¿Y qué hay en un huerto? Pues surcos para el agua, la tierra arada. Joer, ahí lo flipo otra vez. Y yo, que voy a cola de carrera, al menos sé que tengo que seguir la huella de las ciento y pico bicis que han pasado antes que yo. Pero el que iba primero ¿como sabría por dónde tirar? No me exraña que se perdiera (eso decían en meta). Ahí fui muy lento, lo reconozco. Era un recorrido súper técnico, te salías del trazado muy fácilmente, casi no podía ir sentado... Iba lento, la verdad.

Pero aún faltaba una cagada más: al salir de ahí y pasar por una bajada y subida en U para cagarse, se entraba en otro huerto de naranjos algo más llano y más recto. De pronto oigo a mi derecha algo que se mueve entre los matorrales. Y ahí que me sale un cacho de rata que se me mete entre las ruedas. No sé qué intenté, si esquivarla o pillarla, lo que sé es que doblé la rueda de delante y me fui al suelo. Aterricé con las manos, no me hice daño, pero bueno, otra paradita más. Era el km19 y solo faltaban dos y pico, así que ya pasé de intentar cazar a Fran y Belén. Definitivamente entraría en meta detrás de ellos, había que asumirlo.

Llegada al estadio y segunda transición. Para dos kms ya ni me quité la manga larga ni nada. Iba fundidísimo, enfadado por haber perdido el grupeto de Fran y Belén y descorazonaba un poco ver a la mayoría de los participantes en meta, bebiendo, recogiendo la bici incluso... Pero como no ha llegado aún la carrera en la que yo abandone, bebo un buche del bidón de la bici y me pongo a correr hacia la puerta de salida del estadio. Buff, cómo duelen las patas en ese momento.

Por estos dos kms voy más solo que la una, claro. Estamos en la cola de la clasificación. Algunos voluntarios ya ni señalan por dónde tengo que tirar (vamos, me podría haber tangado un km fácil). Calor, sudor, mangas largas... Pero bueno, ya queda poco. Estoy sufriendo de lo lindo pero mantengo un ritmillo por debajo de 04:50 a duras penas. Tras la avenida principal de La Algaba se pasa por un barrio cuyas calles desembocan ya en el estadio y.... están ahí al fondo, son Fran y Belén! Coño, los tengo a 200m máximo. ¿Dónde les habré recuperado? Faltan apenas 1000m y por culpa del callejeo no los veo todo el rato. Si hubiera tenido la referecia de ellos más tiempo seguro que los alcanzo y entramos los tres juntos en meta. pero bueno. Llego justo detrás de ellos, a 40 segundos. Meta. Por fin!

Mucho sufrimiento, mucho. Es una carrea muy guapa, estoy seguro que repetiré la experiencia. Pero en ese momento hubiera firmado por no ver ver a un duatleta-petado-embutido en su mono de lycra más en mi vida. Ricardo, que ha hecho ciclismo muchos años en su juventud y lleva algunos meses entrenado en bici, nos sacó mucho tiempo en este segmento. Ya lo dije antes, esta disciplina prima sobre la carerra a pie a un nivel de 80%-20% y claro, en bici Ricardo se defendió bastante bien. Cuando ya nos íbamos, porque íbamos con prisa, vimos a Luis Carlos que entraba en ese momento en el estadio. Bravo tio, eso es orgullo, así que enhorabuena por tu carrera también. Y disculpa por no habernos quedado a verte entrar en meta.

Este sábado el máquina repite en el duatlon de Herrera con bici de carretera (yo de momento ni me lo pienso). Quizás mi vuelta al duatlon sea en septiembre, en el Duatlon-Cross de Los Palacios. Lo que sí sé es que volveré. Ahora sí lo sé.

Clasificación I Duatlón Ruta del Azahar