martes, 5 de julio de 2011

Eso es todo amigos...

Por Luisma.

En una fecha en la que ya no deberíamos correr carreras, el 1 de julio; a una horita en la que lo que deberíamos hacer es beber cervezas, las diez de la noche y sobre todo por unas avenidas donde NO se debe estar un viernes por la noche, las avenidas del PISA, el parque industrial donde yo trabajo... Con estos exóticos ingredientes nos presentábamos unos cuantos locos de los Últimos del Aljarafe para cerrar la temporada 2010-2011, en la Carrera de Empresas del PISA.

Ahí estaban los tíos y la tia: Ana, David, Arturo (muy bien acompañados los "benacas" por todas sus familias, que se están haciendo ya habituales acompañantes del club), Juanma, Ricardo y un servidor en el fin de semana de la primera ola de calor del verano. De hecho cuando terminamos de calentar (esta vez hicimos por lo menos 1500 m de calentamiento, todo un record) yo ya había empezado a sudar bien, no tres gotitas en la frente, sino brazos y cuerpo mojados del todo.

Yo aún estaba recuperándome del esguince que me hice en Alcalá, solo dos semanas antes. De hecho aún tengo la inflamación. Pero tanto el fisio, como mi fatiguismo y el hecho de estrenar mis nuevas Adizero Boston (pequeñas: la temporada que viene tenéis que darme grandes momentos ok?) me animaron a ponerme bajo el arco de salida del PISA. Había entrenado ya fuerte durante la semana, pero una carrera es otra cosa, se corre más y se piensa menos, así que debo reconocer que aún me daba un poco de miedo el tema del tobillo. Mis planes (mis planes y los de Ricardo, que nosotros lo planeamos todo en pareja) eran intentar salirme del pellejo para ver si podía optar por un buen puesto en la clasificación de trabajadores del parque. Pero desde el mismo momento en que me torcí el tobillo esos planes se fueron al carajo, así que ya no venía con esa intención. Pero bueno, estaba inscrito, mis colegas del club estaban ahí, llevaba todo el día metido en casa... ¿había otra cosa mejor que hacer que acercarme a la carrera y correrla? Pues claro que no.

Ya nos hemos acostumbrado al elitismo y a salir rápido, así que de nuevo nos colocamos bajo el arco de salida. La verdad es que había un buen puñado de maquinitas. Yo no sé si en verano los "pseudo-élite" proliferan, o los papas fritas pasan de correr con el calor, pero yo en cada carrera que pasa veo más máquinas. Pues ahí estaban todos cuando sonó el disparo, alrededor nuestra. Y claro, salimos rápido, como siempre. Nada más salir, el recorrido te advierte que van a haber desniveles. En la calle Manufactura, los primeros 450 metros son de subida. Y aunque me gusta salir rápido, esta vez dejé que Ricardo y también Juanma se fueran para adelante todo lo que quisieran. Me puse a la altura de Arturo y David y ahí subimos los tres esas primeras cuestas. Y en seguida, la calle Brújula, de bajada. El recorrido de esta carrera es un continuo calle larga en un sentido, calle larga en otro sentido, y en cada calle una subida y una bajada. Pues ahora la calle Brújula era de bajada, por lo que me separé deliberadamente de los benacas porque sabía que luego subiendo me pasaría lo de siempre. Aunque me puse a tirar de zancada, yo notaba que no le estaba metiendo caña de verdad, tenía un poco de miedo por mi tobillo, que no me molestaba en absoluto pero seguía ahí, con su hinchazón. Cuando terminó la bajada y vi que no me iba a atrever a darlo todo, eliminé las pocas esperanzas de hacer un carrerón y empecé a pensar más en disfrutar que en sufrir. (Aunque sufrí un montón todo el rato, con ese calor nocturno que hacía). En esos pensamientos estaba cuando pasamos por el km1, que hice a 4'09".

Terminamos la calle Brújula y seguíamos corriendo por la ampliación del parque, donde la carrera cambiaba de sentido y otra vez para el PISA antiguo por la calle Comercio. Ahora iba a un ritmo constante, aunque empecé a notar que había corredores que me adelantaban ya con fuerza. Son esos que hacen la estrategia, correcta, de empezar flojo para calentar y luego ir subiendo revoluciones y adelantar muy fuerte a partir de la mitad de la carrera. (Más o menos lo contrario que yo suelo hacer...) Tras una pequeña bajadita donde se pasaba por la marca del km2 (4'10") llegaba la cuesta gorda de la carrera. Y justo al principio de la cuesta, a mi derecha, el Edificio Forum Industrial, o lo que es lo mismo, mi querida oficina. Rara imagen la que ofrecía el sitio donde curro por la noche. Entre fantasmagórica y simpática. Durante el día a día no me parece ninguna de esas dos cosas, pero ahora, vestido con mi equipación y calzando mis flamantes Adizero, me sentía en cierto modo en un estado superior a cuando entro por aquí a las 8 a.m. durante el resto del año. No sé cómo explicarlo... son esas cosas mágicas que te da el running.

Y subiendo la cuesta, se acabó la magia, la verdad. Aquí empecé a pensar que la falta de entrenamiento de la semana de reposo del esguince me estaba pasando factura. Pero eso no era, era más bien mi incompetencia total en las subidas (¡hay que entrenar cuestas a saco la temporada que viene, chaval!). De todas formas Juanma estaba muy cerca, apenas 200m y Ricardo aún podía verse por delante. La cuesta de los huevos tenía un regalito extra, cuando terminaba la calle girabas a la izquierda y la pendiente se acentuaba por la calle Juventud (hasta llegar a la trasera de Videoplaning). Y justo ahí se empezaba a bajar por la calle Lonja, donde estaba el km3, que hice a 4'35". Ya era casi de noche, habían pasado menos de 15 minutos desde que salimos, a pleno día y ahora ya había caído la noche. Un nuevo giro y la bajada continuaba por la calle Exposición, paralela a la autovía. Y ahí empecé a escuchar una musiquita que sabía que oiría tarde o temprano. Era Arturo con su mp3 con altavoces, animando a los corredores cercanos...

Me saludó y nos pusimos a tirar juntos. No sé si él se tomó un respiro al llegar a mi lado, pero rodábamos muy cómodos los dos sin querer separarnos, de momento. Nos pusimos a hablar un poquito. Sobre su musiquita, le enseñé mi oficina cuando pasamos por la otra esquina de mi edificio en la calle Diseño, sobre las empresas que él visita cuando viene al PISA... Así llegamos al km4, donde yo marqué un parcial de 4'27" (él haría algo menos porque en el km3 aún no venía conmigo). Y por ahí aproximadamente, cuando volvíamos a entrar en la ampliación del Parque, cogimos a Juanma. El de Sanlúcar no iba mal, evidentemente estaba dándose un pequeño respiro para acabar bien (eso lo demostró luego). Así que hicimos grupito los tres y nos fuimos animando unos a otros durante un km más.

Avituallamiento, donde casi todo el mundo se refrescaba más el cuerpo que bebía (yo hice mitad y mitad) y la carrera volvía a enfilar hacia el PISA antiguo y la puerta de Sevilla, donde estaba la meta. En el km 4,5 vi que Juanma se quedaba un poquitín y le dije que enganchara. Él me dijo que iba bien, que no se estaba quedando y tenía razón. En cuanto la carrera enfiló la larga recta de las calles Balance y Artesanía el tío se puso a tirar con intención de irse solo. Había dos subidas y una bajada en el medio. La primera subida la hice fuerte, aunque vi que Arturo tiraba a por Juanma y yo me quedaba. Ahí estaba el km5 en el que marqué un discreto 4'45" por km. En la bajada recorté distancia con ellos, pero sin importarme el no contactar. "Que se peleen ellos dos" pensé. Y en la última subida, la que te llevaba hasta el edificio Euro (el redondo) y ya a meta, una subida de apenas 600m pero de pendiente sostenida, me puse a lo mío, a mirar al suelo y a meter rodilla, corazón y ganas (pocas, porque no había muchas ganas ya, pero bueno). Cuando llegué a lo más alto la sensación era de triunfo, la meta estaba a 300m y todos de bajada.

Junto a mí, subió un chaval que fui viendo durante toda la carrera. Por cómo corría y jadeaba no parecía que llevara mucho tiempo corriendo, pero estaba fuerte el tío y sabía recuperar y meterle velocidad en cualquier momento. Y claro, ahí tan cerca de meta quiso dejarme atrás para entrar por delante. Y sí, yo soy un tío adulto, con experiencia y podría pasar de él y no picarme para entrar en meta. Pero sinceramente, había hecho una carrera más o menos cómoda y tenía todavía un puntito extra para joderle los planes al colega. Así que, maricón el último y a meter zancadas y técnica. Es una idiotez, pero te da subidón terminar así. Y es una idotez esta frase, pero el chaval no me duró ni cien metros. Así que después de saludar a mi compi Celia (ya te he visto en unas cuantas carreras, Guarmi) entré en meta por debajo de 03:40, con la moral bien alta y el tobillo sin dar señales de alarma.

El tiempo es lo de menos, como siempre, pero hice 27:38 (oficial). Y me parece raro que no me sacara más, pero Ricardo me sacó solo un minuto (que ya está bien para 6500m, pero bueno). Ahí en medio de ese minuto entraron Juanma, que termina la temporada en alto y Arturo. Y un minuto y pico por detrás entró David, que pulverizará todos estos tiempos la temporada que viene, cuando cambie de cuerpo, según él mismo asegura. Por último, pero como una verdadera campeona, entró Ana corriendo bastante bien, fuerte y con buena cara y eso que venía de un par de meses sin correr y con molestias continuas en una rodilla. Ya en meta quedaba por recoger nuestros trofeos: las cerverzas fresquitas, que aunque están en todas las carreras, parecen que se han hecho para nocturnas de verano como ésta (no veas cómo entraban).

EDITO EL POST: Aunque Juanma, Ana y yo nos quedamos un rato más degustando esos "trofeos" fresquitos, nuestra falta de costumbre con los podios hizo que no nos diéramos cuenta que Ana era ¡la campeona en la clasificación de los trabajadores del PISA! Si señor, en lo más alto. Ya digo que la falta de costumbre hizo que nos piráramos para casa sin disfrutar de ese momento glorioso de nuestra Amparo recogiendo trofeo de verdad (bueno de verdad, plateado al menos) y seguro que hasta la llamaron por megafonía. Pero bueno, he aquí una foto de la recogida de los premios el jueves siguiente a la carrera. Felicidades campeona!

Así que ahora sí que sí terminaba la temporada 2010-2011. Ahora sí que sí terminaba la PRIMERA temporada real para nuestro club. El año pasado también celebramos el fin de la temporada de carreras, pero entonces éramos tres amigos que habíamos firmado en un papel que nos habíamos descargado de la web de la Consejería de de Turismo, Comercio y Deporte y aunque eso nos convertía oficialmente en Club Deportivo, realmente un Club somos ahora. Y lo somos gracias a todos vosotros. Así que me vais a permitir que, aunque esta sea la crónica de mi carrera, actúe un poco de presi y os cite y agradezca vuestra entrega uno por uno: Jose, Salva, Juanma, Manolo, Ana, Belén, Sonia, Juanra, David, Kiko, Arturo e incluso a vosotros tres, "socios fantasmas" Fran P, Fran S e Iván. Gracias a todos porque con vuestras ausencias y vuestras presencias habéis hecho realidad lo que un día soñamos Ricardo, Fran Coria y yo. A lo largo de este año de running, otros sueños se me han hecho realidad, como completar mi primera maratón. Pero el sueño de crear y pertenecer a este CD Últimos del Aljarafe es el más increíble de todos. Así que gracias a todos vosotros por hacerlo posible.

Estas palabras cursis no son ninguna despedida hasta septiembre. Nos vemos en verano, por supuesto, para rodar de madrugada a alguna hora freaky (cómo me mola eso) o a pleno día y deshidratarnmos por esos caminos... Para todo estoy disponible, siempre. Así que ya sabéis dónde encontrarme.

Clasificación VII Carrera de Empresas del PISA

lunes, 27 de junio de 2011

Luchando en Dos Hermanas

Por Arturo.

Esta crónica que hago es bastante atípica, ya que el súper encargado de hacerla siempre no estuvo con nosotros en Dos Hermanas y además, no hay tiempos, ya que mi GPS se jodió y solamente se podía escuchar en todo el camino, la musiquita tan güay que tengo y que a más de uno le mola, ¿verdad Luis?

Nos reunimos en la plaza del ayuntamiento de Dos Hermanas, para disputar la última de las carreras que ofrecía la temporada (aunque algunos la próxima semana corran en el PISA), la V Edición de la Nocturna de Dos Hermanas.

Allí nos presentamos Belén con su family, David, Juanra, Diana y un servidor acompañado también por esposa e hijos. Juanma faltó a la cita por una picadura de avispa en el pie y Luis, Ricardo y Fran, estaban en la boda de este último. Felicidades tío!!!!!

Todos felices y contentos, disfrutando del ambiente que se respiraba, pero sin ser conscientes del calvario que íbamos a pasar. Ni más ni menos que a las 21:15 horas, el termómetro de la plaza marcaba 35º, pero aún así teníamos ganas de correr y quemar calorías. El calentamiento empezó con Paco (marido de Belén) y yo, dando vueltas con los más pequeños, que estaban más animados que nosotros y al menos los míos, bastante asombrados ante la cantidad de corredores allí citados.

Se acercan las 22:00 h., y nos situamos en la meta. El speaker tiene un comentario aparte, sobretodo porque retrasó la salida unos minutillos y todos deseábamos salir. Gritaba y gritaba el tío como si fuera el padre de la niña del exorcista. Nos presentó allí al campeón de España de remo, a su amigo el coleta, al taxista del ayuntamiento, al del kiosco de chucherías, al cajero de su banco y a un sin fin de personajillos dignos de ver. Por un momento recordé aquel momento de la celebración del Mundial, donde Reina nos deleitó, pero ni de coña se parecía.

Por fin empezamos a desfilar. La salida fue muy complicada ya que nada más empezar hay una curva a mano izquierda y otra a mano derecha: Calle estrecha, muchos corredores y yo me quedé muy retrasado, Juanra y Diana salieron muy bien y detrás de ellos David. Belén también se quedo algo rezagada, pero era normal, impresionante la gente por hacerse con los primeros puestos. A los pocos metros me puse a la altura de David y estuvimos juntos un ratito. A Juanra lo veíamos por delante de nosotros pero muy cerca. El primer kilómetro estábamos en 4.20”. Decidí apretar un poco y también me lo pidió David, así lo hice y al momento me puse paralelo a Juanra y Diana. La carrera se presentaba muy bien, todos a un ritmo muy bueno y con ganas, aunque acabase como el Rosario de la Aurora.

Ole,ole, ole. Siempre recordaremos la calle Brasil, y no por esa cancioncita de seguía luego con un : “Tararararararaaaaaaa”, sino por ese chorrito de agua que nos caía del cielo y que nos refrescó, por que ya sentíamos un calor que ni John Wayne en el Oeste peinando a su caballo.

En el Kilómetro 2-3, volvimos a aparecer por el Ayuntamiento y a los pocos metros estaban Paco y mi mujer (Mª del Mar), con todos los pequeños, dándonos ánimos y haciendo que la carrera fuese más llevadera. Llegamos a la calle Isaac Peral, la cual era una bajadita muy buena para coger aire, seguidamente calle Velazquez (Km.4), y otra mojadita. En Managua había una subidita muy chula y luego nos metimos en Jose Luis Prat. El nombre de la calle os dirá poco, pero ahí fue el calvario de más de uno. Era esa Avenida donde se encuentra Carrefour, Factory… Grande y ancha pero conforme avanzábamos se hizo estrecha. Se juntó el calor, los coches a 1 metro de nosotros, los 5 kilómetros que llevábamos y lo larga que es.

Nos pasó mella a todos, por que coincidimos más de uno que el kilómetro 6 (calle Libertad), fue malo, malo. A mí me dio el cuerpo un poco de bajón. En esta calle hay muchísimos bares de Copas y pensé hasta meterme en uno. Lástima que no llevase pasta encima, aunque se me pasó por la cabeza ser un pirata, pedirme algo suculento, bebérmelo y como no, CORRER… Aunque lo pensé mejor cuando todas las puertas estaban custodiadas por unos hombrecillos vestidos de negro, que entre hombro y hombro tienen metro y medio, más o menos.

Subimos y bajamos el puente, y enfilamos los 3 últimos kilometrillos. Qué bueno volver a pasar por la calle Brasil. Otro refrescón y cuando me dí cuenta, letrero de 9 Km.

Recta Final: Ayuntamiento, Nuestra señora de Valme y Plaza del Arenal. El tiempo fue lo de menos, por que acabamos como auténticos campeones, aunque deshidratados. Recogimos nuestras camisetitas, caldo para paella, agua, bocata, refresco, más agua, lata de aceitunas, batido de chocolate, más y más agua, manzanita y ese pedazo de trofeo que nos ganamos.

Buena ocurrencia la de la organización de poner un pikislavis: quesito blanco, choquitos y…………. Perrunillas. Quién tuvo narices de comerse esa sabrosa torta en ese momento. Es como comerte un mantecao en Julio-Agosto en la playa.

Juanra y Diana se largaron rápido y nos quedamos Belén, David y yo, con toda la tropa. Mira que el Spiker era antipático y pesao, pues entre el y una mano inocente, nos hizo dos regalos aunque uno lo recogimos d estrangis. El primero le tocó a Diana pero ya se había marchado, con lo cual nasti de plasti, y el otro lo pillo Belén. ¡¡Qué pedazos de Mizuno!!! Nos lo merecimos. Para disfrutarlos, nos los pondremos cada uno en una carrera, aunque algunos lo tendremos complicado, ya que era un 39. jaja.

Ahora, no sé si David y yo somos capullos o capullos, pero a las 7.30 de la mañana del domingo, nos hicimos 16 kms. Lo que hace el aburrimiento, ¿Verdad?

Para despedirme, quiero saludar a ese corredor del Orippo, que cuando el de ideain nos pasó la pistolita por el dorsal, me dió la mano, un abrazo y felicitó por acabar la carrera. Gracias campeón, eso demuestra el comportamiento de los deportistas.

Clasificación V Carrera Nocturna de Dos Hermanas

lunes, 20 de junio de 2011

Noche de Dragones y Castillos

Por Luisma.

Llegó el día de la Carrera Nocturna de Alcalá de Guadaira. La temporada pasada la cerramos aquí, en esta carrera donde Fran, Ricardo y yo, los "fundadores" estrenábamos nuestra querida equipación y nos salíamos del pellejo solo por eso... Hoy aquí estábamos los tres de nuevo, con las mismas camisetas de tirantas, algo más viejas ya, pero con ganas e ilusión renovadas gracias al buen número de socios y nuevos amigos que nos acompañaban: David, Arturo, Juanra (qué alegría verte corriendo otra vez tío), Belén y Cristian, que aunque aún no sea socio seguro que le falta poco. Estos fuimos los ocho valientes que corrimos la nocturna con mayor número de corredores de la provincia, a excepción de la del Guadalquivir, claro.

Tras los saludos, fotos y reparto y puesta de dorsales, nos fuimos todos a calentar por el recinto ferial de Alcalá, el mismo por el que calentaremos otra vez cuando esté entrando el otoño en la Carrera del Naranjo. A diferencia de hace una semana en Carmona, yo estaba muy animado y veía al resto de socios con ganas de echar un ratito bueno de running. A mí es que Alcalá me pone, quizás sea porque organiza 5 carreras populares cada año (y bien distintas entre ellas) o será el dragón, qué se yo... pero me pone...

Cinco minutos antes de la salida ya estábamos allí apretujados como siempre, en esos momentos de nervios y olor a humanidad tan fantásticos que preceden a todas las salidas. Yo hoy no tenía ninguna espectativa, Alcalá siempre te reserva unas cuestas graciosas y yo me había fijado en el objetivo un par de días antes la Nocturna del PISA (Parque Industrial PISA, donde yo trabajo), que se corre el 1 de julio. Para mí iba a ser la última carrera antes del verano y también en la que tenía que exprimirme con vistas a la clasificación de trabajadores del parque (ya hablaremos de esta carrera más tarde). Nadie más parecía haberse metido "entre ceja y ceja" esta carrera, todo el mundo estaba relajado en quinta o sexta línea. Pero el makinita no, el makinita se puso esta vez en primera o segunda fila, algo debería rondarle por la cabeza o quizás se trataba del subidón de Carmona, que todavía le duraba.

A las 22:01 la moto de la Policía Local avanza unos metros hacia adelante, los organizadores retiran la valla, los músculos se tensan, las miradas van a los cronómetros, se oye algún grito nervioso de ánimo y ¡bang! Salida súper loca, como siempre que salimos por delante. En los primeros metros me separo de David y Fran y me voy a por Richar, que siempre sale rápido. En pocos metros llego a su altura, y con un "¿qué pasa máquina?" al que él no responde nos ponemos a correr juntos los primeros compases de la carrera por la avenida del Tren de los Panaderos. Él no lleva un ritmo muy loco, pero como toda esta calle es de bajada y he salido con la adrenalina a mil, me apetece meterle caña a las piernas, para calentarlas de golpe. Sé que eso es un error, todavía queda un mundo, pero qué más dá, estamos aquí para divertirnos no?. El parcial del km1 es muy divertido desde luego, 3'42" y ahí ya me doy cuenta que se nos está yendo la olla. La verdad es que aquí delante la gente corre muy bien y eso te anima.

Cuando se está terminando la avenida, pasamos junto a un grupo de paisanos del Club Atletismo Camas que le meten buena caña, a los que saludo. Claro, si vas a saludar tienes que adelantar, así que incremento un poco la velocidad y me dice el mamón de Ricardo, "dale tú bajando que ahora te cojo subiendo". Estuve a punto de tirarle un cuchillo que siempre llevo en las calzonas para estos casos, pero me limité a mirarle de reojo, adelantarle y adelantar a mi paisanos de Camas. Pero claro, ahí venía el primer repecho de la carrera, en la Plaza del Perejil y las calles Herrero y Orellana, que desemboca ya en el puente del Dragón. Y claro está, la alegría de esos primeros 1500m había que pagarla, por lo que en cuanto la cuestecita dio la cara, me pasaron mis paisanos y el maquinita. La pendiente de la calle Orellana tiene apenas 300m de subida, pero me costó un montón... de pronto me di con la realidad en las narices: no me importaba en absoluto que Ricardo se fuera para adelante, pero me extrañaba lo quemado que estaba yo de pronto. Recuperé algo cuando la pendiente se puso en positivo hasta llegar al puente. Por lo menos 500m bajando, pero estaba aturdido por lo que me había costado la primera cuestecilla... ¡pero si ahora venía lo peor!

El km2 está justo antes de llegar al puente. Hice un parcial más lógico, 4'25". Ya en el puente me adelantó Cristian, que iba fino. Cuando llegué a la boca abierta de la "Bestia" vi que tanto Ricardo como el coriano debutante estaban ahí mismo, de hecho al cambiar el sentido de la marcha y cruzarme con David y Fran el coriano veterano me gritó "¡dale Luis, que los tienes cerca!". Me hizo gracia este grito: yo estaba peleándome conmigo mismo, era el km2 y estaba perdiendo a los de delante, así que los ánimos del Fran eran un soplo de aire fresco que dentro de mi cabeza sonaban a cachondeo.

Nada más terminar el puente, a subir, ¡así cualquiera se recupera! Tras la rotonda se entra en la calle Alcázar, donde está lo más empinado de la cuesta, pero son solo 200m. Y ahí en la curva el cartel del km3, que hice a 4'41". Lo malo vino al doblar la esquina, se enfilaba la calle Duquesa de Talavera y ahí estaba la novedad en el trazado de este año: la cuestecita mala, que el año pasado podría tener unos 600m, y que ahora tenía más de 1300m de subida constante. Buff, qué mal cuerpo cuando miraba para arriba. En ningún momento era una pendiente para morirse, pero Dios, cómo me costaba meter riñones... Los primeros metros los subí con algo de dignidad, pero enseguida empecé a inclinar el cuerpo hacia adelante y a subir como podía. Me adelantaba mucha gente, demasiada. Tanto que pensé que Arturo u otro del club vendría por detrás y me pasaría. Pero no, nadie llegó a mi altura cuando coroné cerca del cartel del km4, con un parcial en ese mil de 5'27" (y gracias). Enseguida vino el único avituallamiento de la carrera y nos plantábamos en la calle Atilano de Acevedo, que es la continuación de la avenida de la Constitución y adónde el año pasado la carrera no subía ni de coña (aunque el Coria diga que sí, que la cuesta llegaba al mismo sitio).

A partir de entoces todo era bajar, pero eso no lo sabía yo. El año pasado aún quedaban unas cuantas de cuestas matadoras, pero en este nuevo recorrido ya todo era bajada. Así que me puese a bajar todo lo que pude pero no muy a saco. En el km5 marque un parcial de 4'18" y en el km6 de 4'06", un ritmo más bien rácano teniendo en cuenta que todo era cuesta abajo. A estas alturas me adelantó Ecao, el figura éste que corre en chanclas y que ha sido la sensación para algunos de vosotros. Pasábamos ahora por las calles más bonitas del centro de Alcalá y la pendiente se iba suavizando. Por fin pude adelantar a muchos corredores que me dieron caza subiendo, tirar de técnica un poquito y apretar los dientes de verdad, sin cara de sufrimiento ni mayores tragedias. Vaya que empecé a pasarlo un poquito mejor, sin dejar de sufrir eso sí (aún me pregunto cómo podemos decir eso de pasarlo bien sufriendo...).

El km7 (parcial a 04:26) anunciaba que el final estaba cerca, porque volvíamos a correr por la Avenida del Tren de los Panaderos. Ahora en dirección al recinto ferial, la avenida pica hacia arriba, por lo que debí de bajar un poquito el pistón y entonces llegó a mis oídos una musiquilla conocida... era Arturo, con su mp3 sin auriculares, ambientando a todo el que rodaba a su lado. Me saludó y nos pusimos a correr juntos un rato. ¡Cómo mola ir con música, tio! No es lo mismo que llevar cascos, llevas música pero también tienes el ambiente. Es como estar en una terracita de verano, pero sudando como un cerdo y jadeando... vamos, lo mismo.

Arturo me preguntó si ya entrábamos en meta, pero yo le dije que no se fiara, que la carrera prometía 8500 m (que al final fueron 8100) y seguro que nos harían dar una vueltecita por el real antes de meta. Diciendo ésto vino el último repecho, donde estaba la línea de salida, y veo que Arturo se me despega. Vale, vale, vete que ahora te cojo (si es que puedo...). Entonces vino ese recta que se hace en dos sentidos. Cuando llegué al final de la recta, un poco forzado por el ritmo fuerte, hice el giro muy cerrado y me puse a esprintar a saco. Veía a Arturo muy cerca, aún estaba en la parte de asfalto, podía cogerle o entrar en meta con él. Apreté un poco más. Rodaba por debajo de 03:55 cuando en una curva de 90º se acababa el asfalto y empezaba el adoquinado del real de la feria. Y justo ahí, en el primer adoquín de la curva, me doblé el tobillo derecho hasta hacer descansar el hueso contra el suelo. Sonó un crack muy chungo, todavía me da un poco de repelo al acordarme. El pie reaccionó bien, enseguida volvió a su sitio y pude seguir zancadeando, pero ya dolía. Los corredores que venían por detrás debieron de fliparlo, uno me gritó: "no te lesiones ahora, miarma, que ya estamos aquí"... Unos segundos más tarde entré cojeando en meta con un esguince de primer grado recién estrenado.

En todo caso, esta noche tan bonita hemos sido muchos los que hemos sufrido. La temporada se acaba y eso se nota. Creo que es una de las carreras en las que he observado que la mayoría no veníamos en nuestro mejor momento: ni el Coria, ni David que llegó roto, ni Juanra que poco a poco sale de su calvario, ni tampoco Belén ha estado en los tiempos que ella puede hacer. Yo tampoco he ido fino y además he terminado con una lesión. Por eso vuelvo a lanzar por aquí una idea que antes yo decía más a menudo: cuando alguno de nosotros no venga pensando en darlo todo, podríamos pactar antes de la salida el hacer un grupito, un grupito que no se desgaje en el km1, sino que vayamos todos a un ritmo exigente, pero un ritmo que pudiéramos llevar todos los del grupo. No digo que vayamos a hacer un grupo de 10, pero bueno, de 2-4 de nosotros... no sé, dejo la idea en el aire. Cuando se quiera salir a saco o se esté en un pico de forma, pues mola salir a por todas, pero si no es el caso, se hace la carrera en compañía, que también está muy bien.

El pie no me dolía mucho, pero después de ducharme ya se me formó la pelota, y entonces ya supe que la lesión venía para quedarse. En todo caso como no es nada de mucha gravedad, puedo estar contento. Contento porque me he lesionado sí, pero me he lesionado sufriendo, apretando los dientes, ahí, como los valientes... (jeje, la verdad es que es una idiotez, pero algo consuela).

Así que una vez más los Ultimos hemos salido victoriosos de esta tierra de panaderos. Hemos vuelto a vencer al Dragón, aunque alguno se lleva una herida de guerra, eso sí, y hemos conquistado la fortaleza (porque cuando nos marchamos con el coche hice de guía turísitico y subí hasta el castillo a David y a Cristian, ¿o es que os creíais que estaba perdido?). Volveremos a Alcalá en octubre para correr la fantástica Carrera del Naranjo. Pero eso ya es otra historia que escribiremos, con letras de oro, claro, en otro momento.

Clasificación Carrera Nocturna Alcalá de Guadaira

sábado, 11 de junio de 2011

Volando en Carmona

Por Luisma.

Ayer corrimos la primera de las nocturnas de este año, la VI Carrera Solidaria de Carmona. Para todos esta nocturna era novedad y yo creo que se ha quedado grabada ya para el año que viene. Voy a usar esta palabra varias veces: preciosidad, esta carrera es una preciosidad.

Kiko, Juanma, Salva, David, Ricardo y yo nos plantamos en el recinto ferial de Carmona en una tarde estupenda para darle zapatilla al asfalto, como diría nuestro militar del grupo. Un poco de calor mientras el sol estuviera fuera y una brisita estupenda, ya digo, ideal. Buenas condiciones para acostumbrar la maquinaria a competir a estas horas, porque aunque entrenemos por la tarde, lo digo siempre, entrenar no es lo mismo que competir una carrerita buena.

El ambiente de la salida era estupendo. Por la tarde la gente está mucho más espabilada y eso se notaba entre los corredores y entre el buen puñado de carmonenses que asistían de buen ánimo al avento. Nosotros enseguida nos dimos cuenta de que la mayoría de los maquinitas de la provincia estaban allí. Estaban casi todos: el Salas, el Chaparro Luque, el Rodolfo Ribas, el amigo Fernando Chacón al que saludamos, los maquinitas del Orippo, los del Gaia que eran el club anfitrión... La verdad es que eso mola, estar rodeados de corredores de los buenos, pero también apabulla un poco y da algo de bajón, sobre todo para los fatigas como mi colgea Richar, que pretendía coger una de las medallas que entregaban a los 100 primeros y tengo que reconocer que a mí también me metía algo de nervio en el cuerpo. Yo me encontraba raro, estuve todo el rato, desde que me monté en el coche, hasta que se dió la salida, como callado, introspectivo... quería pensar que estaba concentrado para la carrera, pero eso aún suena grande para populares como yo. No sé, realmente había estado esperando durante toda la semana que llegara este momento y a veces el cuerpo reacciona así a la satisfacción de estar haciendo lo que más te apetece.

Nos habían dicho que había bastantes cuestas en el perfil de esta carrera y eso ya se podía comprobar en la misma línea de salida/meta. Y también nos habían dicho que solía ir rápida, por su trazado de 7000m y por la cantidad de maquinitas que iban a disputarla. Lo de los maquinitas lo habíamos comprobado ya y la salida rápida fue solo cuestión de minutos. Unos minutos que se retrasaron de la hora prevista por lo de siempre, porque los pesaos y los máquinas quieren salir los más adelante posible. Normalmente el speaker o alguien de la organización suela arreglar eso y pone a todo el mundo bajo el arco, pero esta vez el del megáfono no se hizo respetar lo más mínimo e inlcuso los Últimos salimos como 100-150 m por delante de la línea de salida. Lamentable.

Bang! y a correr, pero a correr de lo lindo. La recta de salida era la calle central del real de la feria, algo así como 300m en una suave pendiente, pero aquí la pendiente daba igual, la gente salió súper disparada. Toda esa subida entre 03:40 y 04:00 y la terminé con un pico de 03:05. Ojo, en subida. ¡Pero bueno! ¿Esas que velocidades son para empezar una carrera? Intenté seguir a Ricardo al menos durante las primeras calles, pero el mamón, además de que es muy hábil adelantando, cortó en la primera esquina más de 20m (el que nunca dice que corta...) y yo seguí por la calzada, por lo que me olvidé de él antes de llegar al 500. Aproximadamente a esa distancia Juanma llegó a mi altura en la endiablada bajada de la calle Real. Era solo la segunda calle de la carrera y yo iba resoplando al máximo. En ese ritmo frenético noté un par de veces como el tobillo casi se doblaba al coger un bache del empedrado. Era una locura, pero no iba a bajar el ritmo porque luego vendrían buenas cuestas que me lo harían bajar radicalmente. Hicimos el primer km a una media de 03:58. Más o menos por ahí Juanma dijo una frase llena de cordura "vaya inicio de locos". Tenía toda la razón del mundo y creo que él prefirió bajar un poquito su ritmo, pero yo no lo hice. Y me quedé solo ya hasta la línea de meta.

El desnivel ascendente volvía en el Paseo, donde se concentraba un montón de los muchos espectadores que hacían de esta carrera una de las más animadas que hemos corrido en los últimos meses. Tras el Paseo del Estatuto, un pequeño descansillo y otra subidita por las calles San Francisco y Atarazanas y tras ésta volvía a venir una buena bajada donde nos encontrábamos el km2 (parcial de 04:16), curva cerrada y nuevo paso por meta. Hasta ahí la que llamaban la "vuelta pequeña", ahora empezaba la grande, la grande en kms y en cuestacas. Ahora empezaba realmente la carrera, y yo llevaba resoplando desde las primeras zancadas...

Tras la subida del real de la feria volvía la bajada de la calle Real, que ahora hice a un ritmo un poco más moderado. Aquí estaba el km3, que hice a 04:34. Y al llegar al paseo ahora se giraba a la derecha y ahí delante, el imponente Alzázar de la Puerta de Sevilla. Como una horda de conquistadores atravesando la muralla, todos los corredores nos comprimimos ahora al paso por la puerta, donde por cierto casi nos llevamos por delante a unos novios que se hacían sus fotos del álbum... Las calles ahora se estrechaban y todo el paso por el precioso casco histórico era en dos direcciones: a la ida hacia el este, todo el tiempo subiendo y la vuelta, todo en bajada.

La Puerta de Sevilla estaba en el km 3,5 aproximadamente y yo pensaba que la subida del parador se coronaba en el km5, por lo que me quedaba 1,5km de cuesta constante, por calles empedradas y curvas más o menos cerradas. Al ritmo que iba los resoplidos eran ya un rebuzno perfectamente audible y llevaba todo el cuerpo de cintura para arriba inclinado hacia adelante. Qué fatiguita... A mitad de camino, a la altura de la iglesia de San Felipe, el garmin me marcó el km4 con un parcial de 04:43. No era un dato nada malo, casi todo el km era en subida, pero yo ahí es cuando bajé un par de peldaños en mi ritmo. Pensaba que el parador estaba aún lejos y le dí una tregua al motor. El nivel de adelantamientos era dramático, de golpe me puse a rodar a 05:20 o más. Pero no me importaba. Llegué algo más cómodo a la calle Pedro I, donde se ven unas espectaculares vistas de la campiña y ahí, a tiro de piedra, se veían ya los muros del parador. Un grupo de espectadoras bullangueras gritaba que ya se acabó la cuesta, que ahora todo en bajada... pero yo pensaba que eso no era así, que la carrera cogía el muro del parador y seguía hasta la Puerta de Córdoba. Pero no, las marujas tenían razón, antes de darte cuenta se doblaba a la izquierda y la pendiente cambiaba radicalmente. Me alegré mucho, de golpe, el infierno había acabado. Pasamos por detrás de los juzgados, por el Museo, avituallamiento que no utilicé, Santa María, Plaza San Fernando... todo en bajada con pequeñas subiditas. Al salir de la plaza estaba el km5 (parcial de 04:40) y ahora sí que todo bajaba hasta un nuevo paso por el Paseo, ya en la ciudad nueva. Mientras nos acercábamos de nuevo al Alcázar, empecé a arrepentirme de la bajada de ritmo en la subida. Volví a apretar los dientes y le metí más zancada a la bajada, ya no iba a bajar mi ritmo deliberadamente hasta el final.

En el nuevo paso por el Paseo del Estatuto aún había más espectadores animando. Cogí la pequeña subidita con ganas. Ahora ya se trataba de apretar los puños sí o sí. El punto kilométrico 6 estaba saliendo ya de la calle atarazana, en bajada ya hasta meta. Hice ese parcial a 04:27, tampoco gran cosa pero había un par de pendientes (realmente en esta carrera no había ningún km limpio de bajada o de subida, de ahí los parciales tan parecidos). Desde hacía unos minutos corría junto a dos tipos que iban juntos, cuando subíamos me sacaban algunos metros, al bajar los adelantaba sin problemas. Ahora en la recta de la carretera que te metía en el real del feria, los perdí de vista por detrás y aún adelanté a 5-6 corredores que me habían pasado antes. Al cambiar el sentido y coger la calle de adoquines ya del real, apreté un poquito más los puños, alargué la zancada y braceé con fuerza para quitarme a 2 ó 3 corredores más antes de entrar esprintando en meta.

Antes de salir hablamos de bajar de 30 minutos y casi lo consigo. Mi tiempo fue de 30:33, según el tiempo oficial a una media de 4'18"min/km (pero sería algo más, porque nos colamos unos metros en la salida y algo más al cortar alguna curva). Contento, tiempazo, sobre todo teniendo en cuenta las cuestecitas de Carmona. Pero era una carrera rápida y había que correr. Por decir algo malo, me queda el regusto amargo de no haberme exprimido más en la subida al parador, pero bueno, correr con cabeza también es correr bien. Lo malo es no saberse bien el recorrido y actuar como si lo supieras, eso sí fue una torpeza por mi parte.

Pero si mi tiempo no fue malo el que se salió desde luego fue el del maquinita del cerro (o locomotora, como quieras tio, tendrás que decidirte). El perro de Ricardo corrió por primera vez una carrera con una media por debajo de 4 min/km!!! Eso sí, solo un segundo por debajo, a 3'59", pero, qué coño, es un carrerón. Si hubiera parado el crono solo un segundo más tarde ya le subiría la media al 4, pero hubo suerte. No hubo tanta suerte para coger medalla, eso sí, pero solo por 11 posiciones. Para la próxima lo consigues máquina. Felicidades, estás poco a poco entrando en otro nivel. Pero no menos meritoria fue la acutación de los demás socios de este nuestro glorioso club. Juanma paró el crono en 31:29, demostrando que los entrenamientos y el trabajo hacen su efecto bastante pronto (aunque hay que entrenar más para seguir subierndo, eh tio? Este deporte es muy desagradecido, si dejas de entrenar, no tardarás nada en perder tus progresos). Y el que progresa a fuerza de entrenamiento y a fuerza de sufrimiento es David, nuestro benaca, que hizo un tiempo de 32:10. Como sea verdad que te vas a hartar de perder kilos este verano, en otoño nos fulminas, loco. Salva entró en 35:37, demostrando que tiene muuucha trayectoria de mejora. Hay que aprovecharla ahora en estos primeros años, que luego dicen que hay un parón en la forma. Y por fin, que no el último, Kiko hizo 36:22, un tiempo lleno de sacrifico y pundonor porque corrió casi toda esta carrera llena de sube y bajas con una molestia aguda en la rodilla.

Bravo por todos, socios. Como uno más de vosotros, estoy orgulloso de vuestro coraje, de vuestra valentía y de vuestro corazón. Hay que tener huevos para enfrentarse a esta carrera de locos que corrimos ayer y de la forma en que la corrimos. Todos con unas medias más propias de carrera llanita del IMD (aunque bien es cierto que solo eran 7000m, no se me olvida).

Me vais a permitir (y si no también) que termine con unas pabras de Dean Karnazes, un ultramaratoniano yankee que ha sido mi fuente de inspiración esta última semana, porque he estado leyéndome su libro. "Los corredores son personas reales. No corren por dinero o fama, lo hacen por pasión. La mayoría tienen trabajos durante el día para pagar las facturas y correr es un trabajo por amor. (...) Sin disciplina para levantarse antes del amanecer y machacar los kilómetros, nunca se consiguen los objetivos. Si el fuego en tu corazón no es fuerte, no hay razón para intentarlo". Evidentemente se refiere a los ultracorredores, pero esa frase del final también nos vale para los populares sin pretensión alguna. Si no te arde una llama dentro por correr, si corres solo por picarte con otro, por adelgazar, por no aburrirte en casa o cualquier otro motivo de ese estilo, entonces pronto dejarás de hacerlo. O puede que empieces corriendo así y luego se encienda el fuego... ojalá. Quizás la mayoría de los que estáis leyendo ésto os suene a chino, a exagerado, o no enténdais a qué me refiero. Pero sé que alguno que otro si que lo pilla. Ambos tipos de corredores y por partes iguales, sois bienvenidos en el CD Últimos del Aljarafe.

Y ahora vamos a ponernos púos y a hartarnos de cubatas, que no solo de running vive el Último. ;))

Clasificación VI Carrera Solidaria de Carmona

viernes, 3 de junio de 2011

Una fatiguita perdida en la Carrera Liberty de Madrid. 29 de mayo de 2011

Por Belén.

Bochornazo en Madrid. Después de dejar a toda mi familia durmiendo felizmente salgo de casa a la carrera, no es que vaya tarde, es que no sé lo que puedo tardar y cómo estará la cosa para recoger el chip y dejar la mochila en el guardarropa. Llego al andén con mi camiseta de Los ¡¡Últimos!! dispuesta a coger el metro y mis nervios desaparecen al ver a decenas de personas enfundadas en las camisetas azules de la carrera. Entro en el vagón y allí hay aún más corredores, qué bien! empiezo a animarme. Me quedan cuatro paradas, miro a la gente con la que correré , casi todo el mundo va acompañado o ha quedado con alguien. Y claro, acabo pensando cómo se me pasó por la cabeza esto de irme de “loca” a una carrera, … no me importa, soy consciente de que no tengo remedio, lo volvería a hacer cien veces más.

Llegamos a Goya (abstenéossss). La marea azul sale ordenadamente y yo simplemente me dedico a seguirla. Una pasada lo bien organizadito que está todo, así da gusto. Todo el dispositivo se encuentra en la Plaza de Felipe II, junto al Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Recojo el chip y dejo la mochila sin tener que esperar. Estiro y troto un poquito y me voy a la salida. Ilusa. Ni de coña llego a ver el arco. Lo mismo que en la nocturna del Guadalquivir, todos paraditos esperando, eso sí mucho más distendidos porque la carrera es con chip así que los tiempos serán los reales. Me subo a un pivotito y lo flipo viendo la calle Goya cortada al tráfico y plagada de corredores. Dan el pistoletazo, seguimos parados, la gente charlando, empezamos a andar, a los dos minutos llegamos al arco y por fin ya empezamos a correr!

Hace un calor tremendo a pesar de los chaparroncillos que han caído, empiezo a mirar por dónde voy y me doy cuenta de que el recorrido es en sentido contrario al que yo pensaba… bajamos Alcalá y tocan los Paseos de Recoletos y Castellana de subida!! No es demasiado duro porque la pendiente es muy suave pero este tramo es de casi 4 kilómetros y apetecería ya una bajadilla. Llego a la señalización del km 4 y miro mi garmin… clavadito!!!! Llego al km 5 y allí está: Avituallamiento!!! Qué bien, nos dan las botellitas de agua ya abiertas, tiro un poco de agua y permanezco con la botella en la mano para beber dentro de un rato pero a los pocos metros me encuentro otro avituallamiento de isotónica, qué estrés! le doy un trago al agua y la cambio por el vasito de gatorade. Estupendo, en unos minutos agradeceré la hidratación porque… llego a mi respetado Bernabéu, giramos a la derecha y ¡ay, madre! Yo no recordaba esa espantosa cuesta de Concha Espina!!! Llegamos a Príncipe de Vergara, me encuentro muy bien, la verdad, disfrutando de la carrerita, observando a la gente, las calles… me doy cuenta de la de años que llevo ya en Sevilla… Pues todo eso pero sin descuidar mucho el ritmo. Sigo alucinando viendo a tanta mujer corredora, de todas las edades, clases e incluso razas y tallajes.. jajajaja. Amparo, eso es bueno, así con tanta competencia una no sabe con quién picarse… ;-)).

De nuevo subida suave, no lo entiendo, el garmin me marca 9 kms y medio y no veo la meta… sigue la subida y ese medio km me empieza a parecer el más largo de mi vida… Por fin veo el arco de llegada!!! Efectivamente, la carrera es algo más, 9 metros de nada..jajaja. Acelero un poco pero sin perderme el ambientillo, el griterío, la diversidad de gentes… eso es lo que tiene venir más sola que la una. Aún así, termino quemando adrenalina entrando en meta con los brazos en alto… vaya una “colgá”... jaja.

Paro el Garmin. Distancia: 10.09 kms. Ritmo de 05:13. Bien! Sudadita, ea! Ya me puedo ir a casa.

Dejo el chip, recibo una botella de agua y otra de Gatorade que me fundo casi al instante. Recojo mi mochila de nuevo sin esperas , me pongo a hacer fotos y le pido a un guiri (lo mismo yo en ese momento era más guiri que él, pero bueno, a las pintas e idioma me remito) que me haga un par de fotillos para mis compis del club (anda que no me acordé de mis fatiguitas y de Montequinto!).

Bueno, llega el momento de irse, la loca se retira. Cojo el metro y me bajo una parada antes para ver cómo va la #acampadasol y hacer unas cuantas fotos para mi indignada amparito. Increíble lo que hay allí montado, y eso que ya muchos levantaron el campamento. Veo un practicable de tv tan bien montadito, al lado del oso y el madroño, que digo “antoño!, vamos para arriba a hacer fotos!”. Pues nada, empezó a llover un chaparrón de esos de bochornazo y acabé corriendo de nuevo. Esta vez para hacer meta en mi casita con mis ositos a los que aún tuve que despertar de su quinto sueño… menos mal que yo me animo sola, que si tengo que contar con esta familia mía… ;-))

jueves, 2 de junio de 2011

Carrera de Montequinto según Kiko

Por Kiko.

El día anterior a la carrera de Montequinto me sentía raro, porque por primera vez, no correría Belén, no la tendría que recoger y tenía un sentimiento gagggo gagggo: “¿y si llego allí y no aparece ni Dios?” ¿Por qué me machacaba ese pensamiento tan funesto? Pero si estos son más jartibles que la leche, puede que falle alguien, pero ¿Cómo no va a aparecer nadie? Anda no seas capullo y vete pa´ la cama, que ya es tarde.

Y suena el despertador, y me duele todo el cuerpo, como si me hubieran dado una paliza, especialmente el lateral derecho. La trompada de ayer con la bici va a tener algo que ver. Mi mujer se gira despacio, con un ojo medio abierto me dice: “¿Dónde vas?”. “A la carrera, donde voy a ir”. Y entonces abre los dos ojos con mucho asombro, se incorpora y me mira y dice “Pero tú no estás bien”. Le veo en los ojos que se va a desbordar y me va a montar el megapollo por ir a correr con la pierna y el brazo como lo tengo, pero se lo piensa mejor, se da la vuelta, se vuelve a acostar y me dice “Paso, es tu cuerpo, tú sabrás”. Y yo pienso, “Más me vale cerrar el pico, y por mucho que me duela, no decir ni pío” Jejejejeje, si es que no pue´ser.

Pues ná, llego a la estación de Condequinto, y todos mis temores se vienen abajo como un castillo de naipes. Ahí están todos, jejeje, claro, como no podía ser de otra manera.

Esta vez, no se ve la masificación de las carreras del IMD, por lo que es más factible echar el último pis, calentar en condiciones, meterse bien en cabeza en la línea de salida. Pero los nervios de la salida son los mismos, jejeje, que sensación tan buena, tan cojonuda. Me encanta sentirme en la línea de salida, rodeado de corricolaris, con los compis del Club a mi alrededor. Dispuestos todos a darle zapatilla al asfalto.

Alguien comenta que el recorrido es un subeybaja continuo, pero que a partir del 7 es todo cuesta abajo. Bueno, pues habrá que reservarse para esos últimos 3 km.

Pues nada, salimos en tropel, cual manada de Ñus cruzando el río Mara, curva a la derecha para coger unos metros de la Avda San José de Calasanz y llegar enseguida a la rotonda para embocar la Avda de Montequinto y la primera, “cuestecilla”, na, una cagarruta de mosca, pero preludio de lo que estaba por llegar. Le damos una vuelta llana a un par de manzanas siguiendo por la Avda. montequinto hasta embocar la Avda. de Europa, primer repecho serio, solo unos metros de desnivel, pero ya rasca en las piernas, ya rasca. Y empieza el tiovivo, el subeybaja, larga bajada para recuperar las pulsaciones y dejarse llevar por la Avda. de los Pinos, hasta llegar al final a la Avda. San José de Calasanz paralela a la Autovía. Vuelta a girar a la derecha para empezar a subir de nuevo, larga cuesta arriba por la Calle de Venecia y larga cuesta abajo por la Avda. de Enríquez de Ribera.

A todo esto, voy jodido, la sal del sudor me hace ver las estrellas en las heridas, en las auténticas quemaduras que llevo en brazo y pierna, el escozor es insoportable y además, cada vez que doy un paso, el peso del cuerpo al caer la pierna derecha me provoca otro dolor tremendo en las dos heridas. Madre mía, y así llevo 4 km, y aun quedan 6, y esto va a peor.

Así llegamos al km 5, y desde ahí al km 7, todo cuesta arriba. Bueno, no es que sea una pendiente tremenda, pq en dos km solo ganamos 40 m de altura, pero bueno, es una cuesta arriba continua durante dos km, con un par de falsos llanos. Entre el 7 y el 8 una pequeña cuesta abajo y luego otra cuestecilla pronunciada antes de llegar al 8, no muy gorda, pero a estas alturas, te toca bastante la moral. Pero bueno, ya desde el 8, una franca cuesta abajo, en la que me olvido (bueno, lo intento) del escozor y del dolor, que es bastante, me dejo llevar por la pendiente, meto la directa y durante dos km meto un ritmillo bastante alegre, para entrar en meta con muy poco resuello, mucho escozor y mucho dolor en el lateral derecho. Pero eso sí, con una sonrisa de oreja a oreja. Lo malo es que los 57 min me dejan un tanto mal sabor de boca, pero bueno, si lo analizo, entre las 3 cuestas importantes, y las heridas y el dolor, tampoco podía aspirar a hacer marca personal.

Si además, leñes, hemos venido a pasarlo bien y disfrutar. Y eso, es … objetivo conseguido.

Eso sí, al llegar a casa, ni una mueca de dolor, y cuando me pregunten, “No me ha dolido nada de nada” Aunque no pueda ni andar.

Nos vemos en Carmona, corricolaris.

lunes, 30 de mayo de 2011

Montequinto tiene cuestas

Por Luisma.

Ayer corrimos la XI Carrera Popular de Montequinto, que organiza la Peña los 40. Una de esas carreras conocidas de Sevilla, que ninguno de nosotros habíamos corrido. Así que casi todos conocimos calles que nunca habíamos pisado y sobre todo una cosita que ya no olvidaremos: Montequinto tiene unas cuantas de buenas cuestas. El nombre ya da una pista, la verdad, pero cuando entrenamos el Richar y yo el martes por ese barrio de Dos Hermanas (sí, somos muy fatigas), nos dimos cuenta que la carrera podía ser durita, por culpa de esas pendientes y el hecho de que ya estemos entrando en inFierno (esa estación propia que tenemos aquí y que sigue a la primavera).

Pero ¿quién dijo miedo? En los Últimos no hay cobardes y correr es de valientes, así que Kiko, David, Arturo, Salva, Juanma, Ricardo y yo madrugamos una mijita y a las 08:15 ya estábamos en la parada del metro dispuestos a divertirnos y a sufrir también, todo hay que decirlo. Especialmente dispuesto a sufrir venía Kiko, que se traía de casa unas rozaduras de cuatro dedos de anchas en el muslo y en el brazo. Después y durante la carrera vería las estrellas cuando se mezclaron con el sudor. Y es que el entrenamiento cruzado es lo que tiene, máquina... También nos acompañó el padre de David, que nos hizo esta vez la típica foto de grupo.

Tras usar mi coche de guardarropa y calentar la miajilla que nosotros calentamos, pistoletazo de salida y a correr. Ya en los primeros metros y a pesar de ser las 9 a.m se notaba el picorcillo del sol, hoy íbamos a sudar. Salí junto a Ricardo como hago últimamente, adelantamos al resto de miembros del club, pero en los primeros 500m dejé que se marchara él solo, no me iba a tomar muy en serio esta carrera y en la primera de las cuestas lo demostré. Era en el km 1,2 y no iba a dejar de picar hacia arriba hasta el km2. Lo ví clarísimo: "paso de apretar, bajo el ritmo subiendo y luego ya veremos cómo acabo, que los 3 últimos kms son de bajada". Había mantenido un ritmo de 04:20 hasta ahora, pero en la pendiente empecé a manejarme con ritmos de 04:50 y por encima de 05:00 min/km. Por eso Juanma llegó a mi altura con facilidad.

Yo creo que el hecho de haberse metido esta semana las series en solitario le vinieron bien, tanto a sus piernas como al coco, que es más importante todavía. Así que corrí con él varios kms dejando que él pusiera el ritmo. Un ritmo nada malo. Ricardo no se escapaba, se veía por delante todo el tiempo. Coronamos esa primera cuesta en el km2 con un parcial de 04:44. Del 2 al 3 bajábamos la avenida de Los Pinos, de nuevo en dirección autovía, por lo que aumentamos el ritmo a 04:23. Pero ahí volvían los toboganes, vuelta a subir por San José de Calasanz y la Avenida de Venecia. En esa subida Juanma empezó a despegarse de mí y yo me relajé premeditadamente. Eso tuvo una consecuencia directa: Arturo y David llegaron a mi altura.

Pensé que haríamos un grupeto de tres, pero no, Arturo siguió subiendo a un buen ritmo y yo me quedé junto a David. Pero esta carrera tenía el castigo de las subidas y, sobretodo en mi caso, el regalo de las bajadas. Así que al pasar por el cartel del km4 (parcial de 04:43) de nuevo bajábamos dirección autovía. Y como bajar se me da muuucho mejor que subir, me propuse recuperar todo lo perdido y así lo hice. Apreté los puños, tiré de técnica y en unos 400m estaba rebasando a Arturo y en 200m más, llegando a la altura de Juanma.

Corríamos por el km 4,5 aproximadamente, estábamos otra vez en paralelo a la autovía y, ahora sí, llegaba la subida gorda de esta etapa pirenaica del Tour. Habíamos subido y bajado la Marie-Blanque y el Aubisque... pero ahora empezaba la subida al Tourmalet. Nada más empezar la cuesta Juanma volvió a alejarse de mí. Y yo relajé el ritmo hasta que Arturo llegara a mi altura. Lo hizo pronto, más o menos en el cartel del km5 (parcial de 04:34) y entoncés decidí pegarme a él todo el tiempo que pudiera. En el avituallamiento iba concentrado y no cogí agua, pero Arturo hizo de buen compi y me la pasó. "No se lo eches al ipod" me dijo el cachondo, pero al momento algo debió de hacer él porque se puso a sonar música por el altavoz de su móvil (que lo usa como podómetro). Así que mira que bien, sufriendo pero acompañado de un compi y con musiquita de fondo. ¿Qué más se puede pedir?

Los que conozcan el Tour de Francia, sabrán que el Tourmalet es un puerto largo, de 23kms, con dos posibles finales (la Mongie y Tourmalet) y que se reserva lo más duro para el final. Pues a la escala correspondiente, esta subida de Montequinto es parecida. Del km 5 al 6 todo es subida y del 6 al 7 hay un par de toboganes para coronar en lo más alto del Parque de los Pinos en el km 7,2. Pues antes de llegar al cartel del km6 Arturo volvió a despegarse de mí y ya me quedé solo bastante tiempo. Hice este parcial del km6 a 05:00 y gracias... En el 6,5 se volvía a pasar por la Avenida de Europa y luego se giraba para coger la calle Cerro Gordo (el nombre lo dice todo). David debía venir cerca por detrás. Justo antes de la última cuesta y la más dura de todas (la que en el Tour se corresponde con el 15% tras La Mongie) un tipo en bicicleta nos gritaba que tuviéramos cuidadito con ella y que después de ella todo era bajar. Ahí empezaba mi estrategia de recuperación. Así que ahora había que sufrir.

Una vez arriba, último avituallamiento y a apretar los puños se ha dicho. Hice el parcial del km7 a 04:52 y a partir de ahora había que pulverizar estos tiempos. Bebí un buchito y me lancé cuesta abajo a por Arturo, que estaba cerca. Km8 a 04:16. Al terminar el parque iba lanzado, pero en vez de girar a la derecha por la avenida de Montequinto en bajada, la carrera giraba a la isquierda para subirla unos metros más y luego bajarla por completo casi hasta meta. Eso me rompió los esquemas, porque en mi cabeza ya no había programada ninguna subida más. Pero al menos no eran muchos metros. Giré y Arturo seguía cerca. Me fui fijando en los corredores que ya bajaban la avenida al otro lado de la mediana y el Richar pasó bastante cerca de nosotros. Bueno... "nadie se ha salido en esta carrera" pensé, así que me puse a sufrir para llegar a la rotonda donde se cambiaba de sentido y ya cuesta abajo me coloqué a Arturo y a Juanma en la mirilla.

En la larga avenida cuesta abajo, Arturo demostró que terminaba bien. Yo me estaba acercando a él muy lentamente y él adelantó a Juanma que sí que acusó el carrerón que había hecho hasta ahora. Bueno, pues ahora a por Juanma primero. Apreté un poco más, alargué la zancada al máximo y antes del km9 estaba a la altura de Juanma. Él iba a un ritmo claramente más lento que el mío, por lo que pensé que lo pasaría rápido y me iría a por Arturo. Pero al verme se propuso manterse a mi altura y vaya si lo consiguió. Yo apreté y vi que no se despegaba, así que pensé que igual llegábamos juntos a meta y allí que fuera lo que Dios quisiera. Pasamos una rotonda, que casi me como y llegamos a la altura de la estación del metro. Allí estaba el km9 (parcial de 04:05 pero en ese momento iríamos a 03:45 o así). En esa rectita relajé un poco el ritmo porque Juanma se resistía como un jabato. Doblamos la esquina, la penúltima de la carrera y entonces puse ya la marcha de recta de llegada. Ahora sí, me separé definitivamente de Juanma. Apreté los puños un poco más y ahí estaba, curva a la derecha y meta al fondo.

Ya era tarde para intentar dar caza a Arturo, que había hecho un final de carrera muy bueno. Pero bueno, tiré de técnica un poquito más y en unos cuantos zancadones estaba entrando detrás de él por la puerta del colegio. Buenísima la carrera de Arturo y la de Juanma. Fuísteis acicate y motivadores de mi ritmo durante todo el recorrido. La cosa hubiera estado mucho más aburrida sin vosotros o con vosotros por detrás. Así que me alegro un montón, como no podía ser de otra forma, de vuestros progresos.

Los tiempos no importan mucho. Nadie se salió con estas condiciones, claro. El Richar hizo 43:30, un minuto y medio después entramos Arturo y yo, seguidos muy de cerca por Juanma y también muy cerca David. Unos minutos después entró Salva y por fin Kiko, que sufrió de lo lindo gracias a sus rozaduras múltiples (qué colores más raros tenían cuando terminaste la carrera tío, eso supuró hasta bilis... cúratelas bien, ok?).

Pues hasta aquí las carreras diurnas de la temporada. A partir de ahora solo nos queda disfrutar con unas cuantas nocturnas antes del parón estival. Yo sé que en las nocturnas sufriremos igual, porque aquí pa ir de paseo se va uno a Chipiona, no?. De hecho algún makinita ya se ha propuesto coger trofeo en la Nocturna de Carmona... Pero bueno, me refiero que tras Montequinto llega el momento de las nocturnas, las cervecitas post-carrrera y la cena fin de temporada. Ya está aquí el verano. Ole.

Clasificación XI Carrera Popular de Montequinto

lunes, 16 de mayo de 2011

Hay que venir al Sur...

Por Luisma.

Ayer corríamos la Popular Distrito Sur, la del Parque, la última de las carreras del circuito del IMD, quizás la más bonita de todas por el entorno de la salida y meta. Ya sea por las lesiones, las ferias o porque estamos ya con la cabeza en fin de temporada, a esta carrera solo asistimos Belén, Ricardo, Kiko, David, Arturo (futuro socio), Fran el Coriano (por fin!!!) y yo, eso sí, muy bien acompañados por Mariló y Vanessa que vinieron a echar la mañanita y a dar ánimos. En realidad tanto Juanra, que no pudo venir porque en ese momento estaba naciendo su primer sobrino, (felicidades mákina!) como Ana, con molestias en una pierna, estuvieron a punto de venir y de hecho el dorsal de Ana terminó finalmente corriendo. Al final fue Fran el que se travistió con un dorsal de chica, pero él estaba encantado, incluso nos pidió que le llamáramos Ana...

Cuando el coriano quiso llegar, tarde claro, y nos fuimos al guardarropa a dejar las mochilas ya eran las 09:20, o sea, que calentamos 5 minutos y nos metimos en la salida. Capitaneados por David, casi todos se metieron “a la fuerza” en las primeras filas bajo el arco, saltándose para ello la correspondiente valla, una práctica que hemos repetido en el club en las últimas carreras. Pero esta vez, al más machaca del mundo para meterse en primera fila, o sea Ricardo, le daba igual salir de mitad del pelotón porque, como yo, no tenía una estrategia definida ni ninguna ambición de marca para esta carrera. Igual que yo. Los dos nos hemos centrado en la velocidad durante toda la temporada hasta semana santa, pero con las fiestas hemos dejado de entrenar duro. Además también teníamos muy fresco el recuerdo del sufrimiento de la Media del domingo anterior, así que no veníamos con plan ni ganas de correr rápido. De modo que, saltándonos la valla también, nos pusimos en la mitad del pelotón, en un sitio más cómodo y con menos olor a sobaco.

A las 09:31 comienza el espectáculo: la salida en el parque es genial, el techo de árboles centenarios da una sombra y una atmósfera que solo es posible allí y como las avenidas son anchas, pues la gente va comentando, riendo, adelantando y agrupándose. Eso mismo hicimos Ricardo y yo, que salimos juntos y enseguida nos agrupamos con el Coria. Por delante, embalados David y Arturo y también Kiko y Belén, a los que adelantaríamos pronto. Durante los primeros kms ahí que íbamos los tres la mar de contentos, como hace un año, los tres socios fundadores… (qué alegría tenerte corriendo otra vez, Fran). Él decía que intentaría aguantar con nosotros lo máximo posible. Lleva muchos meses sin entrenar y aunque ya se encuentra bien, lo cierto es que casi ha empezado de cero. Y además le dolía la espalda, un dolor nuevo. Pero la verdad es que, de momento, seguía nuestro ritmo sin problemas. Le pusimos 04:40 al velocímetro y de momento, lo íbamos clavando: 04:46, 04:39 y 04:39 hicimos en los tres primeros kms.

David y Arturo debían estar por encima de este ritmo porque la verdad es que no los veíamos. Bueno, igual los encontramos más tarde, cuando le metamos más carbón a la locomotora. Pero tampoco nos importaba. Kiko y Belén debía ir bastante cerca uno del otro, por detrás. En Carlos V adelantamos y saludamos un par de veces a Carlos, de Deportemanía (un saludo si lees esto) y también nos saltamos el primer avituallamiento. Eso fue un error. Porque a esta altura, un poco antes de las 10 a.m. ya podían caer 25 gradazos. Y se notaba, vaya si se notaba. Fran iba molesto por la espalda y algo forzado por el ritmo, pero Ricardo y yo íbamos finos a esa velocidad y sin embargo se escuchaban unos resoplidos curiosos… era por el calor.

En el km4, ya en el Tamarguillo, apretamos un poco. Metimos un 04:34 y volvimos a plantearnos la estrategia. Como íbamos bien pero no sobrados, nos propusimos postponer el hachazo hasta el km 6 ó 7. “Hasta la salida del túnel de Su Eminencia” le dije al Richar, “ok” me dijo él. A estas alturas Fran empezaba a quedarse y en el km5 se despidió de nosotros hasta la meta.

Km5 en la calle Manuel Fal Conde, metemos un 04:40, otra vez. Yo creo que, sufriendo por el calor y la sed y sabiendo que en breve nos tocaba apretar, nuestras piernas decidieron bajar por nosotros esos 10 segunditos. No pasa nada, en el km6 volvimos a recuperarlos con uno de regalo, 04:29. Y ahí, aproximadamente en el cartel del 6, se terminaba el túnel de carretera Su Eminencia y se veía ya, de lejos, el Estadio del glorioso y desde ese día equipo de primera, Real Betis Balompié. O sea, que tocaba apretar los dientes según habíamos pactado antes.

En torno al km 6,5 estaba el último avituallamiento. Ricardo me propuso compartir botella pero le dije que no, estaba sediento y tenía calor, quería echarme todo el agua que no me bebiera. Y como castigo a mi avaricia y porque estoy gilipollas a veces en las carreras, me eché media botella sobre el brazalete del ipod. El brazalete no es hermético, por lo que el cacharro acabó empapado de la cabeza al dock. Dejó de contar la carrera pero no se me ha roto. A veces ocurren esos milagros.

Pasamos el cartel del km7 que está dentro de la eterna, recta, ancha y larga como ella sola, avenida de la Palmera. El ritmo de este último mil es 04:35, seguro que hemos bajado por culpa del avituallamiento. Pero ya no hay más excusas. No queda tiempo. Me pongo a tirar de nuestro grupito de dos, bajando hasta un 04:15 de promedio. Estuvimos adelantando corredores durante TODA la carrera, sin cebarnos, lentamente. Pero ahora nuestra velocidad era visiblemente superior a la del resto del pelotón y se adelantaba más y mejor. Cuando llevaba unos metros por delante le pregunté a mi compi, que me dijo que tirara a mi ritmo. Yo pensaba que estaba haciendo su táctica. El makinita siempre hace lo mismo: cuando la carrera se pone ya interesante, se queda detrás un rato, agazapado y luego te adelanta y te deja ya hasta la meta. Y no me equivoqué: de pronto me adelanta y sin decir nada empieza a escaparse. Él no se pone a tirar incrementando o manteniendo un ritmo alto, no, él hace un cambio de ritmo que te deja colgao o al que te puedes colgar a duras penas. Es una forma de correr. En el ciclismo hay miles de ejemplos. Yo casi nunca lo sigo, no me suelo cebar, es la verdad. No lo digo como excusa, ni como defecto, ni como virtud, simplemente es así. Y esta vez tampoco lo hice. Subí a 04:12 – 04:09 máximo (son datos del garmin, no me lo invento) y dejé que se alejara. Sin embargo en muy pocos metros estaba otra vez a su altura. Entonces mi colega Ricardo pronunció una frase que tiene reservada para estas ocasiones: “me he equivocado”. Eso significa que no podía apretar tanto hasta la meta, que su táctica del hachazo tenía que posponerla hasta unos metros más adelante o hasta otro día. Así que volvimos a rodar los dos juntos. Y yo, un poco para que no decayera mi carrera y otro poco para castigarlo (de buen rollo, eh maki?) volví a subir un poquito la cadencia.

En éstas estábamos cuando pasamos el cartel del km8. Hicimos este último mil a 04:22. Yo iba bien, sabía que llegaría a meta apretando los puños sin problemas. Señal de ello es el hecho de que con la mirada iba buscando a los compis que iban delante. Y más pronto que tarde lo ví, ahí estaba David, casi toda la carrera rodó por delante nuestra. Ricardo aún iba masticando su error cuando le dije que David estaba ahí. Lo vio y se le encendieron los ojos. “Vamos” me dijo. Eso era lo que le hacía falta para traerlo arriba. Yo sonreí y me puse a apretar y en menos de un minuto saludamos primero a Arturo y luego a David, que iba acusando el esfuerzo del carrerón que había hecho. La mirada que me echó no se me olvidará, jeje... Pero ni nosotros lo pasamos to picados ni a él creo que le molestara la cosa, durante la carrera estas cosas son así. Estos detalles son los que pueden hundirte o sacarte a flote en un segundo. Le dije a David que se pegara a nosotros, pero creo que no podía. Así que seguimos apretando y en tres zancadas más estábamos girando a la derecha para entrar en el parque. La verdad es que tampoco bajamos a un ritmo espectacular. Hicimos este km9 a 04:21.

A mí las rectas largas no me agobian, al revés. Yo en la Palmera iba pletórico, me lo estaba pasando bien y el ritmo no era para morirse, así que me estaba divirtiendo y el cuerpo respondía. Esos son los momentos en los que luego, al recordarlos, te preguntas qué cojones estabas haciendo antes de empezar a correr. Cuando entramos en el parque los dos, Ricardo y yo, lo estábamos pasando teta. Dentro, todo era sombra, hacía fresquito, los (pocos) espectadores animaban... Los cuatrocientos metros de la avenida Magallanes, los hicimos a ritmo de series de 1000. El makinita se separó un poco de mí porque su zancada es más poderosa que la mía, pero yo iba rápido, no me despegué de él hasta la meta. Allí, en la recta, todavía quedaba cera de las hermandades que pasan por el parque y nosotros le metimos también cera a la zapatilla para entrar a 03:20 min/km.

En la glorieta de Covadonga, donde ponen los avituallamientos, fisio y demás servicios para el corredor, me acerqué a Ricardo para felicitarlo por su/nuestra carrera y pillando agua y refrescos entraron Arturo, David, Fran (has hecho una buena carrera para llevar meses en blanco), Kiko y Belén. Todos chorreando de sudor y más de uno afectado por este calor del que ya no nos libramos en varios meses. Quizás alguno habrá notado también la falta de entrenamiento. Luego aún tuvimos un rato para liarla en el guardarropa y liarla en el Bar Citroen, donde nos tomamos el desayuno de los campeones...

En fin, una mañana estupenda de running, otra más. La verdad es que para divertirse, hay que venir al sur, a la Carrera del Distrito Sur. El año que viene, si todo va bien, aquí estaremos de nuevo.

Clasificación Carrera Popular Distrito Sur 2011

domingo, 8 de mayo de 2011

Domingo de Sufrimiento

Por Luisma.

A este último día de la Feria de Abril le llaman Domingo de Farolillos (aunque también he leído por ahí que es el domingo anterior... bueno qué más da), la cosa es que nosotros en el club vamos a tener que ponerle un nombre propio. Un nombre que alude a nuestro constante masoquismo en esto del running. Queda bautizado como Domingo de Sufrimiento, o de Sufridores, o de Masoquistas...

Esta tradición arrancó el año pasado, donde, a pesar de no entrenar en toda la semana y someter al cuerpo al divino castigo de la feria, dos de los tres únicos socios que había entonces, Ricardo y Fran, corrieron y sufrieron la Popular Blas Infante de Coria. !Y cómo sufrieron en ese primer día de calor del bueno! Vaya carita que traían los dos en su entrada a meta. Yo estaba allí, viéndolos desde la barrera, porque me empeñé en no correr ese día y no corrí, es la única carrera que ha asistido alguien del club que me he perdido.

Pues hoy hemos vuelto a ser dos los masoquistas, los sufridores, los valientes que nos hemos ido a Isla Mayor (eso qué es???) a correr, nada más y nada menos que una Media Maratón. Solo con escribirlo ya me entra la risa floja. La distancia en sí no nos mete miedo, el Richar y yo nos hemos hecho un puñado de medias, esa no es la novedad. Lo guapo es que él lleva un mes sin entrenar, yo en ese tiempo he entrenado poco y mal, llevamos más de tres meses sin correr más de 18km y por supuesto, ya lo sabéis, haciendo carreras de 10.000 y metiéndole caña a la velocidad y casi nada al fondo. Si a todo ello le sumas el calor que ha hecho hoy y que estamos en domingo de farolillos y ambos nos hemos castigado el hígado y otras partes del cuerpo durante esta feria... pues ahí tienes el resultado de la ecuación: dolor, muerte y sufrimiento (sin exagerar, eh).

Yo llegaba tarde a la cita en Coria debido a un problemilla que tengo en un dedo del pie, que parece sacado de una película gore: 3 ampollas una encima de la otra, bueno, con la de hoy 4. Cuando nos asomamos por la salida de la carrera a eso de las 10:30 comprobamos que, efectivamente, solo había 100 dorsales. Si a eso le restas los 10-12 que no habrán asistido, pues ahí tenéis la pachanga de 80-90 runners que nos íbamos a meter los 21kms entre pecho y espalda hoy. Nosotros solo hacíamos mirar a la peña, a ver si había más "maquinitas" o más "papas fritas". De las dos cosas había, nos quedamos más tranquilos. Nos pusimos a calentar un poquito (nada, 5 min nos os creáis). Terminé ya con sensaciones reguleras y al llegar al coche a cambiarnos le ofrecí al Richar meternos pa dentro, arrancar y pirarnos a por un desayuno de 2 horas en algún lugar civilizado. "Nadie se tiene que enterar" le dije. Por la cara que me puso, pensó que no era mala opción. Pero no hombre, habíamos llegado hasta este país de arrozales y mosquitos para algo, para demostrar la clase de runners que somos los Últimos... y lo íbamos a demostrar.

En la línea de salida, un tanto "artesanal" por cierto, alguien del club que organizaba la carrera nos hizo una foto de grupo a todos los corredores. Una foto de grupo! Cabíamos todos en una foto! Jeje, allí estábamos posando, en dos o tres filas, no más. A ver si encuentro esa imagen y la pongo aquí. En esta edición de la carrera se estrenaban los corredores a pie. Hasta este año era una media reservada a atletas en silla de ruedas y handbikes. Estos dos grupos salieron dos minutos antes y después salimos los runnes de a pie. Bang! Empezaba el jaleo (qué bonito momento).

El día antes de la carrera Ricardo y yo fantaseamos con hacer hoy mejor marca personal en media. ¡Cuánta tontería se puede hablar por el whatsapp! Ya sobre el terreno, conscientes de la incógnita de nuestro estado de forma, pactamos salir a un ritmo lento, entre 04:50 y 05:00. Ya veríamos cómo rodábamos a esa velocidad y según sensaciones, ya tiraríamos más adelante. La carrera no salió muy loca, la verdad y enseguida nos encontramos con un grupo de tres corredores del Atletismo Coria que decían que irían a 04:40. Ricardo me dijo "éste es el grupo", a mí me pareció bien e incluso se lo dije a ellos. Pero Ricardo enseguida desistió, la carrera era muy larga, todavía no era plan de meternos en estrategias y ritmos... Y tenía razón, hicimos bien en descolgarnos de ellos en el km2. Exceptuando el típico dolorcillo de cuádriceps que no han entrado en calor, teníamos buenas sensaciones. Hicimos los primeros tres kms entre 04:32 y 04:50. Eso debía de ser señal de que íbamos bien. A ese ritmo quizás era verdad que hoy pillábamos MMP (mejor marca personal) de alguno de los dos... o de los dos. Vaya triunfo!

Entre los kms 3 y 6, en algún momento imposible de recordar en esta lineal y monótona carrera, llegaron por detrás dos hermanos, más jóvenes que nosotros, no sé si con intención de adelantarnos o hacer grupeto. En las rectas interminables del corredor verde (precioso paisaje de marismas) siempre había viento, a veces de cara, lateral, de espaldas... Entonces nosotros nos pusimos un km o menos a la espalda de los dos hermanos, para que nos taparan, pero enseguida comenzamos a cooperar y a charlar con ellos. Gracias (o por culpa!) de esta compañía seguimos manteniendo nuestro cachondo ritmito y nuestro correr alegre. De 04:44 a 04:50 hasta el km 10, de ahí no bajábamos. En esos momentos felices, volvimos a comentar un par de veces eso de que igual hacíamos MMP.

Ese fue nuestro gran error. Todo esos condicionantes negativos que traíamos a esta carrera tenían que dar la cara en algún momento. Máxime al tratarse de una Media. Esto no es igual que una carrera corta, si hay algún punto de tu forma que flaquee, algo de la ropa que te moleste o alguna otra cosa que pueda ser un problema, en 21km va a dar la cara seguro.

En el km 10,5 estaba el tercer avituallamiento y la carrera volvía por sus mismos pasos, por la misma larga, recta y desesperante carretera. Además al darnos la vuelta el viento de cara dejaba de soplar y, simplemente, dejamos de oir y sentir el viento. Esto que en principio parece positivo, a las doce de la mañana y con 25 graditos o más a pleno solazo, se tornó en un problema, al menos para mí. De pronto empecé a notar un calor insoportable. De momento nuestro ritmo no bajaba. Hicimos 04:53 en el km11 y 04:44 en el km12 y 13. Aquí tuve una primera desconcentración que me hizo separarme del grupeto de cuatro que llevábamos. El mayor de los hermanos se descolgó conmigo. Y cuando tenía ya al Richar y al otro tipo a 40-50 metros metí un acelerón para volver junto a ellos. "Qué fácil, ¿no?" me dijo el makinita, pero qué va, nada de eso, con ese arreón se me encendió la luz de la reserva. A partir de aquí todo fue cuesta abajo.

En el siguiente avituallamiento me eché todo el agua por el cuerpo. Me moría de calor. También bebí bastante, lo necesitaba. Corría el km14 y ya sí que sí, dejé que Ricardo y el pequeño de los hermanos se fueran definitivamente. Un km más tarde me descolgué también del otro de los hermanos. Y es que estaba empezando el infierno y la cabeza, que siempre juega un papel importante para bien o para mal, me decía que esto era solo el principio. Este primer km infernal caí hasta 05:03.

En la primera mitad de la carerra pensé que ojalá no rozara los 5' de ritmo, pero ya veis que sí, y tanto. De hecho ya no bajaría a 4' y algo hasta la meta. De vez en cuando me mentalizaba, "venga, km14 eso son dos tercios de carrera hechos"... pero con lo fundido que iba y lo rápido que había caído en este pozo, los 7km restantes parecían un mundo. De lejos veía todo el rato a Ricardo y a los dos hermanos, que se unieron pronto. E incluso adelanté a un par de corredores que iban fundidísimos, peor que yo (si es que eso era posible). Las rectas eternas de la marismas y el solazo me estaban machacando, pero yo todo el rato me repetía que tenía que acabarla como fuera. Lo malo es que después de pensar eso, pensaba en mil maneras de abandonar: me siento y espero a la ambulancia, paro a una de las motos de la Guardia Civil que estaban todo el rato para arriba y para abajo, en el próximo avituallamiento me paro que hay una sombrilla... En estos momentos terribles no le ves ni puta gracia a esto que estás viviendo, pero luego al terminar y ahora al recordarlo, me gusta haber sufrido así, es una lección de running de las buenas. Y estamos tan locos que ahora pienso incluso, que me gusta sufrir así...

En el km15 mi ritmo era de 05:02, todavía no era muy malo, pero me dio rabia volver a ver ese 5' en el Garmin. Qué iluso. En el km16 me cayó un 05:10 y el km17 05:13... Último avituallamiento. Bebo media botella y me echo la otra media sobre el cuerpo. La camiseta y las mallas están empapadas. Corre algo de viento que me refresca. La carretera hace una curva y ya 3,5 kms de recta hasta el pueblo, que se ve al fondo. Ricardo se ha separado ya mucho de mí, unos 400m, pero desde hace tiempo no veo que se aleje más. Debe estar sufriendo de lo lindo también. Ahora ya siento que la reserva se ha agotado, no me queda gasolina. Y cuando a un coche no le queda gasolina, se para. Pero un runner aún tiene un corazón y un orgullo (y una gilipollez) que le hace correr por inercia. Cuando se corre por inercia se pierde todo: la técnica, la velocidad, ¿la dignidad? y hasta la noción del tiempo y la distancia. En el km18 empecé a correr por inercia, sin pensar en correr, solo poniendo un pie delante del otro. Lógicamente el ritmo tenía que ser nefasto, un 05:24 que realmente no reflejaba lo mal que iba. En el km19 intenté meterle psicología al asunto. Me adelantaron tres veteranos del Palaciego en intenté pegarme a ellos lo que pude, apenas 400m. Con una cosa y otra subí ligeramente a 05:18.

El calor era insoportable y por mucho que pasaran los metros y los minutos el pueblo seguía ahí, lejísimos, parecía un espejismo. Todos los corredores iban sufriendo de lo lindo. Uno de los tres corredores del Palaciego que acababan de adelantarme se puso a caminar tambaleante. No podía poner un pie delante del otro. Llegué enseguida a su altura y le pregunté si estaba bien. Me dijo que sí, que él no corría más y que tirara. Si sus compis se habían ido no me iba a quedar yo... Como pude llegué al km20, venga apenas un km más... Imposible aumentar ritmo. Hice este penúltimo mil a 05:28.

Tras pasar junto a una finca, se abría ante nosotros la primera calle del pueblo. A la ida me pareció que enseguida salíamos al campo, pero ahora esta calle era eterna! Había que llegar a una única curva a la derecha y 100m más adelante ya estaba la meta. De fondo y quizás ¡cada vez más cerca! seguían corriendo juntos los dos hermanos y aún podía ver a Ricardo más lejos. No se habían separado definitivamente de mí, eso es que también iban fatal. No me consolaba, pero bueno, al menos me sentía acompañado en el infierno. Cuando miro el garmin veo que la distancia real ya es de 21km, ¡coño, al final la carrera tiene un poco más de media maratón! Pues eso es lo que me hacía falta mí, ¡300m de regalo! 05:29 en este último mil y aún gracias que no he llegado a cinco y medio en ningún momento.

Curva a la izquierda y uno de los momentos más bonitos de la carrera: la meta. ¡Por fin! Además del gustazo de que se acabe el infierno, estuvo bien el grupito de gente del pueblo que se agolpó en meta y no dejaba de aplaudir. Con ellos estaban los miembros del club BTT Isla Mayor, que fueron voluntarios en bici a lo largo de toda la carrera. Y como había muy pocos corredores y yo entré totalmente solo, los aplausos eran solo para mí... Unos ánimos que se agradecen y emocionan. 1h 46:28, el tiempo es lo de menos, desde luego. Es uno de mis peores tiempos en media maratón, pero no el peor. Nuestro error fue hacer una primera parte de carrera como si estuviéramos en plena forma. La próxima media que me tome en serio haré la primera mitad igual que ésta para mantenerlo o incluso apretar al final. Entonces ya hablaremos de MMP.

Dejé de correr de golpe, no podía más. Cogí una botella de agua y me fui hasta el interior del pabellón buscando una sombra como fuera. Allí, nada más entrar, sentado en una escalera, me esperaba Ricardo sonriendo, con una de esas miradas cómplices que dicen tanto sin necesidad de palabras. Me tiré al suelo y nos reímos un rato antes de contarnos los pormenores de la batalla. Nos reíamos de nosotros mismos, nos reíamos del rato de sufrimiento agudo que habíamos pasado y nos reíamos del masoquismo que nos había traído hasta aquí. Pero nos reíamos del mundo también. El sufrimiento es una enseñanza más. Y paradójicamente el sufrimiento es placer también, es placer... cuando termina. Por eso en ese momento éramos dos tíos felices.
Al final va a ser verdad: sufrir mola...