Pues sí, una media en el pueblo... Habíamos leído algo, pero no tuvimos noticia de la Media Maratón Villarrana-Camas (que así se llama, como si Villarrana estuviera fuera de Camas...) hasta un par de semanas antes de disputarse. Y como los 3 mosqueteros del Aljarafe no le tenemos miedo a nada, no tenemos ninguna media maratón cercana (vaya, el domingo que viene corremos la de Córdoba) y nos gusta más un dorsal que un cubo lleno botellines, o casi, pues allí que nos plantamos a las 9h en la puerta del Pabellón Pepe Flores.Como uno es del pueblo y ha visto ya muchas cosas, pues yo no me esperaba grandes alardes en la organización de la carrera. Pero me sorprendí, la verdad. Para empezar sistema de cronometraje con doble microchip en zapatilla y dorsal. Guapo... Y como contrapunto, no hay speaker y el cutrísimo disparo de salida: el poli con mejores pulmones dió un silbatazo y ea... todos a correr.
Nosotros teníamos una estrategia de carrera muy entretenida: los primeros 5000 trotaríamos los tres juntos a unos 5 min/km. Del 5 al 10000 tiraría Fran, imponiendo un ritmo más fuerte. Del 10 al 15000 tiraría yo, que es la distancia en que obtengo mis mejores rendimientos y del 15 al 20000 el Richar, que termina mejor. Luego el último km ya cada uno que hiciera lo que pudiera.Aunque Fran pensara que salimos muy rápidos, los primeros 5000 los hicimos entre 04:20 y 05:50... con algún pico de 04:12 y una media de 04:55 bastante cómoda. Yo pensaba que los tres íbamos bien y eso que, como siempre, apenas calentamos. Pero por lo visto el coriano no iba tan fino y cuando llegó el momento en que él cogía el mando del grupo nos dijo que nones, que tiráramos nosotros. Entonces nuestra táctica se deshizo a las primeras de cambio (para la próxima estrategia de equipo, que Fran coja el mando más tarde, que él va entrando en calor poco a poco, pero acaba bien). Entonces Ricardo y yo nos fuimos turnando en cabeza, intentando meter alegría al trío con ritmos de entre 04:50 y 04:20 min/km. Logramos bajar la media a unos 04:40 muy ricos y muy sostenidos, aunque todo eso se acabó sobre el km 9,5.
Unos segundos antes me encontré a mi padre en el recorrido, con lo que nos entretuvimos un poco y justo ahí llegó la primera cuestecita que nos tenía reservada el recorrido. Además era el km de tierra que nos prometían y para más inri a Fran se le desabrocha una zapatilla y casi se queda descalzo en el fango. Total, que bajamos bastante el ritmo, esperé a Fran a que llegara de atarse los cordones y mientras, el Richar ya había encendido la mákina y se fue solo.
Ahí fuimos los tres por separado, Ricardo delante y Fran y yo bastante cerca por detrás. Entre estos kms 10 al 14 Fran y yo comenzamos a cambiarnos los papeles, él cada vez se iba metiendo más en carrera y yo iba bajando poco a poco. Aún así los dos íbamos bastante bien hasta que llegó la cuestecita de Balcón de Sevilla, km14 y sobretodo las del barrio de La Extremeña, km15. Sorpresa, sorpresa, por lo visto la organización no lo tenía previsto pero la Guardia Civil le impidió cortar una rotonda y tuvieron que meternos por ese barrio infernal. Tres calles de nada, pero con un desnivel de narices. Ahí yo terminé de dar lo que tenía. Y Fran también pasó de apretar. Tocaba sorevivir los 6 kms que nos quedaban. Por lo menos eran llanos...
Pasamos por el centro del pueblo y me volví a encontrar con mi familia al completo para luego, tras pasar por la esquina de casa, afrontar los 2000 últimos metros con mi hermano y el Enano en bici apoyándonos. La verdad es que sus ánimos nos sirvieron a Fran y a mí, sobretodo a él, que conforme acababa la carrera iba más fuerte (y eso que era su primera media). Estos 2 km a una media de 05:05 hicieron que el mákina se escapara definitivamente y nos metiera 2 minutos en meta. Fran se separó de mi en los últimos 800m pero, gracias a los ánimos de mi colega Enano y a un tipo que intentó adelantarme en los últimos 100m, terminé esprintando y cogí a Fran en la misma línea de meta.
Pasamos de la caldereta y nos fuimos a nuestra bola... todo el día ya en Camas, que era lo que tocaba. Aunque desde que cruzamos la meta ya sólo podíamos pensar en una cosa: CÓRDOBA.
Clasificación IV Media Maratón Camas